Algo del folk acústico de Dylan, algo del tono de Tracy Chapman o incluso de David Gray... Algo de sueño americano, del triunfo de lo "pure and easy"...  El debut de JS Ondara originario de Nairobi y asentado en la Minnesota de papá Bob es para no dejarlo olvidado, es para degustarlo sin prisa pero sin pausa. No, no es un disco perfecto ni el disco del año pero apunta alto y sin duda indica que tendremos que seguirle la pista a este artistazo de voz andrógina y talento innato. Como ya sucedió  por ejemplo con Michael Kiwanuka y su excelente debut "Home Again", y que luego arrasó hasta el hispterismo con el sobresaliente "Love & Hate", tendremos que darnos prisa para verle en directo en un garito antes de que sea cabeza de cartel de un horroroso y multitudinario festival de cuatro días a precio indecente... puesto que lo del señor Ondara parece que va por ese camino. Sobre el disco, poco que decir o añadir a lo que reseño ya mi querido Chals, a quién le debo este descubrimiento, en Exile SH Magazine. En esta colección de canciones como he dicho encontramos a Bob y a Tracy, eso es obvio, pero también a cantautores folk de nuestro días como Ray LaMontagne, Ryan Adams, Damien Rice, David Gray.... Y es curioso que con lo Dylanita que suena él reconozca que su recuerdo de "Knocking on heavens door" sea el de Axel y sus Guns N'Roses... cosas de la edad, supongo... La canción que abre el disco, esa "American Dream" es la mejor de lote con diferencia, una pequeña obra maestra que a Ondara le cuesta superar después, ensombrece al resto de canciones aunque éstas no estén ni mucho menos muy por debajo. Voz espeluznante y unos arreglos de lujo. Folk maravilloso. "Torch Song" es muy Tracy (como lo es también "Television Girl") y "Saying goodbye" muy David Gray.... Para mi es obvio en estos casos.... Temas estupendos, claro está. Sin contar el primer tema que es top, el resto es bastante homogéneo y mantiene un nivel notable, destaco para mi gusto la dylaniana "Days of insanity" y la belleza de "Master O'Connor" y sobretodo de la canción que cierra el disco, esa joya titulada "God bless America". Debut a tener en cuenta y artista a seguir la pista. 

JS Ondara - Tales of America (2019): 01.- American Dream/ 02.- Torch Song/ 03.- Saying Goodbye/ 04.- Days Of Insanity/ 05.- Television Girl/ 06.- Turkish Bandana/ 07.- Lebanon/ 08.- Good Question/ 09.- Master O’Connor/ 10.- Give Me A Moment/ 11.- God Bless America.

"With a Little Help From My Friends"

Con Ricky Gervais no hay medias tintas, o te gusta o no. Es un tipo peculiar, como su humor. Su no humor. Su calma, su desasosiego, su incómodo chiste sobre eso o aquello. A mí si me gusta, porque soy un fan del no-humor, de la dramedia. Me gustó "The Office" y me gustó "Extras", y me suele gustar casi todo en lo que participa, así que cuando me enteré de su nueva miniserie (seis episodios que no llegan a la media hora) que se emite a través de Netflix no dudé en darme una excelente maratón. Porque sí, porque "After Life" es notable y de una calidad fuera de dudas. Otra cosa es que no conectes con ese humor tan incómodo, y tan no-humor, casi que la serie no sabes si es un drama o una comedia, así que la etiquetamos como dramedia y nos quedamos tan panchos. Gervais es Tony, quién ha perdido a su mujer por un cáncer y anda perdido y hundido, su depresión le está llevando casi al suicidio pero poco a poco irá saliendo a flote... No hay nada en esta serie nuevo, pero está todo muy bien explicado. Muy bien definido. Una melancolía con brotes de positividad, y muchas verdades incómodas sobre la vida lanzadas sin miramientos. Algunas veces falla en el ritmo, a veces quiere ser tan ambiguo en esa dramedia que se pierde un poco, parece todo impostado, pero eso es en contadas ocasiones lo que la hace no ser una serie perfecta pero sin duda, es una de esas pequeñas series que se tienen que ver. No se la pierdan.


