Sam Beam es uno de esos artistas a seguir la pista, uno de esos artistas que asombraron a principios del milenio con un trío de discos de esos que no se olvidan, cada uno hijo de su madre y de su padre, con sus estilos y sus diferentes formas, que desembocaron en el grandioso y muy reivindicable "The Shepherd's Dog" (2007). Beam contó para la gira con los Calexico, como lo había hecho antes de ese disco con dos estupendos Ep's, ambos del 2005: "Woman King" e "In the Reins". Después de aquello vino algo de gafapastismo, de sobradez, de creerse el más moderno del folki americano, y la cagó. Vale, había buenas canciones pero le sobraban a la mayoría muchísimo azúcar, eran casi almibaradas. Así pues un servidor dio un paso al lado y se olvidó del bueno de Sam hasta que mi famoso archienemigo Don Guzz me comentó que había recuperado algo la forma en su "Beast Epic" del 2017, pero no le hice demasiado caso, ya se sabe que no riega demasiado.... Otra cosa fue la llegada el año pasado de un magnífico Ep de titulo "Weed Garden". Es con sus Ep´s cuando Sam Beam o Iron & Wine si lo prefieren señala el camino a seguir, su nivel de inspiración y su sonoridad. Sin duda en "Weed Garden" recuperaba todo aquello que creíamos que había perdido. Si a esto, unimos que Calexico el año pasado publicó un disco, "The Thread That Keep Us", para quitarse el sombrero... pues la nueva colaboración entre estos artistas no podía pasar por alto en la Isla Nikochiana. Y sí, ya os digo que me ha gustado. 

Tampoco vamos a tirar cohetes ni a aplaudir con las orejas. No es el disco definitivo ni el que te llevarás a una Isla desierta pero sí que es un muy buen disco, con pocas pero largas canciones que recuperan el buen tino de Sam Beam gracias a la instrumentación de sus amigos. Pero, es un disco de Sam Beam con Calexico, o de estos con Iron & Wine??? pues tengo dudas....  pero a mi la mezcla me parece estupenda. Estupenda es la encargada de abrir el disco. "What heaven's left" me parece bonica del to, y los Calexico arropando a la perfección a Beam, con esa parte final trompetosa y trompetera que engatusa y se deja gustar. "Midnight sun" rememora sonoridades del "Shepherd's dog", la percusión y las guitarras agitanadas hacen muy grande a un tema a reivindicar. "Father Mountain" es una de las canciones del disco. No hay duda. Sam ha vuelto. Sin duda, junto a "Follow the water", es una de sus mejores canciones folk-pop en años, o en una década. En medio de ambas, algo de experimentación jazzística con "Outside El Paso", que no desentona. La "suite" es impresionante, me gusta más "Pájaro" con momentos en castellano que el resto aunque la parte final con "Tennesse train" es maravillosa. La canción que da nombre al disco es otra de las destacables del lote. Cierran este interesantísimo disco con la belleza absoluta de "In your own time". Parece que Sam Beam, gracias a sus colegas ha vuelto a la buena senda y nosotros que nos alegramos.

Calexico & Iron & Wine - Years To Burn (2019): 01.- What Heaven’s Left/ 02.- Midnight Sun/ 03.- Father Mountain/ 04.- Outside El Paso/ 05.- Follow the Water/ 06.- The Bitter Suite (Pájaro/ Evil Eye/ Tennessee Train)/ 07.- Years to Burn/ 08.- In Your Own Time.


*post aparecido originalmente en Exile SHMagazine por Nikochan
"Don't Box Me In"


Se me ocurren rápidamente más de una docena de nuevas series o al menos actuales de HBO que son mejores y que justifican más nuestro abono a la mítica plataforma televisiva que Juego de Tronos. Una de ellas sin duda alguna es la serie de Phoebe Waeller-Bridge (ahora, por fin, reconocida por su magnífica Fleabag, de la que tengo pendiente su segunda temporada) basada en las novelas de Luke Jennigs que ya nos engatusó con una primera temporada (T1) sensacional. Todo el elenco seigue. Los mimos personajes con algún que otro añadido. Las protagonistas, Sandra Oh y Jodie Corner, lo bordan con sus personajes, Eve Polastri y Villanelle respectivamente. Su química sorprende y sus actuaciones ya no tanto. Los secundarios mantienen el nivel como también lo mantiene un excelente guión que ya sin sorpresas sigue avanzando en la relación de las dos protagonistas de manera inteligente. Haré un pequeño spoiler: me parece sensacional que las dos temporadas acaben igual. O casi. Me explico. Me parece sensacional que en cada una de las temporadas acabe una de las protagonistas medio muerte a manos de la otra. Es sencillamente buenísimo, además de explicar esa relación de amor-odio entre ambas. Por lo demás, todo es un espectáculo televisivo de primer nivel. La acción, el humor negro, la violencia, la sangre, el glamour... todo sigue como siempre en una serie que sin vender humo se convierte una serie top del actual y nuevo catálogo del gigante HBO.


JUSTIN TOWNES EARLE/ THE SAINT OF LOST CAUSES (2019)/ FRIGHTENED BY THE SOUND


Si os contaba hace unos días de lo soporífero que resulta la escucha del nuevo disco de Bruce Springsteen, hoy os quería contar lo bien que me sienta escuchar la nueva colección de canciones del hijo de Steve Earle (al que prefiero antes que al Boss de aquí a Lima). Sí, Justin Townes Earle ha publicado el disco que debería haber entregado Bruce. Sí, ese disco que o no quiere o ya no puede hacer, Justin lo hace sin pestañear. Claro que eso no es nuevo, si uno repasa su discografía alucina, pues toda ella es una joya: The Good Life (2008), Midnight at the Movies (2009), Harlem River Blues (2010), Nothings gonna change the way you feel about me now (2012), Single Mothers (2014), Absent Fathers (2015), y Kids in the Streets (2017). Todos estupendos. Y sí, puede que Earle Jr. abuse del dicho "zapatero a tus zapatos", pero eso mismo se deberían aplicar muchos otros, véase el señor Springsteen, y todos andaríamos más contentos. Por suerte, Justin no quiere ser moderno, ni reinventarse, ni copar las listas de escuchas en spotify. Por suerte no hará un dueto con Maluma ni con Rosalía. Lo suyo es el blues, el folk, el rock de carretera y manta, el que ha mamado de su padre Steve, el del sonido americano, el que más me gusta, el que disfruto escuchando. Además, y para seros sincero, a pesar que muchas críticas no han dejado demasiado bien a "The Saint of lost causes" que es como se titula el disco, he de decir que creo que es un disco fantástico, de lo mejor que ha hecho o al menos al mismo nivel, que no es otro que el sobresaliente.Y sí, algunos le acusarán de disco calmado, de disco pausado y de tono lento, incluso aburrido, esos están muy pero que muy equivocados pues si no estamos ante el mejor disco de Justin por ahí vamos.


Justin Townes Earle - The Saint of Lost Causes (2019): 01.-The Saint of Lost Causes/ 02.- Ain’t Got No Money/ 03.- Mornings In Memphis/ 04.- Don’t Drink The Water/ 05.- Frightened By The Sound/ 06.- Flint City Shake It/ 07.- Over Alameda/ 08.- Pacific Northwestern Blues/ 09.- Appalachian Nightmare/ 10.- Say Baby/ 11.- Ahi Esta Mi Nina/ 12.- Talking To Myself.

