Puede caer mejor o peor pero Julián Ruiz es una auténtica enciclopedia musical, y aunque su figura se ha ido desdibujando con los años tenemos que reconocer que es uno de los nuestros, un apasionado. Hará, creo, más o menos un par de años apareció su libro sobre anécdotas, chascarrillos y algo de prensa rosa rocanrolera. Apareció su "El sargento Pepper nunca estuvo allí" y acabó en mis manos gracias a alguna alma caritativa que tuvo la delicadeza de regalármelo a sabiendas de que me gusta el rock, sus historias a tres bandas y que me descojonaba con Julián Ruiz en su "Plásticos y decibelios" y leyéndolo con su crónica deportiva en tiempos de Mourinho (el famoso "El cortador de césped), en eso también se dejaba llevar por la pasión.... Volviendo al libro, tengo que reconocer que no es un imprescindible. Sí es ameno, interesante y en ocasiones divertido pero claro, las anécdotas dan para lo que dan y Julián anda en momentos sobradísimo con su sapiencia. Sin duda mis partes favoritas son las que incluyen a los Beatles, ya sean como grupo, por separado, con el fin de semana perdido de John, el triángulo amoroso de George, o la estupidez de Paul con Jacko... Ya digo, nada del otro mundo pero con suculentas historias, mucha miga y alguna que otra errata que supongo que se habrá corregido en las siguientes ediciones y que habrán calentado al bueno de Julián. Un libro para leer poco a poco, capítulo a capítulo... no miento si os digo que me ha acompañado durante días al WC.... Si os van las anécdotas rocanroleras, este es vuestro libro. 

Llegué a esta serie por casualidad. Ni sabía de qué trataba cuando comencé a verla. Bueno, la primera temporada pues hay dos, aunque creo que aún está en camino. Es "Doctor Foster" una miniserie de BBC ONE ( de ahí que acabara viéndola), de cinco episodios que claramente va de más a menos. Una serie que arrasó en las Islas en audiencia pero que tampoco sé muy bien el motivo porque su factura es muy de teleserie barata y su tema ya no es nuevo, pues en mi opinión se habla de algo parecido, más y mejor, en "The Affair", que tiene esa genialidad de darnos todos los puntos de vista de los implicados aunque también es muy tramposa. Aquí, en Doctor Foster, no tenemos ni a Dominic "McNulty" West ni a mi musa Ruth Wilson, como no, hay buenas actuaciones pero la serie tiene algo que no acaba de gustarme y no sé que es. La protagonista, Suranne Jones, lo borda pero no así alguno de los secundarios que no dan el pego. Por ejemplo, el marido sobreactúa y no convence.. y eso es demasiado importante para dejarlo pasar. La serie se pude ver en Netflix, creo que en exclusiva. Como digo, no  mata pero se puede disfrutar. Un drama psicológico bien llevado, realista y crudo.


JETHRO TULL/ AQUALUNG (1971)/ LOCOMOTIVE BREATH

 

Me declaro fan absoluto de Jethro Tull, fan absoluto desde su extraordinario debut "This Was" pasando por obras imprescindibles como "Stand Up" (69), "Benefit" (70), el disco que hoy nos ocupa: "Aqualung" (71), que es considerada por un servidor su POM, "Thick as a Brick" (72) que es su apoteosis creativa , y así con todas las obras que le siguen hasta, tal vez, la dupla formada por "Songs from the wood" y "Heavy horses" en 1977 y 1978 respectivamente, luego, después de eso, nada sería igual, lo entregado no estaría al nivel e incluso podríamos decir que discos como "A" (80) producen vergüenza ajena, provocando que muchos de los seguidores de los Tull lo lleven, como las hemorroides, en secreto. Para bien o para mal la banda de Ian Anderson tiene un sonido muy particular, un sonido propio que les define y caracteriza, y de ahí no les vamos a sacar (ni falta que nos hace) pues cuando ellos mismos se salen del guión, con perdón, la cagan. La etiqueta de rock progresivo, la flauta, la forma circular de componer de Anderson, sus manías y neuras, los cambios de formación, etc, etc... no son plato fácil, pero sin duda si por algún disco se tiene que empezar es por el disco por el cual todo bicho viviente debe recordarlos:"Aqualung".  En España, ese país de bellota en el que vivimos, "Aqualung" fue uno de los discos que fueron recortados por la censura, era la época del Caudillo y aunque sólo sabía tres palabras en inglés, si detectaba algo en la portada o contraportada inadecuado el tipo sacaba la tijera, y precisamente este disco sufrió una amputación devastadora. Como muchos terrícolas de este país, yo poseo el vinilo original español, y allí, en esa perlita, no está "Locomotive breath". Incomprensible y brutal, pues si el Caudillo y sus secuaces hubieran entendido el idioma de Shakespeare el disco no hubiese visto la luz en el territorio español, pues su temática (anti)religiosa es demoledora. En el tema "Aqualung" se habla de un mendigo alcohólico y pedófilo, en "Cross-eyed Mary" la María de siempre no es virgen, sino una prostituta bizca. o como el mítico "My God" donde se ensañan con la Iglesia, La víctima fue el temazo absoluto "Locomotive Breath", sustituido por la menor e insulsa "Glory Row" que desentona un poco aunque desde luego no es mala canción. De aquellas sesiones hubieron otras canciones que han ido apareciendo posteriormente como "Like your fingers clean" (que apareció modificada en 1974 en el disco War Child y otras compilaciones varias), "Wondring again" (en el Living for the Past), o varias tomas de canciones en esas mismas sesiones que aparecieron posteriormente en las ediciones deluxe en disco compacto. 