SON VOLT/ UNION (2019)/ THE 99

 

Sobrecogido y sorprendido me dejó el patito feo de Jay Farrar hace un par de años con aquel maravilloso artefacto de su banda Son Volt, llamado "Notes of Blue". Mr Farrar se sacó de la chistera un disco descomunal, una colección de canciones sobresalientes que en nada tenían que envidiar a las de su colega Tweedy con Wilco, el genio de la banda madre, Uncle Tupelo. Puede que el disco en cuestión sea el mejor trabajo de Jay Farrar y los suyos, a pesar de eso no lideraron las listas de ventas ni tampoco la de las revistas influyentes de aquel año, aunque algunos locos sí lo colocásemos entre nuestros favoritos del 2017. Con el recuerdo de aquel enorme artefacto nos plantamos delante de su nuevo trabajo, su "Union". De entrada el noveno disco de la banda no guarda ninguna sorpresa bajo la manga. Ni en lo bueno ni en lo malo. Siguen dándole vueltas a un sonido americano clásico, a un sonido propio que han ido limando y dotando de personalidad propia, mucha culpa de eso tiene la brutal voz de Farrar. Hay el country-rock clásico de la banda pero esta vez con un poso, un deje, al sonido depresivo y tristón de los noventa, al que dio pistoletazo Tito Neil y pusiese de moda las camisas de cuadro tipo leñador canadiense. Puede que ese regusto haga que las primeras escuchas no colmen del todo nuestras expectativas, eso y, claro, el recuerdo de "Notes of Blue". Aún así un servidor le dio media docena de vueltas y lo dejó en barbecho para recuperarlo hace a penas un par de semanas, cuando por arte de magia o alineación de los astros noté una mágica conexión, y Farrar me hizo suyo. Resulta que "Union" es un discazo descomunal de rock, sí, de rock, aderezado como quieran. En él está la esencia americana.


Son Volt - Union (2019): 01.- While Rome Burns/ 02.- The 99/ 03.- Devil May Care/ 04.- Broadsides/ 05.- Reality Winner/ 06.- Union/ 07.- The Reason/ 08.- Lady Liberty/ 09.- Holding Your Own/ 10.- Truth to Power Blues/ 11.- Rebel Girl/ 12.- Slow Burn/ 13.- The Symbol.

"While Rome Burns" es pura carretera y manta. Es conducir con la ventana abierta por carreteras secundarias a pleno sol. Es libertad y vida. Tema fantástico. "The 99" parece sacado de un disco de Neil Young con los Crazy Horse. Esas guitarras, esa cadencia salvaje, ese fluir entre atmósferas rockeras... Excelente. "Devil May Care" suena a noventa por los cuatro costados e incluso hay reminiscencias Springstinianas. La voz de Farrar es una delicia pero eso no es noticia pues en todo el disco deslumbra. "Broadsides" es un tema de blues-rock espectacular, muy de los setenta, como aquellos que se llevaban cuando el prog-rock nacía. "Reality Winner" es una de mis canciones favoritas del disco. Suena a Tito Neil, obviamente, y eso solo suma, pero como si las composiciones de Young fuesen interpretadas por Bonni "Prince" Billy... eso es lo que pasa por mi mente al escuchar este temón, y sólo puedo más que acurrucarme y aplaudir con las orejas. Maravilla country-rock. La canción que da nombre al disco es otra delicia. Bajada de revoluciones, delicatessen guitarrera... Llegados al ecuador tenemos que decir que la nueva colección de canciones de SonVolt no baja para nada el nivel, y a poco que le demos escuchas se irán destapando sus bondades. "The Reason" es muy Boss, "Lady Liberty" es directa, pura y sencilla, mientras que "Holding your own" se reafirma en  el sonido de una banda que a pesar de estar siempre fuera de la exposición comercial es necesario reivindicar. Seguimos bluseando hacía el final con "Truth to power blues"... Y del trío de canciones que cierran el disco cabe destacar lógicamente la última de ellas, "The Symbol". Antes deslumbraban con "Rebel girl" y seducían con "Slow Burns. dos canciones que de primeras me daban la sensación que bajaban un algo el nivel pero que con las escuchas me han acabado convenciendo. Farrar y sus Son Volt han acabado por entregar una digna continuación de su sobresaliente disco "Notes of Blue", confirmando que están en una gran forma. 