La canción que da nombre al disco es la encargada también de abrirlo. Americana blusera por los cuatro costados. Atmosférica, muy de sala pequeña, muy de cercanía, de realidad. Más blues, pero ahora de esos que ama Jagger por encima de toda las cosas, ese que se respira en el "Exile" stoniano.... sí, "Ain't got no money" es sobresaliente. Entonces llega una marca de la casa "Earle", esas que tanto padre como hijo bordan. "Mornings in Memphis" es preciosa y reconfortante, y la voz de Justin se acerca más que nunca a la de su  padre. Una favorita personal. El clásico blues se presenta en "Don't drink the water", ese blues blanquito que tanto gustaba a manolenta Clapton, ese country-blues... y suma y sigue, y enlaza con el "americanismo" de "Frightened by the sound", más folki que otra cosa pero siempre estupenda. Llegados al ecuador del disco, Townes Earle, nos deja estupefactos con su "Flint city shake it", un jump blues de esos de libro. Y podíamos seguir así, disfrutando como niños con zapatos nuevos a pesar de la sencillez y clasicismo de la propuesta, así que tampoco voy a hacerme pesado hablando de si este tema o el otro es más o menos blues, si es del Delta o si es de Memphis... tanto da, pues Justin controla cualquier blues del Mississippi.... "Over Alameda" es muy bonica pero es de las que menos me gusta del disco, en cambio "Pacific Northwestern" y "Appalachian nightmare" son dos temas estupendísimos. "Say baby" y "Ahi esta mi nina" sí son más flojas y creo que eran prescindibles, más la primera que la segunda, por suerte el cierre con "Talking to myself" está a la altura, y deja un gran sabor de boca. Vale, puede que el disco necesite de varias escuchas atentas, puede que haya que darle tiempo y, sí, también puede que vaya de más a menos pero desde luego estamos ante un grandísimo disco de blues, de rock, de americana o como lo queráis llamar. 

Ni soy dylanita, ni dylaniano. Solo soy fan de BOB, tal vez el más grande. Es el único artista del que uno puede volver a sentirse sorprendido al retomar cualquiera de sus discos, el único que puede dejarte con la boca abierta al escuchar de nuevo un tema que pensabas te sabías de memoria, o un disco que pensabas que te lo había dado todo y entonces en un par de estrofas te descubre el sentido de la vida. Dylan es una artista completo. Un trovador, un poeta, un filosofo, un gigantesco músico, un cantante estupendo, un artistazo de los pies a la cabeza, un showman con una presencia y un carisma imposible de igualar. Dicho esto, solo un cineasta del nivel de Martin Scorsese podía realizar la tarea de enseñarnos aquella mítica gira amparada bajo el nombre de "Rolling Thunder Revue". Me importa un pimiento que se inventen anécdotas y pongan algo de picante a la historia. Bob y Martin se inventan un par de cosillas, sí, pero lo hacen para reírse un poquito y criticar de soslayo otras cosas... Bob es así... sutil y polémico. El viaje que nos propone Scorsese es una lección de historia, entre un documental y un reality de los setenta. Las imágenes utilizadas fueron grabadas en su momento para un documental que ahora ve la forma, y allí aparecen artistazos con casi cincuenta años menos, y uno queda alucinado, desde T  Bone Burnett, Mr Ronson, Scarlet, Baez, Ginsberg, Shepard, McGuin, Joni Mitchell, el "huracán" Carter, y Sharon Stone con su divertido cuento....  Una historia inmersiva, divertida y didáctica. De manera audaz y con ingenio nos introduce en la gira, en sus relaciones, en sus viajes y actuaciones... y lo mejor, es ver a Dylan desatado reversionando sus canciones... Hay muchas mentirijillas en el documental como bien se han ocupado los fans de destapar, pero a mi me da absolutamente igual porque no es un film ni un documental, es algo inclasificable, es un experiencia que llega y se va, como el sonido rodante del trueno. Sobresaliente.


Pasa con Bruce Springsteen que sus fans le tienen tan mitificado que le perdonan todo. Y digo sus fans porque yo para nada lo soy. No, no pongáis esa cara de estupefacción. Gustándome como me gusta el estilo musical que practica el Boss nunca he sido seguidor suyo. Tampoco vamos a quitarle méritos pues tiene media docena de discos fantásticos, casi todos ellos por no decir todos antes de 1980. A partir de ahí, son contados los discos que encandilan. El frío y magnífico "Nebraska", el muy vendible y aplaudido "Born in the USA" (1984), el siguiente, el "Tunnel of Love", las "Seeger sessions" y realmente poco más. Es decir, quitando "Shall over come" y canciones puntuales, lleva entregando discos reguleros indignos de la leyenda, en mi opinión poco merecida, que es. Así, y siendo bestias, podemos decir que lleva la friolera de más de treinta años sin entregar un disco que nos deje en pelotas. Por eso no es ni Papá Bob ni Tito Neil, dos auténticas leyendas capaces de entregar discos actuales que compiten con sus obras magnas. Ya no digo de comparar con otras leyendas "menores" de la música... Y sí, todo esto viene a cuento del nuevo disco de Springsteen, esta vez sin la E Street Band, un disco de abuelo cebolleta, complentativo, amable, bonito y de easy-listening, que aburre hasta a las ovejas. La duda está, como hemos comentado en foros, si esto lo firma otro y la gente aplaude con las orejas o si lo firma otro y va directamente al cajón de discos olvidados y desastrosos del año. Siendo Bruce, pues te están esperando para criticar pero los fans también son más benevolentes. Siendo yo un NO-fan digo claramente que he escuchado más de tres veces el disco por ser Springsteen quién lo firma porque si hubiese sido otro no llego a la segunda. También digo que al ser Bruce el autor espero más y la decepción es mayor, aunque en mi caso no esperaba nada y hablo pensado en seguidores del de New Jersey. Vamos, tampoco el disco es un desastre. Es amable, hay buena base, hay dos o tres canciones que sí, que son buenas, pero le falta todo lo que se le presume a Springsteen: garra y verdad. Todo está impostado en este disco, desde esos arreglos sinfónicos que llaman los más molones como "cinematográficos" (ay qué joderse!) a esa voz de geriátrico que se gasta. "Hitch Hiking" no está mal, "Tucson Train" aún se deja escuchar como la que da nombre al disco, y la dupla casi final de "There goes my miracle" y "Hello sunshine" con otros mimbres, con otras vestimentas... sí, hablaríamos de otra cosa.. pero a Springsteen el bótox le ha perjudicado mucho, y está en plan jubiletas todo por no reconocer que ya está para darle a público lo que realmente quiere. Déjate de experimentos Bruce, y danos rocanrol con toques soul, danos lo que sabes hacer realmente, libérate, no quieras ser moderno, ni rompedor que tienes una edad...   

Bruce Springsteen - Western Stars (2019): 01.- Hitch Hikin’/ 02.- The Wayfarer/ 03.- Tucson Train/ 04.- Western Stars/ 05.- Sleepy Joe’s Cafe/ 06.- Drive Fast (The Stuntman)/ 07.- Chasin’ Wild Horses/ 08.- Sundown/ 09.- Somewhere North of Nashville/ 10.- Stones/ 11.- There Goes My Miracle/ 12.- Hello Sunshine/ 13.- Moonlight Motel.

"Got it Alone"


La sección televisiva de hoy tratará de decepciones y bajadas de nivel asombrosas. Os hablaré de dos series que sorprendentemente han dejado de estar entre mis favoritas para situarse entre aquellas que no se deben ver bajo ninguna circunstancia, por aburridas, absurdas e insulsas. No se entiende esa caída en picado en la que entran las series. Les pasa a muchas aunque algunas consiguen mantener más o menos el interés, ya sea a golpe de talonario como el final de Juego de Tronos o simplemente por saber qué pasa como en The Handmaid's Tale que apunta a ir dándonos sopor episodio a episodio en esta tercera entrega que todavía no he visto. Vamos pues con esos dos bodrios sorpresivos.

