The Low Anthem - The salt doll went to measure the depth of the sea (2018)


Ha pasado ya casi una década desde que descubrí a este delicada y maravillosa banda de Providence, Rhode Island. Recuerdo muy bien las sensaciones que me provocaba escuchar su sobresaliente "Oh my God, Charlie Darwin" (2009). Recuerdo escucharlo mientras el sol se escondía detrás de Nea Kameni en la Isla de Santorini durante mi viaje por las Isla Griegas. El espectáculo visual era poderoso y la música también, era la perfecta banda sonora para aquel arrebatador e inolvidable espectáculo de la naturaleza. Aquel disco sigue sonando de vez en cuando en el hogar nikochiano no así sus siguientes entregas. Sus siguientes discos han ido por el mismo camino pero sin encontrar nunca la magia de entonces. Siendo un trabajo notable, la continuación de su mejor colección de discos en 2011, su "Smart Flesh" fue algo decepcionante.  Tal vez fuesen las canciones, tal vez fuese el lugar, el momento, o tal vez fuese un servidor que estaba por otras cosas, por otras historias. Así  que pierdo el interés por la banda y me olvido de ellos, de seguirles la pista. Desde 2011 hasta hoy lanzaron otro disco, fue en 2016, un disco de portada horrenda que no invitaba a darles ninguna oportunidad, si a eso añadimos las frías críticas pues ya sabéis que pasó, nada. No escuché del disco más que dos canciones, la que le daba nombre,"In eyeland", y "The pepsi moon". Nada que me robase el corazón. El inicio dubitativo del 2018 en Enero contrasta con el gran Febrero, que nos ha dado grandes discos. Después de escuchar media docena de discos excelentes me topo con la noticia de uno nuevo de The Low Anthem titulado "The salt doll went to measure the depth of the sea". En medio de una noche de insomnio, a las tantas de la madrugada, me pongo esta colección de doce canciones y las disfruto con los ojos cerrados, en completa calma y relajación. Es entonces cuando conecto con ellas, conecto de nuevo con la banda, con su nuevo disco. 


The Low Anthem - The salt doll went to measure the depth of the sea (2018): 01.- Bone of Sailor, Bone of Bird/ 02.- River Brine/ 03.- Give My Body Back/ 04.- Drowsy Dowsing Dolls/ 05.- The Krill Whistle Their Fight Song/ 06.- Toowee Toowee/ 07.- Coral Crescent/ 08.- Dotwav/ 09.- Cy Twombly By Campfire/ 10.- Gondwanaland/ 11.- To Get Over Only One Side/ 12.- Final Transmission from the Diving Umbrella.

El quinto disco de The Low Anthem rescata ese antiguo sonido folki-ensoñador de sus primeros trabajos y los combina, con cierta gracia y sin excesos, con sonidos electrónicos dando un resultado cercano a por ejemplo lo que consiguió Bon Iver en 2011 con su disco homónimo. Puede que se les pueda criticar cierta somnolencia sonora, en eso o te enganchas a sus composiciones o te vas a dormir la siesta, no hay medias tintas. Las canciones son hermosas, más cuanto más acústicas suenan y menos conforme se "modernizan", pero así es el estilo de esta banda y precisamente nervio no les vamos a pedir. No invita demasiado a enamorarnos del disco la canción que da el pistoletazo de salida. Sí, "Bone of salior, bone of bird" está bien pero es más de lo mismo y le falta alma y calidez, no así a "River Brine" que sinceramente creo que es la mejor del lote. Maravillosa. "Give my body back" me convence con su folk-psicodélico Simongarfunkeliano, pero me desespero con los ruiditos de "Drowsy dowsing dolls" y hasta la dupla de "Toowee Toowee" y "Coral Crescent" no me recupero, ambas sobresalientes. De aquí al final la duda me asalta. No me convence la parte final del disco. Por ejemplo, no comulgo con "Cry twombly by campfire" aunque cojan muchas ideas de "Evryday Robots" de Damon Albarn ese sí que era un discazo descomunal! y no esto, que propone mucho pero nos da bien poco. La mitad de las canciones del disco valen su peso en oro, lástima que se vean lastradas por la otra mitad que restan demasiado. De todas maneras las canciones que sí, son estupendas y con eso me quedo aunque "The Low Anthem" no consigan un disco redondo.

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