De manera sorprendente la película de Disney "Rompe Ralph" de 2012 me maravilló tanto por su excelente guión como en lo visual. Muy divertida y con mil y un guiños a la cultura gamer así que no fue demasiado extraño la llegada de una secuela, la cual pude visionar hace unos días. El resultado no es el mismo ni mucho menos. La decepción fue muy grande y puedo decir sin pestañear que la película me parece un bodrio. Visualmente está al nivel, no diré que no pero, claro, ya no sorprende. En cuanto al guión, pues es un poco lo mismo pero impostado y forzado, no funciona, no avanza con soltura. Existen muchos buenos momentos, de esos de detallitos y chistes que si no eres un freak no entiendas, así que para los  más pequeños se queda en nada, pues lo poco que hace gracia se les escapa. Se juega con el poder de Internet, de las grandes redes sociales, de twitter, google, amazon, eBay, los virus, las pop-ups, el youtube... y el cachondeito con Disney y sus productos, princesas y estrellas varias... todo eso podría haber sido fantástico pero realmente no consiguen lo que pretenden, y aburren y desesperan. Los últimos veinte minutos donde el virus cobra vida es un pastiche de dimensiones siderales además de poco original en lo visual ya que bebe demasiado de por ejemplo Los Cazafantasmas. Si lo pensamos detenidamente toda la película es un corta y pega de ideas mal enganchadas y mal resueltas. Supongo que la taquilla fue excelente, e incluso que se estén pensando una tercera entrega.. pero aquí hay demasiadas ideas recauchutadas, demasiado prestado, demasiado ya visto. Poca o ninguna originalidad. Siento decirlo pero este film me parece una tremenda decepción. Una mala película que para nada recomiendo. 

Hace unas semanas zapeando por los innumerables canales temáticos me topé, no sé si en Sundance o AMC (creo que en el primero) con un interesantísimo e imprescindible rockumental sobre una gran banda a la que le debo una disculpa por no reconocerle su gran valía y sobretodo por no concederle mi tiempo. Conocía muchas canciones de XTC, conocía algún disco pero reconozco que nunca en profundidad. Sabía de su grandeza pero nunca me había parado a escuchar con detenimiento su obra. Después de ver este documental, este "This is Pop" llevo enganchado a ellos, a sus canciones y discos, unos cuantos días... , como dice el refrán: más vale tarde que nunca. Este artefacto visual vio la luz en 2017 bajo la dirección de Roger Penny y Charlie Thomas, quienes en una hora y cuarto y gracias a la presencia de los miembros del grupo, tanto los de hoy como los que lo dejaron, y de coetáneos tipo Stewart Coppeland, nos explican su historia. Su creación y su evolución desde la esencia punk al pop de melodías herederas de Beatles y Ray Davies. Resultan fantásticas las historias que explica Andy Partridge, desconocía casi todas ellas y me han fascinado. Desde su historial médico hasta la creación de una banda paralela con la misma formación llamada "the dukes of the stratosphear" en la que daban rienda suelta a sus referencias y a la psicodélia.... Maravilloso e interesantísimo todo. Tanto el ritmo como la puesta en escena del documental supera el notable, y consiguen que tanto si eres fan de la banda como si no acabes atrapado a su magia y decidas ir en busca de su música. Un servidor comenzó el rescate con "Drum and Wires" (1979) y cronológicamente (cosa que recomiendo para apreciar su evolución) llegué hasta Nonsuch" de 1992. Joya de banda. Documental imprescindible.