Black Mirror T5: Sí queridos terrícolas. Estamos ante una bajada de nivel asombrosa e increíble. Para seros sincero estos tres episodios que conforman la quinta temporada son una auténtica y pestilenta mierda. Sin chispa, sin mala leche, sin buenas historias ni actuaciones, Una mierdaza absoluta. Black Mirror sorprendió con sus dos primeras temporadas, consiguió mantener el nivel en la T3 y T4,, y con el especial navideño White Crhistmas, e incluso el experimento de Bandersnatch no salió del todo mal, pero vamos que lo de estos tres últimos episodios es para mear y no echar gota. Ya de entrada solo tres episodios que visto el nivel casi mejor, siempre había en cada temporada uno o dos episodios flojos, pero nada comparable a lo visto en esta quinta. Vamos a ver. El primero de ellos, "Striking Vipers" es casi el mejor. Me da hasta vergüenza admitirlo. Es el que sigue más la línea de la serie, pero si lo colocamos en un top estaría en el vagón de cola. Absurdez y poca inspiración. El segundo, es infumable. Se titula "Añicos" o algo así, y me parece una mierda, y eso que los dos actores principales me gustan, pero no me parece ni que el espíritu de la serie esté presente. Y acabamos con "Rachel, Jack and Ashley too" donde Miley Cirus protagoniza un episodio horrendo, infantiloide, nada original, tonto, aburrido, ... y  vamos, que me parece que esta temporada es el principio del fin.


Fortitude T3: lo de Fortitude se veía venir. No lo negaré. No me cogió por sorpresa pero tenía que ver como finalizaba la serie. Su primera temporada (T1) me pareció fantástica y la recomendé a diestro y siniestro. Buena historia, buenas actuaciones de un elenco actoral que provenía de mil y un países distintos.. y un final que dejaba todo abierto... pero... La segunda temporada (T2) ya comenzó a desvariar y a ir por unos derroteros que no gustaban y apuntaban a desastre como bien ha confirmado la tercera y última entrega de tan solo cuatro episodios. Un final triste, absurdo y descabellado. Un irse por la tangente sin la ideas claras. Una auténtica paja mental de guión. Un despropósito. No tengo mucho más que añadir. No la veáis. 


ROBERT ELLIS/ TEXAS PIANO MAN (2019)/ FUCKING CRAZY

 

Había leído demasiadas buenas críticas y alabanzas hacia el nuevo trabajo del tejano Robert Ellis para ignorar su "Texas Piano Man", antes, lo reconozco, no había seguido con demasiada atención su carrera aunque sí recuerdo escuchar con atención su "Photographs" allá por 2011. Recordaba un servidor a un Ellis más campestre y countrificado que lo que me encuentro en esta nueva colección de canciones en las que el piano es absoluto protagonista, un piano que rememora ese sonido setenteto otra vez muy de moda en estos días, el de Billy Joel, Leon Russell y sobretodo Sir Elton. Ese sonido que parece haber contagiado a muchos de los discos de este 2019. En este caso ese sonido es un acierto y un regalo. Robert Ellis se enfunda botas y sombrero de cowboy blancos, al igual que su impecable traje y pajarita incluida, le da todo el protagonismo al piano y se transforma completamente en el pianista tejano. Todos los temas están escritos y  musicados por Ellis, menos un par donde comparte firma con Kyle Ryan en uno, y con Daniel Tashian en otro. La producción también corre a su cargo, así que estamos ante un volantazo personalísimo, una colección de canciones maravillosas y de corte clásico setenteto que nos devuelve a la mente a otros pianistas del rock ya citados anterioremente. No es un disco que de primeras provoque que se te caigan las bragas al suelo, pero sí hay cierta excitación, cierta humedad y no precisamente en el ambiente. Las canciones lentamente nos llevan a un territorio precioso que con suma facilidad embruja, seduce y lleva al huerto. No podemos olvidar esas letras con segundas y mucho humor, ese mirar de soslayo a Randy Newman, esa sonrisilla que se nos escapa al escuchar algunos momentos del disco. Simplemente grandioso e inesperado.


Robert Ellis - Texas Piano Man (2019): 01.- Fucking Crazy/ 02.- When You’re Away/ 03.- Nobody Smokes Anymore/ 04.- Passive Aggressive/ 05.- Father/ 06.- There You Are/ 07.- Let Me In/ 08.- Aren’t We Supposed to Be in Love/ 09.- Lullaby/ 10.- He Made Me Do It/ 11.- Topo Chico.

La inicial "Fucking Crazy" tiene esa atmósfera grandilocuente, ese piano que se sabe grande pero que prefiere jugar en ligas menores. La melodía es preciosa, sus coros originarios del Abbey Road, su cadencia de cantautor pianístico de los setenta, y esa letra maravillosa... Sí, es una puta locura. El romanticismo se impone en "When you're away", gusta pero después de la brutal canción inicial se nos viene todo algo abajo aunque es notable, no nos engañemos. Claro que los tres siguientes temas son mi momento favorito del disco. Primero con la espectacular y cachonda "Nobody smokes anymore", entre Randy Newman en su letra y Sir Elton en el piano....  Lo de "Passive agressive" ya es para darle de comer a aparte, es mi canción favorita del lote. Qué maravilla! Y la tercera es una canción que remite a las melodías, giros y dejes del gran James Taylor (amén). El azúcar vuelve a aparecer en "There you are" con estructuras similares al mejor Billy Joel, pero claro que luego llega "Let me in" y deja en la sombra a la canción anterior, puesto que ésta, es una delicatessen absoluta con sonoridades de musical de Broadway. Tremenda. Ese humor negro y sarcástico lo encontramos de nuevo en "Aren't we supposed to be in love?", para despelotarnos luego con "Lullaby" y rematarnos con otra de las canciones del disco. Hablo, lógicamente, de "He made me do it", y la bipolaridad al cuadrado. Cierra Ellis su excelente y esencial disco con la estupendísima "Topo Chico", que particularmente me parece sensacional y salida de una jam en casa de Harry Nilsson, junto a algunos ex-beatles, Elton haciendo el loco y Keith Moon sirviendo las copas.... Esa canción es pura libertad y felicidad. Una pequeña locura que deja un sabor de boca sobresaliente, no de extrañar,p estamos ante uno de mis discos favoritos del año. Una grata sorpresa. 

Hubo un buen día en el que M. Night Shyamalan tocó fondo. Puede que toda su caída libre cinematográfica comenzase con la fallida "El Incidente", desde entonces sus films se cuentan siempre como decepciones y regulerías. Así que en un momento de lucidez, paró y repensó donde hurgar en una nueva historia, y mirando atrás se fijó en su segunda película, su "El Protegido", y comenzó a darle vueltas a su quijotera. Desgraciadamente, no me creo que desde antes de realizar esa película tuviese en mente hacer una trilogía. No se sostiene esa afirmación, otra cosa es que al final el tipo se las haya ingeniado para que todo resulte muy bien empaquetado. "El Protegido" es una gran película de superhéroes y sus dos continuaciones son dos películas interesantes de gente con poderes. Estas dos secuelas si están unidas y sí tienen un nexo pero con la primera era difícil, y Shyamalan con clase e ingenio unía a las dos películas en su parte final y dejaba la puerta abierta para otra. "Múltiple" no acabó por gustarme demasiado, es aceptable pero me irrita la interpretación de McAvoy. Aún asíme interesaba visionar el film que cerraba la trilogía y que parecía se centraba en Mr Glass (interpreta de nuevo magistralmente por ese hijoputa peligroso que es Samuel L Jackson). Al final tampoco es el protagonista absoluto, más bien es un film coral, donde Shyamalan coloca las piezas para que todo le encaje y todo parezca pensado de antemano. El film es resultón, y aunque definitivamente acaba con la historia de los tres tipos con superpoderes deja la puerta entreabierta a continuar cualquier día con la historia, ya sea con la organización secreta que controla a estos héroes, a los familiares/amigos de los protagonistas o simplemente con algún recién llegado que puede incluirse en ese escenario. No voy a contar demasiadas cosas sobre la historia, mejor, no contaré nada. Me ha gustado Jackson y Willis, me ha vuelto a decepcionar McAvoy, me ha gustado que se repesque a los actores de películas pasadas, como el que interpreta al hijo de Willis, y otra vez no me ha gustado del todo el final ni que se vuelve a tirar diez minutos para explicarnos las cosas.... bueno, en definitiva, estamos ante un film correcto, una trilogía interesante que no imprescindible... A ver si Shyamalan ha conseguido retomar el pulso. 

Seguramente el nuevo disco del tejano Ryan Hamilton junto a The Harlequin Ghosts no será el disco del año, ni estará en ninguna de la listas snobs o más in, claro está, pero debería. La docena de canciones que componen "This is the sound" son un pelotazo, un chute de energía y vitalidad necesario como el comer. Una buena dosis de trempera matinera. La fórmula está más vista que el tebeo, no lo vamos a negar o a pasar por alto, pero no por eso deja de funcionar, de gustar. Si no me han engañado mis fuentes, los fantasmas arlequinados son más ingleses que el té de las cinco, así que esa mezcla del rock americano con el power-pop británico tirando al sonido new-wave costelliano parece una mezcla de esas tremebundas, como así es. Mr Hamilton ya hizo sus pinitos con buena prensa junto a The Traitors pero, al parecer, ha encontrado la inspiración, el tino y el pulso junto a sus Harlequin Ghosts y la influencia del mítico Little Steven que viene a ser como su padrino, al cual no le cuesta decir que su música es así como una buena mezcla de Eddie Vedder, Dave Grohl y Billie Joe Amstrong, este último es fácil que se nos venga a la cabeza en cuanto escuchamos este "This is sound", más por el tono vocal que por otra cosa, pero sí hay esa frescura. Ese ser descarado. Esa vitalidad juvenil. Todo el pescado está vendido y ya conocemos los aromas y sabores, pero no podemos parar de saborearlo. Nada nuevo pero todo muy bueno.


Si todavía no os he convencido basta con escuchar el rocanrolito de "Mamacita" que abre el disco para darse cuenta que lo que tenemos entre manos es pura dinamita. Perfecta mezcla de rock, punk y pop a partes iguales. Tremendidad efervescente para nuestros castigados cuerpos con Mr Van Zandt a la guitarra. Y entonces, llega "Bottoms up (here's to goodbye) que creo fue single, y contiene un estribillo infalible. "Feels like falling in love" suena a unos Kinks hipervitaminados, aquellos del "Give the people..." o el "Schooldays"... ese sonido...  y el de Hot Steady en el retrovisor... ese sonido también está ahí. "Get down" vuelve al rocanrol de toda la vida, el simple, efectivo y demoledor. Y no hay secreto... podemos seguir así hasta el final, hasta la última de sus doce canciones. Todas estupendas, todas ya escuchadas pero no por eso dejaremos de disfrutarlas. A destacar, por supuesto, la canción que da nombre al disco, el estupendo piano de "So Gone", el country enmascarado de "Girl vs Monster" y, obviamente, ese final tan emotivo y típico de las baladitas de fina de los setenta. "This is the sound" no es el disco que cambiará tu vida pero seguro que te la hará mucho mejor.

Ryan Hamilton & The Harlequin Ghosts - This Is The Sound (2019): 01.- Mamacita/ 02.- Bottoms up (Here’s to Goodbye)/ 03.- Feels Like Falling in Love/ 04.- Get Down/ 05.- Far Cry/ 06.- All Fall Down/ 07.- This is the Sound/ 08.- Let You Go/ 09.- So Gone/ 10.- Girl vs. Monster/ 11.- Same Page/ 12.- Won’t Stop Now


*Post aparecido originalmente en ExileSHMagazine por Nikochan
"Atomic"


HBO es especial y única. Y otra prueba irrefutable más es "Chernobyl". Nadie más hubiese podido realizar una mini-serie (5 capítulos la forman) de ese nivel, ese calado y esa temática, aunque aquí cuenta con la colaboración de Sky. Es exagerado hablar de la mejor serie de la historia. Exagerado y excesivo, pero desde luego no baja del sobresaliente. Estamos ante un drama histórico que recrea los acontecimientos acaecidos antes, durante y después del desastre nuclear de Chernobyl. Johan Renck  (Bloodline) se encarga de la dirección y Craig Mazin (Resacón en Las Vegas) de un guión maduro y adulto, que intenta recrear con cierta veracidad aquel desastre. La tensión y desasosiego aparecen desde el primer minuto aunque sabemos lo que sucederá y las consecuencias que tendrá. Tiene algo de documental ficticio, tiene esa fotografía tan cruda y real, y tiene unas actuaciones maravillosas, sobretodo de Jared Harris y Stellan Skarasgard, y como no Emily Watson. Sin olvidarnos de una banda sonora espléndida muy superior a la de la mayoría de productos televisivos. En definitiva, no sé si es o no la mejor serie de la historia, creo que no, pero desde luego es un producto excelente, de lo mejor que he podido ver este año y dudo que globalmente alguien pueda superar esto. Simplemente imprescindible.


VAMPIRE WEEKEND/ FATHER OF THE BRIDE (2019)/ THIS LIFE

 

Lejos queda ya el debut de la efervescente banda de la Gran Manzana capitaneada por el vampiro Ezra Koenig. Su álbum homónimo del 2008 fue sin duda aire fresco como lo fue también su continuación "Contra". Vampire Weekend nunca han vuelto al nivel presentado en el debut, eso es un hecho. "Contra" estaba más que bien pero había demasiada repetición y muchos dudábamos que la banda nos diese grandes discos en el futuro. Su tercer disco, su "Modern Vampires of the City" es el catalogado como más flojo de la banda pero a mi me pareció fantástico. Primero porque la creatividad y el riego habían vuelto sin dejar de lado su sonido propio heredero de africanismos paulsimonianos, y segundo porque daban un paso adelante picando de aquí y allá. Como digo, fue incomprensiblemente ninguneado. Ahora, su nuevo disco, su "Father of the Bride", es aplaudido por unos y atacado por otros. No hay consenso. Estamos ante un discarral o realmente ante el peor de los discos de los Vampiros? Personalmente creo que ni una cosa ni la otra. De primeras si parece su peor trabajo pues faltan temas que te golpeen y te sacudan a la primera escucha, pero esa misma percepción nos hace darnos cuenta que el disco, que contiene nada más y nada menos que 18 nuevas canciones, es un disco para ir descubriendo con las escuchas, las cuales deben se atentas y pausadas. Es un disco doble, sí, cortito en minutos pero doble. Hay lo mimo de siempre, la voz maravillosa de Ezra. Las reminiscencias, ya sin taparse, a Paul Simon. Hay canciones bonicas del to. Y hay un fondo de llamémosle madurez, si queréis, que quita el hipo. Decía Fernando Navarro en su "Ruta Nortemaericana" de El País que estábamos ante el "The River" de Vampire Weekend... Fue leer eso y me puse las manos en la cabeza, pero luego... luego tuve que darle la razón puesto que las canciones fluyen y nos llevan al parecer a un estado simple, liviano, falto de punch.... pero esa  primera impresión es errónea. 

En esta nueva colección de canciones hay más de lo que parece. Hay intención, existe un hilo conductor, y hay fusión por todos lados como cabría esperar. Hay boniquismo en esa sencillez, ese "pure & easy" que tanto necesitamos algunos. Koenig es un gran hacedor de canciones, de melodías exquisitas y eso no se olvida, ni se compra ni se vende. Por tanto aunque de primeras penséis que el disco no vale la pena o no es lo que esperabais, os invito a no tirar la toalla. A abrir bien los oídos y a prestar atención. Poco a poco nos va robando el corazón y aparecen la mil y una referencias con las que nosotros también hemos crecido. De Paul Simon al mejor Sting, mirando a Brian Wilson de reojo, enseñando su fusión del soul, el soft-rock, el más ligero de los rhythm and blues, la world music, el folk moderno que dan como resultado un POP sabrosón, cálido y juguetón. Muchos notamos el adiós de Rostman Batmanglij que aún deja alguna que otra pincelada, y podemos quejarnos de la progresiva disminución de creatividad e inspiración conforme avanza el disco pero no es ni mucho menos un mal disco.