*post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan
"Sunshine of Your Love"


Una de los ases en la manga de Netflix del primer trimestre del año fue sin duda la serie de animación "Love, Death and Robots". Estamos ante una serie/antología de 18 relatos realizados con diferentes y variadas técnicas de animación que giran, como dice el título, sobre amor, muerte y robots. Detrás del proyecto está David Fincher así que no era precisamente un producto a pasar por alto. Como en todas estas antologías televisivas hay episodios magníficos (muchos) y otros bastante infumables (unos pocos), quedando en este caso una calidad media muy estimable. Los episodios no suelen durar más de un cuarto de hora, la media podría ser de diez minutos así que su visionado en modo "maratón" es casi la mejor forma de verlos. Se dice que algunos pueden ser pequeñas pruebas para elaborar después una serie y, se comenta que cada usuario tiene los capítulos ordenados de manera diferente según lo que suele ver. No lo creo, pero tampoco lo he comprobado. Y no os quiero dar más la vara, porque no me voy a poner a comentar cada episodio, ni a decir cual es mi favorito ni nada de esas historias. Lo mejor? que veáis el producto y saquéis vosotros mismos conclusiones. Eso sí, ojito porque es una serie para adultos, nada de niños, y como tal hay que valorarla.


EVAN THOMAS WAY & THE PHASERS/ LONG DISTANCE (2019)/ DON'T SURPRISE

 ME

Sin fuegos ni artificios. Sin mil y una capas de electrónica moderna. Solamente con aquello que realmente importa. La melodía. La nota, pura y sencilla. Evan Thomas Way deja momentáneamente a su espléndida banda The Parsons Red Heads con el legado de "Blurred Harmony" que fue disco del año 2017 para un servidor y entrega una nueva colección de canciones acompañado por la banda de apoyo The Phasers. Es un trabajo personal, un trabajo como solista, como única cabeza pensante pero no abandona las señas de identidad de la banda madre, aquello que la hacen especial, indiscutible y esencial para un servidor. Música en estado puro. Música artesanal. Música reconfortante, cálida y bella. "Long Distance" es sin lugar a duda uno de los discos más bonitos que pueden caerle a uno entre manos. A cada escucha el disco crece, a cada nueva reproducción se hace enorme, gigantesco. Como ya pasase con "Blurred Harmony" tiene toda la pinta de estar entre la decena de favoritos anual, puede que en el podio, puesto que dudo que nos topemos con algo de tanta belleza y calidad. Casi sin hacer ruido, casi sin levantar la mano, ni decir aquí estoy yo, Evan Thomas acapara ya varios discos que son oro puro. Varias colecciones de canciones por las que la mayoría de seres humanos matarían, y con una normalidad pasmosa como de quién no quiere convertirse en estrella nos las regala, nos las ofrece para hacernos la vida algo más placentera. Según el propio Evan, como nos explicó en la entrevista aparecida en Exile SH Magazine, tenía esas canciones en espera, algunas de ellas llevaban escritas más de una década, y fruto de muchas de las casualidades de la vida se dieron las circunstancias para grabarlas con rapidez en su Oregón natal junto a la banda The Phasers en a penas una semana. El resultado no puede ser mejor. Una decena de canciones que son gloria, que son vida, que son belleza absoluta. 


Evan Thomas Way & The Phasers - Long Distance (2019): 01.- Don't surprise me/ 02.- Maybe tomorrow/ 03.- Life/ 04.- Long distance/ 05.- Don't fall away/ 06.- Gone/ 07.- Hope/ 08.- Change your mind/ 09.- Fire at the end of the line/ 10.- Seventeen.