Vampire Weekend - Father of the Bride (2019): 01.- Hold You Now/ 02.- Harmony Hall/ 03.- Bambina/ 04.- This Life/ 05.- Big Blue/ 06.- How Long/ 07.- Unbearably White/ 08.- Rich Man/ 09.- Married in a Gold Rush/ 10.- My Mistake/ 11.- Sympathy/ 12.- Sunflower/ 13.- Flower Moon/ 14.- 2021/ 15.- We Belong Together/ 16.- Stranger/ 17.- Spring Snow/ 18.- Jerusalem, New York, Berlin.

La apertura folki de "Hold your now" es preciosa, con esos coros angelicales a media canción que descolocan y enamoran por igual. Preciosísima. Es "Harmony Hall" lo que un servidor esperaba del nuevo disco de Vampire Weekend: esas guitarras, esa voz maravillosa de Ezra, esos estribillos pop juguetones y modernos, esa fusión de estilos... A mi me parece un tema sensacional. Y qué decir de "Bambina"... pues que cabría en cualquiera de sus discos, con eso lo decimos todo. Marca de la casa. "This Life" es una joya. Dejaros de estupideces y de etiquetar. Esto es una maravilla cósmica. Simple, sencilla y soleada. Yo digo sí. La melancolía llega con "Big Blue" muy en la línea de mis adorados Dr Dog. "How long?" personalmente me engatusa, con esa base funki, ese bajo delicado, ese estribillo tan del señor Koenig...  y llegamos a "Unberarably white" que me parece estupenda pero que marca un punto y a parte puesto que a partir de este momento el disco coge una dinámica negativa y va bajando sin prisa pero sin pausa en calidad e inspiración. No digo que no encontremos joyas en la otra mitad del disco pero ya cuesta más. Tampoco digo que sean malas canciones pero está claro que el nivel baja bastante. "Rich Man" aún aguanta el tipo con sus africanismos, y "My Mistake" ofrece otra cara, pero en general creo que deberían haber realizado una buena criba y recortar el cancionero. Por ejemplo, "Sympathy", "Sunflower" y "Flower Moon" forman una tripleta totalmente descartable, ideal para esos "bonus tracks" que luego tan bien nos venden. Eso sí, el disco deja al final un buen regusto primero con "Spring now" que sin ser anda del otro mundo se deja gustar y sobretodo con "Jerusalem, NY, Berlin". Vampire Weekend entregan un disco notable pero no estupendo, un disco agradable pero no esencial, un disco que marca una nueva etapa en el seno de la banda pero sin perder sus señas de identidad. 

Más que el regreso de Ben, creo que este film es el regreso a la actuación sin cameos de Julia Roberts, algo perdida estos últimos años.  La Roberts interpreta a una madre que lo da todo por sus hijos. Casada por segunda vez y con dos hijos pequeños de ese matrimonio, ya tenía dos hijos mayores del anterior. Ben, el mayor, es el protagonista de la historia y está interpretado magníficamente por Lucas Hedges, un actor que dará mucho que hablar y que está presente en muchas de mis películas favoritas de los últimos años. Ese Ben ese un adicto. Y entra y sale de rehabilitación. Y ese es el drama, el de la adicción de Ben. Del que es imposible salir, y el que sin duda puede destrozar una familia entera. El director y guionista es el padre de Lucas, Peter Hedges, (pero no está el chiquillo ahí por enchufe), lo hace muy bien, creédme. El duelo actoral entre Roberts y Hedges es lo que sustenta a una película de la que tenemos la sensación de haber visto ya. No es buena ni mala, es un drama convencional, con mucho poderío interpretativo, poco más. A medida que avanza el film se vuelve más absurdo en su desarrollo y su conclusión, se pierde en una historia que puede pero no quiere o no sabe llegar más allá, un lástima puesto que algo más de carga real y moral no hubiese estado mal. No es el film del siglo pero se deja ver y da que hablar, y por supuesto cabe aplaudir el regreso de la Roberts a ese nivel. 

Me habían vendido el nuevo disco del multi-instrumentista minesotarra Frankie Lee como la joya americana que no debería perderme bajo ningún concepto sabiendo como me ponen a mi esos sonidos countriles con pose folki, y la verdad es que me ha gustado mucho, más que su debut del 2016, su "American Dreamer", que descubrí el año pasado, pero tampoco es la obra indiscutible y esencial que me hicieron creer. Eso sí, tampoco os voy a engañar, ha sonado y sonará mucho en el hogar nikochiano puesto que esos sonidos, como digo, me encantan. Uno busca siempre el disco que le vuele instantáneamente la cabeza y nunca lo encuentra, y los que lo hacen normalmente no suelen aguantar demasiado el paso del tiempo. La inmediatez se impone. Y ahí es donde reside la magia de "Stillwater", no hay ningún tema del que podamos decir que es la gran canción del año, no hay nada que se salga de lo habitual en estos sonidos. Sin embargo, la orfebrería melódica de Frankie Lee nos hace el corazón añicos con cada escucha, simplemente con seguir las pautas y las normas de country-americano. Su característica dulce voz aporta un punto diferente, y por supuesto, como siempre, lo importante son las canciones. Con la inicial "Speakesy" se me mete en el bolsillo el señor Lee, desde sus acordes iniciales, a su ensoñadora melodía, su delicioso estribillo y por supuesto esa flautita que hace el tema diferente, con aroma a los primeros setenta. "Only she knows" tiene ese toque springstiniano en sus formas, ese deje clasicón en el que Ryan Adams es un maestro, pero a su dulce voz le falta garra para atacar un tema que pide a grites más músculo. El mediotiempo "Downtown lights" tira de cantautor americano de los setenta, algo de soft-rock, del radiable. No mata, la verdad. "In the blue" sí es un temazo. Una canción que bien vale un disco. Melodía circular con piano y atmósfera neilyounguera... Bonica del to. "(I don't wanna know) John" es preciosa. Folk melancólico fronterizo que enamora con cierta facilidad. "Blinds" también tiene ese inicio tan Tito Neil, tanto que asusta. El maravilloso piano, tan "eltoniano", de "One wild Bird" me encanta. Estamos ante una de mis canciones favoritas del disco. No, no exagero. Nos acercamos al final, primero Frankie Lee nos ofrece esa maravilla que responde a "Borken Arrow" y que sin duda enamoraría a nuestro querido rubio de Florida, para finalmente cerrar con la delicada y melancólica "Ventura" donde se luce y seduce al piano. Tal vez "Stillwater" no sea el disco top del año, no sea ese disco que muchos se han encargado de subir a un altar para decepcionar un algo al escucharlo por primera vez. Claro que poco a poco, acaba por envenenarnos con sus buenas canciones. Un disco que un servidor, sí tendrá en cuenta al repasar y recordar los favoritos del año. 

Frankie Lee - Stillwater (2019): 01.- Speakeasy/ 02.- Only She Knows/ 03.- Downtown Lights/ 04.- In the Blue/ 05.- (I Don’t Wanna Know) John/ 06.- Blinds/ 07.- One Wild Bird/ 08.- Broken Arrow/ 09.- Ventura.

"You're so Vain"


The Code fue la serie del 2014 en las Antípodas. Fruto de tal éxito le proporcionó una renovación para una segunda temporada que se estrenó al año siguiente manteniendo el nivel de popularidad y de crítica. Hablamos de una miniserie estructurada en dos temporadas de seis episodios cada una que no llegan a la hora de duración. En total doce episodios estupendos para un thriller de investigación centrado en la informática y el poder político, en cómo los estados utilizan esa tecnología para controlar todo lo que hay a nuestro alrededor e incluso a nosotros mismos. Mantiene el aroma a las mejores series inglesas policíacas y de investigación pero dándole ese toque tan australiano, tan rudo y potente. La sinopsis oficial habla de la trama de poderes políticos que se destapa a partir de un accidente de tráfico que implica a dos jóvenes aborígenes que chocan con un camión que transporta sustancias tóxicas y peligrosas no declaradas... la noticia, un vídeo de un móvil, un código encriptado de la empresa implicada en los tóxicos... caerán en manos de dos hermanos, uno periodista y otro informático, que se verán envueltos en una espiral de espionaje trepidante. Los protagonistas absolutos de la trama son Dan Spielman y Ashley Zuckerman, totalmente desconocidos para mi, que realizan un trabajo fantástico. Están  muy bien acompañados las dos temporadas por Adele Perovic. El resto del elenco no desentona y tal vez las caras más conocidas o familiares sean David Wenham (Top of the Lake, Iron Fist) en la temporada uno, y Anthony LaPaglia en la segunda temporada: la serie comienza como un cañón. Su historia te atrapa conforme la tela de araña se va haciendo más y más grande y van tirando del hilo. La primera temporada es sobresaliente y la segunda notable. Es cierto que baja algo el listón y que ya no sorprende pero los guionistas consiguen mantener la tensión sin defraudar, siendo fieles a los personajes creados. Muy recomendable si te van las miniseries británicas con aroma policíaco.


JAMESTOWN REVIVAL/ SAN ISABEL (2019)/ THIS TOO SHALL PASS

 

El primer disco de la banda de Austin Texas, Jamestown Revival, formada por Jonathan Clay (guitarra y voces) y Zach Clay (piano y voces) aparecido en 2014 bajo el nombre de "Utah" me pasó totalmente inadvertido. No supe de su existencia hasta hace poco más de unos meses, cuando su tercer disco, su "San Isabel" llegó a mis manos y oídos. Extraño es que no conociese antes a esta banda que define su sonido como "Souther & Garfunkel" , un sonido folk-rock clásico con voces deliciosas y melodías exquisitas que ellos definen a la perfección como "back-porch-folk-rock", y que últimamente comienza a ser uno de mis estilos favoritos, salvando las diferencias ahí quedan por ejemplo el "Halfway Towards a Healing" de The Lost Brothers del años pasado o el más reciente "Easy Way" de The Cactus Blossom, a pesar de ese nivel creo que "San Isabel" les supera sin problemas, por su boniquismo supremo, sus melodías perfectas y esas voces celestiales. Aún así, su segundo disco se me sigue resistiendo, no he podido escucharlo todavía a pesar que me comentan es una delicia, más pop-folk que folk-rock, con esencia a los Mavericks sin olvidarse de los hermanos Everly. Así tal cual me lo venden y me ponen los dientes largos, y prometo que una vez el embrujo de "San Isabel" comience a abandonarme me pondré con esa prometedora joya. Estamos sin duda ante uno de los disco más bonitos y placenteros del año. Un tesoro. Minimalista, pausado y con suma clase nos lleva en volandas al bosque de San Isabel en Colorado, aunque uno no haya estado, lo huele y lo siente. Imaginándonos esas canciones crudas sonando por primera vez en un vieja cabaña de madera al calor de la lumbre. Once temas que brillan por sí solos y que en conjunto forman un sonido maravilloso folk que rememora los sesenta, con Simon y Garfunkel en el retrovisor, con CSN en la mente, y como nos muestran en su magnífica versión del mítico "California Dreaming" con un guiño a The Mamas and The Papas. 



Jamestown Revival - San Isabel (2019): 01.- Crazy World/ 02.- This Too Shall Pass/ 03.- Killing You, Killing Me/ 04.- Who Hung the Moon/ 05.- Something That You Know/ 06.- Round Prairie Road/ 07.- Mountain Preamble/ 08.- Harder Way/ 09.- California Dreamin’/ 10.- Mayday Man/ 11.- Winter’s Lament.

La maravillosa "Crazy World" abre un disco que enamora desde su portada. Un medio tiempo campestre, banjo incluido. Las preciosas voces, que nos acompañarán durante todo el disco, empastan a la perfección dando unos  matices que nos hacen erizar el bello. Esa voces que sin remilgos enseñan su pasión por Mr Garfunkel en "This too shall pass", sin duda uno de los temas del disco, creo que es su primer single. Simplemente de diez. El country de "Killing you, killing me" es perfecto. No puedo deciros nada más. Me parece sensacional, creo que Ryan Adams mataría por volver a crear una canción de este nivelón. A ritmo de vals llega "Who hung the moon" que nos derrite el alma mientras que "Something that you know" es un baladón de esos de rompe y rasga que enamora. Otro de los temas del disco es "Round Prairie Road", mini-pom!!!. Y así podríamos estar hablando hasta el fin de los días de lo bonitas que son estas canciones pero sería repetirse en exceso. De lo que queda, lógicamente señalar la buena versión del "California Dreaming" y por supuesto la delicadeza folki de "Mountain Preamble" que pese a ser instrumental nos deja tocaditos, la simongarfunkeliana "Harder Way" que repite ingredientes y resultado, el alegre medio-tiempo de "Mayday Man" y por supuesto, el espléndido cierre con "Winter's Lament". "San Isabel" se corona como uno de los discos más bonitos del año, uno de mis favoritos de lo q e llevamos del 2019. Una espectacular y agradable sorpresa.

*post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

Una película de Clint Easwood es siempre bienvenida. Esta vez, el amigo Clint, produce, dirige y protagoniza un film a la vieja usanza. Amable e inofensiva a primera vista, Mula, contiene más capas de lo que parece, más profundidad de lo que a priori a uno le puede parecer. Reconozco que cuando se estrenó en cines no le hice ni puñetero caso. No leí ninguna reseña y no sabía muy bien sobre qué tema trataba aunque su título lo decía casi todo. Tampoco sabía qué actores y actrices acompañaban a Eastwood en esta nueva aventura, y conforme e ido viendo la película e ido alucinando y disfrutando con cada cara conocida: Bradley Cooper, Dianne Wiest (espléndida), Michael Peña, Laurence Fishburne, Taissa Farmiga, Alison Eastwood y el siempre reivindicable Andy Garcia. Eastwood interpreta a un octogenario cultivador de flores al que las nuevas tecnologías hacen que caiga en bancarrota. Divorciado, sin hablarse con su familia  decide retomar su relación con ellos gracias a su nieta, pero su mal momento económico le hace asociarse con un cartel realizando transporte de cocaína, lo que se denomina hacer de mula, primero con pocas cantidades y luego moviendo millones. No habla la película del mundo de la droga, más bien nos cuenta las interioridades de un hombre que intenta redimirse de su pasado, de su mala gestión, de sus decisiones erróneas aunque lo haga también de forma equivocada y finalmente tenga que pagar con ello, aunque con su confesión acabar por encontrar la paz interior. No es el mejor film de Eastwood, pero es un film suyo y nunca decepciona. Muy recomendable. 

Si hay algo indiscutible en esto de la música es que Scott McCaughey tiene un talento portentoso y fuera de duda. Tampoco aporta dudas su buen gusto y tal vez en lo único que podemos ponernos de acuerdo para quejarnos sería lo difícil que parece seguirle la pista con sus mil y una colaboraciones, bandas paralelas de amigos, producciones, músico de sesión, etc, etc... "The Baseball Project", lo de este mismo año con "Filthy Friends", y sobretodo con su The Minus 5 con los que también este año ha publicado una nueva colección de canciones después de su "Dungeons Gold" del 2015 o su más reciente y navideño "Dear December". Sigue con su colaborador de lujo, su amigo y mano derecha Peter Buck con quién empasta de maravilla y hace muy buenas migas, además de contar en esta ocasión, como en tantas otras, con Jeff Tweedy, Corin Tucker, Steve Wynn y John Moen. Esta nueva reunión de amigotes a priori parece imposible que no nos ofrezca tesoros sonoros, como así es, no vamos a engañar a nadie, pero personalmente creo que en general no llegan a los niveles de su anterior larga duración, aunque, ojo, que el disco es de notable absoluto. 