Abre el disco Evan con la positiva melancolía de "Don't surprise me" que es orfebrería pura. Ejemplo de melodía perfecta. De la sencillez hecha virtud. Preciosismo al cuadrado, boniquismo al cubo. Imposible dar tanto con tan poco, cosa que parece fácil pero que no está al alcance de todos. Y continua en modo "bonico" y sensible con la espléndida "Maybe tomorrow". Ya os adelanto que no hay canción que baje el nivel, y creedme cuando os digo que el nivel está por las nubes. "Life" consigue enamorarnos con esa melodía que se balancea, que juega a engatusarnos a llevarnos al huerto. Pure and easy. La canción que da nombre al disco, "Long Distance", es simplemente redonda. Su intro es excepcional, su forma de avanzar, de ser cantada... Pero no se queda la cosa aquí, porque "Don't fall away" no le va a la zaga. Posiblemente "Gone" sea uno de mis temas favoritos del disco, todo un espectáculo sonoro. Perfecta para escuchar en soledad, sentado en la arena viendo las olas del mar. La belleza de "Hope" es la prueba de la facilidad que tiene Evan Thomas para elaborar melodías preciosas, sonando a mil y una referencias pero manteniendo un estilo propio como en "Change your mind" donde suena a él pero también a Tito Neil por poner un ejemplo claro, pudiendo sonar perfectamente en su "Harvest Moon". La afilada y concisa guitarra de "Fire at the end of the line" marca el final que llega irremediablemente con "Seventeen" donde lo campestre se hace grande, donde la sencillez del country-folk se apodera de nosotros para dejar un regusto a clásico instantáneo que nadie en su sano juicio debería perderse. Disco imprescindible, disco hermoso, disco de la vida. 

No es nada del otro mundo, es cierto. No quedará grabada en nuestro disco duro ni será recordada como aquella película que nos cambió la vida pero de todas maneras se disfruta pues es divertida, canalla, salvaje y complicada..., muy complicada en su narración, casi barroca, para una historia que no puede ser más simplona. A Drew Goddard, su director y guionista, ya le va eso. Goddard había participado en series de semi-culto como Buffy, Alias, Angel, Lost, Daredevil.... y en la gran pantalla en cositas como "Cloverfield" y "The Martian", o ya en dirección "La cabaña en el bosque". Así que todos hemos visto sus trabajos aunque no lo sepamos. Esta película, esta "Malos tiempos para El Royale" es su segundo largo como director.. y sí, tiene sus señas de identidad para bien y para mal. De que va? pues de unos desconocidos que acaban alojándose en un hotel en horas bajas, cada uno por un motivo concreto, pero que acaban viviendo una experiencia límite.... Para ello, además de ese guión tan descontrolado cuenta con la ayuda de nombres de postín, o al menos uno, el de Jeff Bridges que es un valor seguro, y luego el de otras caras populares como las de Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Chris Hemsworth, Jon Hamm...etc, etc...  Como digo, el planteamiento es un "diez negritos" en cutre salchichero, pero poco a poco la peli se mantiene con ese intringulis que no esperabas, ese saber que pasa, ese dejarse llevar por una violencia puntual y extrema, ese dejar que la película nos lleve al desastre. Es divertida por momentos, y en otros violenta. Entre unos Coen descontrolados y un Tarantino modosito. Ni en una cosa ni en otra. Todo rodado con clase, eso por supuesto. Podría ser mejor, claro está, le faltó un algo de alma y de querer llegar más allá pero si os decidís por verla seguro que pasáis un buen rato. 
"The Stranger"


Con esa versión de la brutal e icónica portada del Some Girls Stoniano era imposible que mi atención no se centrará en un disco llamado "Some Guys" de un desconocido para mi Jonathan Coulton. Buscando alguna que otra información leo que el tal Coulton es un cantautor rarito estadounidense que se ha hecho famoso por realizar canciones para créditos de videojuegos, estar involucrado en una denuncia contra la serie Glee para defender la autoría de algunas canciones, así que como suponéis estaba totalmente fuera de mi radar aunque haya co-escrito canciones junto a la magnífica Aimee Mann en el disco "Mental Illness". Si no fuese por la portada del disco que hoy tenemos entre manos pues seguramente seguiría sin conocer al amigo Coulton. Y sobre el disco, tengo que decir que es un disco de versiones. Sí, así que Coulton sigue ganando pasta a base de migajas, sin duda un tipo listo. En esta ocasión toma prestado canciones emblemáticas de los setenta del llamado soft-rock. Las toca casi tal cual eran, sin ninguna modificación especial, las empaqueta y las presenta con cierta gracia. La escucha de "Some Guys" es como si retrocediésemos en el tiempo y escuchásemos una radio cualquiera de viaje por carretera. Como digo, Coulton toca estas canciones tal cual eran, ni por asomo las mejora, pero es muy gracioso escuchar estos éxitos de grandes autores como 1-America, 2-Stephen Bishop, 3-Gilbert O'Sullivan, 4- 10cc, 5- Bread, 6- Eagles, 7- Gerry Raferty, 8- Bee Gees, 9- Commodores, 10- Michael Murphey, 11- Harry Nilsson, 12- Gordon Lighfoot, 13- Poco, 14- Danb Fogelberg. Como podéis obrservar estamos ante una selección espectacular que porporciona una escucha placentera. No, no estmaos ante nada del otro mundo pero sin duda es un disco perfecto para conducir.