Como digo, creo que al disco le falta algo de coherencia, algún nexo que una a las canciones y que hagan del paquete final algo con sentido y no simplemente una colección, estupenda, de canciones. Así por ejemplo nada tienen que ver las geniales y buenísimas dos primeras canciones. "Plascent Folk" me parece un tema sensacional, una canción que perfectamente podrían firmar nuestros añorados REM, en cambio "My Collection" es un trallazo rocanrolero que descoloca pero que atrapa sin piedad. Estupendo es poco. El aroma noventero sigue impregnándolo todo con "Beacon from RKO" para entregarnos inmediatamente el que puede que sea el mejor corte del disco, ese "Bleach Boys & Beach Girls". Chapeau. Entramos ahora en un periodo muy "sixtie", muy psicodélico. Primero con "My Master Bull" que tiene ese aroma a los Kinks del "Something Else" o a los Who de "Sell Out", luego, el sonido Beatle lo impregna todo en una "Beatles Forever" que no me acaba de convencer. Después de esta canción es cuando me asaltan las dudas y en mi opinión se pierde un poco todo a pesar que por ejemplo "MRI" y "Pink bag for rip torn" me parezcan notables. Así pues, otro de los proyectos del señor McCaughey ha visto la luz, otra colección más de canciones a prestar atención, que si bien no me acaban de engatusar del todo bien merecen nuestra atención. 

The Minus 5 - Stroke Manor (2019): 01.- Plascent Folk/ 02.- My Collection/ 03.- Beacon From RKO/ 04.- Bleach Boys & Beach Girls/ 05.- My Master Bull/ 06.- Beatles Forever (Little Red)/ 07.- Message of Mother/ 08.- Well in Fact She Said/ 09.- MRI/ 10.- Pink Bag for Rip Torn/ 11.- Scar Crow/ 12.- Goodbye Braverman/ 13.- Top Venom

"Maybe I'm amazed"


Viendo la segunda temporada de las nuevas aventuras trekis, sólo se me pasa por la cabeza lo rematadamente mala que es Star Wars, o como se han podido cargar un universo tan espléndido mitificado por todos aquellos que tuvimos una infancia ochentera. Sí, el renacer de Star Trek en forma de nueva serie de la mano de Bryan Fuller y Alex Kurtzman es excelente, y eso que contaba con el handicap de dejar de lado el Enterprise, a Spock y a Christopher Pike... aunque en esta segunda temporada y os adelanto que los recuperan magníficamente. Si la primera temporada fue una deliciosa sorpresa, esta segunda se reafirma y nos hace disfrutar de lo lindo con la hermanastra de Spock, Michael, como protagonista absoluta, los viajes en el tiempo y las misiones a nuevos planetas. Nada que no hayamos visto antes, nada inesperado pero con el respeto hacia la saga por delante de todo y con mucha clase y buenas dosis de humor cuando hace falta. Tal vez lo único reprochable es ese guión disperso que no sabe muy bien a donde nos lleva o, mejor dicho, que no se aclara en cómo llevarnos a donde quiere llevarnos. Por lo demás, es un disfrute visionar esta serie a la que del género sólo creo que supere The Expanse. Si os gustó aquella, y disfrutásteis de la T1 de Star Trek: Discovery no podéis dejar de ver esta segunda temporada. Muy recomendable.


JOSH RITTER/ FEVER BREAKS (2019)/ I STILL LOVE YOU (NOW & THEN)

 

Estamos de enhorabuena. El cantautor oriundo de Idaho, Josh Ritter, ha entregado esta primavera su nueva colección de canciones y como siempre, roza la excelencia. Poco a poco, sin levantar la voz, sin excentricidades, con clase y calidad a  borbotones ha construido una carrera sólida sin fisuras. Creciendo a cada nueva entrega, enriqueciendo su propuesta y dejando con el culo al aire a cualquier otro cantautor coetáneo que intente hacerle sombra. No hay color. No hay comparación posible. Josh Ritter es el mejor en su estilo, el mejor de una generación, el mejor en mucho tiempo y este "Fever Breaks" solo hace que reafirmarme en estas impresiones, en estas certezas, en esta creencia. Ritter es de esos artistas que conocí de jovenzuelo una vez entrados en el nuevo milenio. Su "Golden Age of Radio" (01) se encuentra por méritos propios en la banda sonora de mi vida. Descubrimiento que le debo sin duda a mi hermano mayor, y por eso le estoy completamente agradecido. En 2003 "Hello Starling" confirmaba lo escuchado, y continuaba llamando mi atención pero sin duda fue con su siguiente álbum, su "The Animal Years" (06) cuando me hizo absolutamente suyo por los siglos de los siglos. A cada disco, a cada nuevo trabajo exceptuando su "Sermon on the rocks" (2015) con el que no llegué a conectar pero que rescataré sin duda por si no entendí la propuesta, me he reafirmado en su superioridad creativa y musical con respecto a otros artistas. Ejemplos miles: el favoritísimo "The Historical Conquest" (2007), la magia paulsimoniana de "So runs the world away" (2010), la belleza de "The beast in tracks" (2013) y por supuesto su penúltimo trabajo, su "Gathering" (2017), que me voló literalmente el cerebelo y le dio la vuelta cual calcetín a mi atomatado corazón. Ritter es, perdónenme ustedes, el puto amo. 


"Fever Breaks" es su nueva colección de canciones. Un disco que ya desde su excelente y bella portada se encarama en mi lista de favoritos del año, y será muy difícil que alguien lo mueva del podium. Si Ritter ya nos parecía soberbio, en este nuevo trabajo se alía con nada más y nada menos que Jason Isbell y sus 400 Unit, así pues todo fluye a un nivel que deja prácticamente sin respiración. Isbell y Ritter estrecharon lazos durante sus giras del 2016 y 2017, y quedaron en trabajar juntos, en poner en común ideas, melodías y pasión. Ritter mira por el retrovisor a Dylan, mientras que Isbell y su unidad musical le prestan servicios cual The Band...  Un lujo inesperado que dota al disco de una fuerza musical sin precedentes en los discos de Ritter. Siguen estando allí las referencias de siempre, además de la del gran y omnipresente BOB, encontramos las del gigantesco pequeñín Paul Simon, obviamente, pero esa fuerza que le da Isbell al guiso sirve para recordar al mejor Springsteen, a Petty, a los Truckers y a bestias de similar pelaje. Y a todo eso, sigue sonando a Ritter!!! sigue fiel a lo que nos gusta, a lo que queremos, necesitamos y amamos. Disco magistral. Disco esencial del año. Disco tremebundo y necesario como el agua. 


Josh Ritter - Fever Breaks (2019): 01.- Ground Don’t Want Me/ 02.- Old Black Magic/ 03.- On the Water/ 04.- I Still Love You (Now and Then)/ 05.- The Torch Committee/ 06.- Silverblade/ 07.- All Some Kind of Dream/ 08.- Losing Battles/ 09.- A New Man/ 10.- Blazing Highway Home.