Jonathan Coulton - Some Guys (2019): 01.- Sister Golden Hair/ 02.- On and On/ 03.- Alone Again (Naturally)/ 04.- The Things We Do for Love/ 05.- Make It with You/ 06.- New Kid in Town/ 07.- Baker Street/ 08.- How Deep is Your Love/ 09.- Easy/ 10.- Wildfire/ 11.- Everybody’s Talkin’/ 12.- If You Could Read My Mind/ 13.- Crazy Love/ 14.- Same Old Lang Syne.


Hace un par de años me vi sorprendido por una gran serie policiaca islandesa. Su forma de narrar la historia, su ambientación, sus personajes, su guión... todo me pareció sensacional. Trapped fue una de mis series favoritas de aquel año y la recomendé a diestro y siniestro. Creada por Baltazar Kormakur (el de Reykavík-Rotterdam) dejó el listón muy alto y la llegada de la segunda temporada hacia temer que no estaría a la altura. Y vale, sí, esta segunda temporada es inferior, puede que por el factor sorpresa o por más cosas, no lo sé. La historia sigue teniendo como protagonista a Andri Olaffsun (un espléndido Ólafur Darri Ólafsson) quién trabaja en Reykavik pero que tendrá que volver otra vez a su pueblo natal para resolver un caso con varias muertes, neonazis y un extraño vertido tóxico. De esa manera vuelven a aparecer casi los mismos personajes pero sin ya la misma atmósfera inquietante que en la primera temporada. El caso es muy inferior y no acaba uno de engancharse del todo a él. Sigue siendo interesante pero le falta algo de punch. Algo previsible y con un final obvio finaliza una segunda temporada que sin llegar a los niveles (altísimos) de la primera sigue dejándose ver. Muy recomendable y fuera de los circuitos de las plataformas en streaming.


ANDREW BIRD/ MY FINEST WORK YET (2019)/ SISYPHUS

 

Si bien es cierto que nuestro pájaro cantor lanzó en 2017 un disco con nuevas composiciones, éste pertenecía a su proyecto "Echolocations" y era más un disco instrumental que otra cosa. El último disco "normal" de Andrew Bird fue el excelente "Are You Serious" en el ya lejano 2016. Aquel disco sonó mucho en el hogar nikochiano, y muchas de aquellas canciones como por ejemplo "Capsized", "Roma Fade" o la misma que da nombre al disco siguen entre mis favoritas de Bird. Este 2019, mi violinista y silbador favorito entrega una nueva colección de canciones a la altura de su anterior trabajo o incluso mejor. Según él, y según su título: su mejor trabajo hasta ahora. No sé si esa afirmación es cierta o no, pero desde luego con más de media docena de escuchas os puedo decir que al menos sí es un disco sobresaliente. Encontramos en esta nueva colección de canciones todos los rasgos estilísticos que hacen de Bird un pájaro especial. Encontramos su maravilloso violín envuelto como es habitual en unos arreglos más jazzísiticos y clásicos que otras veces, siempre arropados por ese silbido mágico marca de la casa. Y además hay temas con mucho gancho, con mucho encanto. Hay estribillos deliciosos, mucho poperismo también, y una voz que, en mi modesta opinión, suena mejor que nunca y eso puede deberse a la producción de Paul Butler, líder de la espléndida y poco valorada banda The Bees, que ya ha trabajado con Michael Kiwanuka, Devendra Banhart Y Nick Waterhouse.


Andrew Bird - My Finest Work Yet (2019): 01.- Sisyphus/ 02.- Bloodless/ 03.-Olympians/ 04.- Cracking Codes/ 05.- Fallorun/ 06.- Archipelago/ 07.- Proxy War/ 08.- Manifest/ 09.- Don The Struggle/ 10.- Bellevue Bridge Club.

Hay dos temas en este disco que son básicamente dos obras maestras (o casi). Dos canciones redondas por las que muchos matarían. Hablo de "Sisyphus" que abre el disco y de la brutal e imprescindible "Manifest". La primera de ellas es pura esencia de Bird. Hay silbidos, hay acordes maravillosos, hay melodía, estribillo y un encanto ante el que es imposible no caer rendido. La segunda, la balada "Manifest", bien vale un disco. Es clásica como ella sola. Vale, estamos en eso de acuerdo,pero que hay de malo en eso?. No solo nos quedamos con esos dos temas, hay maravillas allá por donde ponga uno la oreja. Nos encontramos esa suprema delicadeza jazzística y nocturna de "Bloodless" (una de mis favoritas del lote), la juguetona y popera "Olympians", la perfección de "Cracking codes", o la inmensidad de "Fallorun" que no rehuye para nada los estilos modernos sin dar carpetazo a los estribillos hoy tan pasados de moda. "Archipielago" es más tristona, más de bajón... pero su instrumentación es tan maravillosa que se convierte en una de mis favoritas con suma facilidad. Otra joya con algo más de soul es "Proxy War", bonica del to. Para finalizar el discazo nos topamos con la delicada "Don The Struggle" y el final reservado para "Bellevue bridge club", que siendo una de las más flojas del disco deja un gran sabor de boca con esos ramalazos souleros. Deja un regusto a clásico instantáneo, a discazo absoluto. No lo dejen de escuchar.

*Post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

No hay nada en la nueva película de Bradley Cooper con Lady Gaga que no hayamos visto antes. El señor Cooper produce, dirige y protagoniza otra versión más de la historia de siempre, versionada anteriormente hasta en tres ocasiones con altibajos pero con nombres de postín. Ya sea en la dirección de George Cuckor en 1954 con Judy Garland de protagonista o con la inmensa presencia de la Streisand en el 76. Hubo otra, que reconozco no haber visto, en 1937... pero las que sí he podido ver las recuerdo con cariño.. como recordaré esta nueva versión. Porque sí, porque me ha gustado. Qué cojones, no hay que esconderse... El film funciona. Cooper lo hace muy bien con su versión countril de Eddie Vedder en horas bajas... y Lady Gaga sorprende con su interpretación, casi haciendo de ella misma. A mi el amigo Cooper me da rabia. Primero porque es muy guapo, luego porque está forrado y por último porque está con Irina... (qué cabrón..!) . Las dos canciones centrales del film son exquisitas, tampoco nos vamos a poner estupiditos y resabidos por decir eso y no cagarse en todo por ser Lady Gaga quién canta e interpreta reconociendo que alguien que hace lo que suele hacer gusta a los musicólogos ... A mí, particularmente, la música que hace normalmente me la sopla, esa es la verdad, pero ella canta muy bien. Sólo hay que ver cuando colabora en cosas finas, más de mí gusto, y de calidad americana como en el disco de Lukas Nelson & The Promise of the Real... Entonces doña Gaga lo borda. Por cierto, la música es de Lady Gaga y del amigo Nelson...  sí, él es el autor y parece que nadie se acuerde de ello. El film cuenta con alguna cara más conocida, como las del siempre bienvenido Sam Elliott, Dave Chappelle, Andrew Dice Clay...  Y bueno, lo dicho. Sí, es previsible. Es típica. Es la historia de amor que esperamos, que queremos ver.. Es esa historia romanticona para arrasar en taquilla pero es también un trabajo notable de Cooper tanto en la dirección como en la interpretación, es otro notable para Lady Gaga, para la música, para la sensibilidad de como se cuenta todo... Y sí, me estaré haciendo viejo y ñoño, pero sí, este film me ha gustado. 
"Better Things"