"Ground don't want me" es la encargada de abrir el disco y lo hace, como no, de manera magistral. Americanada de ritmo acelerado y pegadizo, de esas tonadas que te hacen suyas al instante. Folk-rock de libro, y estribillo de lujo. "Old black Magic" es más rockera, más oscura, más "Truckers", pero sigue siendo magnífica. Esta dupla inicial resulta ser atronadora, demoledora, increíble. Capas de guitarras por doquier gracias a la "400 Unit" que, porqué no decirlo, suenan de lujo y le sienta sensacionalmente a la música de Ritter, dotándola de otra dimensión, como también lo hace en "Losing Battles" ya por el final del disco, en la que también encontramos mucho de los "Trucker", mucha distorsión, mucho rock. Puede que estas tres canciones sean lo más destacable de un disco que nunca baja la guardia, que nunca tiene un despiste, un bajón, un momento de debilidad a pesar de indagar en los medios tiempos y en la siempre efectiva acústica. Ejemplos miles. "On the water" es una dulce maravilla. Puro Paul Simon, puro Ritter. Pure and easy. Luego llega la bella y delicada melancolía de "I still love you" y nos deja extasiados para toda la vida. Qué tema más bonito! qué pedazo de canción! qué estribillo para cantarle al cielo! . Ritter se pone el folk por montera con "The torch committee" donde sale a relucir su pasión dylanita y en "Silverblade" hace lo propio con el grandísimo Boss, ojalá el bueno de Bruce se remangase y decidiese hacer canciones así!. Con la simpática y alegre "All some kind of dream" me hace feliz. Yo no necesito nada más. De verdad, esto me parece sublime. Antes del final nos ofrece la ya comentada "Losing Battles" donde se nota mucho la presencia de Isbell y de paso recuerdan un algo a los Crazy horse", porqué no? para dar paso a "A new man", una canción sencilla, de cantautor puro y duro. Cierra el disco Ritter con la maravillosa y demoledora balada "Blazing highway home" en la que las guitarras acústicas se hacen protagonistas absolutas. Ritter firma un disco sensacional, otro más. Un disco que podríamos decir que es su mejor disco o no. Disco a no pasar por alto. Maravilla absoluta. 

*post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

"Alta Fildelidad" de Nick Hornby es un libro de cabecera para varias generaciones. Su versión cinematográfica con John Cusack como protagonista absoluto lo es también. De Hornby he leído muchas más novelas pero si nos centramos en su pasión musiquera destacaría su "31 canciones" y por supuesto su "Juliet, desnuda". La novela de "Juliet" me gustó, no tanto como la de "Alta Fidelidad" pero sí me gustó. Cuando me entero que su versión cinematográfica estaba ya en las salas de cine pienso que la veré sin duda pero tienen que pasar muchos meses para que pueda echarle un ojo. Si soy sincero no recuerdo muy bien como avanzaba el libro, o al menos esa es mi impresión al ver el film puesto que tengo muchas dudas de que todo pase exactamente de la misma manera, Me hizo dudar pero no tanto para releer la novela. La historia trata sobre un matrimonio sin hijos, algo aburrido y finiquitado. Duncan y Annie (interpretados muy bien por Chris O'Dowd y Rose Byrne respectivamente) están al limite de la relación, ella quiere tener un hijo cuando había decidido que no y Duncan sigue con su pasión, su enfermiza pasión por un cantante y su disco fetiche que le lleva a dirigir una web de fans sobre el desaparecido Tucker Crowe, al que interpreta con cierto carisma un siempre insulso Ethan Hawke. La aparición de unas tomas caseras, "desnudas" de las canciones del disco fetiche "Juliet", desencadenan la ruptura de la pareja y la vuelta a la vida pública de Tucker que comienza una relación de amistad con Annie con la consecuente rabia de su ex. El film no pasa de amable y correcto. Se ve con facilidad pero no aporta nada diferente ni nuevo. No es "Alta fidelidad". Para nada. Una comedia romántica concierto pose musical que gustará a cualquier público. La banda sonora está muy bien, creo que canta de verdad Ethan Hawke... Hay muchas versiones como la del Kinky Ray "Waterloo Sunset" en una escena mítica, y cositas de Robin Hytchcock y Wilco... Como digo, un film de manta y sofá para un domingo tarde. 
"Gotta Get Up"


Siempre me han gustado los trabajos de Howe Gelb. El de Pennsylvania siempre me hace disfrutar con su clase y su buen hacer, tanto en sus innumerables colaboraciones, en solitario o con sus Giant Sand, banda siempre a reivindicar. En los últimos años dos han sido los trabajos que me han robado el corazón. Aquel "Gian Giant Sand: a country rock opera" del 2012, y sobretodo el sobresaliente "The Coincidentalist", favorito entre favoritos. Sin embargo, tengo que reconocer, que su anterior trabajo pasara sin pena ni gloria por el hogar nikochiano. No porque no tuviese calidad, puesto que "Future Standarts" (2016), estaba repleto de buenas canciones, sino más bien por un desinterés propio o una falta de conexión anímica en aquella época con el amigo Howe. Prueba de ello es que su nuevo trabajo, su "Gathered", me parece una continuación de aquel, y por supuesto sí me está pareciendo notable. Este nuevo disco de Mr Gelb es algo cajón desastre, es algo tirar de clasicismo, de clase, de sobradez musical... Hay country-jazz, instrumentales, hay standarts, hay versiones estupendas y colaboraciones de lujo como la de su buen amigo M Ward, Anna Karina, The Lost Brothers, o la de su propia hija, Talula Gelb. No es el mejor disco de Gelb, tampoco es un resbalón. Su calidad es indiscutible pero entre su larga y variada discografía (que es difícil controlar del todo) no estaría en el top ten, aún así cada escucha consigue enamorarnos algo más. 


Howe Gelb - Gathered (2019): 01.- .On The Fence/ 02.- A Thousand Kisses Deep/ 03.- Not The End Of The World/ 04.- Anna/ 05.- Give It Up/ 06.- The Open Road/ 07.- Moon River/ 08.- Flyin’ Off The Rails/ 09.- Gathered/ 10.- All You Need To Know/ 11.- The Park At Dark/ 12.- My Little World/ 13.- Presumptuous feat. Kira Skov/ 14.- Storyteller/ 15.- Steadfast.

Gelb abre con la estupenda "On the fence". Una marca de la casa donde el recitado, la clase y belleza comparten un delicioso momento. M War aparece en la estupenda versión de Cohen, "A thousand kisses deep". Sin duda estamos ante una maravilla que bien vale un disco. "No the end of the world" seduce con ese piano jazzístico, ese recitado que deja al oyente en cueros. "Anna" es uno de esos instrumentales exquisitos que hay en el disco como "The open road", en medio de ambas nos topamos con un temazo: "Give it up". Y después de todo esto la preciosa versión de superclásico, el Moon river, en la voz de su hija Talula suena inocente, suena precioso. La segunda parte del disco no baja para nada el nivel. Favoritísimas "Flyin' off the rails" (que es puro Gelb) y sobretodo "Gathered" que es un despelote entre un Cash agotado y un Cohen asilvestrado. Lujo. Hay después más country-jazz como el de "All you need to know" y "My little world", sinolvidarnos de ese toque "spanish" de "The park at dark". Del que queda, me quedo con esa "Storyteller" que suena de lujo, pero no quiere decir que "Presumptuous" o "Steadfast" no sean estupendas, que lo son, ni que desentonen, que no lo hacen, simplemente que esta "Storyteller" es una de las canciones de un disco para paladares distinguidos y exigentes. 

La razón principal para decidirme a ver "Patrick Melrose", la miniserie de cinco episodios basada en las novelas autobiográficas de Edward St Aubyn, es sin duda la presencia de Benedict Cumberbatch. Sinceramente lo borda aunque también he de decir claramente que el mejor de sus episodios es en el que él no aparece. Cosas de la vida. Estamos ante la historia vital de Patrick Melrose, un aristócrata inglés que no ha tenido que trabajar prácticamente en toda su vida pero que como iremos descubriendo habrá pasado todo un infierno personal en su niñez lo que le provocó una difícil y problemática adicción a todo tipo de drogas. No pienso contaros nada más de la historia, y sí, ya sé que con esto que os digo tal vez no consiga llamar vuestra atención, pero estamos ante una obra fascinante y completamente absorbente. El ritmo es lento pero firme, las interpretaciones magnífica. No sólo la realizada por Cumberbatch, también las de Jennifer Jason Leigh, Hugo Weaving, Blythhe Danner, Anna Madeley, Holliday Grainger, Indira Varma, etc, etc... Por poner una pega, algún que otro maquillaje no me acaba de convencer pero... sin duda estamos ante una de esas series fuera del radar habitual que están por encima de la media. Ah! y la banda sonora es fantástica.


THE FELICE BROTHERS/ UNDRESS (2019)/ NAIL IT ON THE FIRST TRY