Si nos centramos en el disco, en "Aqualung", está claro que para la banda fue un punto de inflexión, un nuevo y brillante comienzo. La formación sufría constantes cambios, fue el último disco del batería Clive Bunker, y llegaron justo en este momento John Evan (como miembro oficial) y el bajista Jeffrey Hammond;  estaba Martin Barre y David Palmer quién años más tarde llegada su jubilación decidió convertirse en Dee Palmer y abrazar la transexualidad. Curiosidad y chismorreos rosas a un lado, el disco se centra en la temática Religión/Dios, y ha sido su disco con mayor éxito en cuanto a ventas. Y si no recuerdo mal, fue el primer disco de esta magnífica banda que llegó a mis manos, fue una compra compulsiva, fue comprado al enamorarme de esa portada mítica, ese mismo día también compré "Little Creatures" de Talking Heads, lo recuerdo porque fue el día del impulso artístico, suerte que lo que ambos contenían era un enorme tesoro. Un tesoro ya desde su mítica portada realizada por Burton Silverman hasta la última nota. Una Puta Obra Maestra, lo miren ustedes como lo miren, de arriba a abajo y de principio a fin. En el disco encontraremos rocanrol de toda la vida plagado de riffs infecciosos como los de "Locomotive Breath", "Wind up" y "Aqualung" o maravillas acústicas que como bien se dice beben descaradamente de Ben Jansch o Roy Harper, hablo de pequeñas joyas como "Cheap day Return", "Wondring aloud" o "Slipstream". El disco es una muestra de ese rock progresivo de los años setenta, con una temática global, algunas canciones de alto minutaje y dos caras bastante diferenciadas, donde en la primera se habla de la espiritualidad del hombre y en la segunda hay un pequeño ataque a la religión y su business. Además, es imposible no destacar el trabajo de Martin Barre, simplemente acojonante.

"Sitting on a Park Bench…"


El riff mítico de "Aqualung" da comienzo al disco, y nos deja ya tocados, deslumbrados, aturdidos. Temón de la historia del rocanrol, por su letra pedófila, su riff atronador y su solo de guitarra. Presenta ya una particular forma de componer de Anderson, con estrofas que se repiten circularmente, y la combinación de electricidad con momentos más acústicos. Una POM, indiscutible. La intro a la flauta de Cross-eyed Mary es de las que marcan época. El ritmo va cogiendo fuerza, y la flauta va perdiendo la vergüenza hasta conseguir estallar y dar inicio a la canción. Un lujo. Una maravilla. "Cheap day return" forma parte de esas pequeñas maravillas acústicas del disco, de poca duración pero de belleza gigantesca. "Mother goose" es el ejemplo claro de lo que es Jethro Tull. Riffs, flauta, teatralidad, voz fenomenal y letra con segundas. Eso son los Tull, nada más y nada menos. La maravillosa "Wondring aloud" es la siguiente en aparecer en escena, otro tema acústico delicioso y bello, muy folki él, muy bonico del to. Nada que decir, sólo comprobar que sigue apareciendo la piel de gallina al escucharlo. Cierra la primera cara el divertido e irónico tema "Up to me". Y abre la cara B ese brutal "My God" que quita el aliento. Siete minutazos de sobresaliente rocanrol, de POM absoluta, de mágico rock progresivo. Un temón inconmensurable por el que vale la pena no sólo un disco sino toda una banda. La flauta desbanca a los riffs de guitarra con su tono celestial y su maravillosa melodía a la que acompañan unos memorables coros. Imprescindible aquí en la Tierra como en el Cielo. Amén. "Hymn 43" sigue electrificando el tono general del disco hasta que "Slipstream" vuelve a regalarnos un minutito folki delicioso antes de la tormenta con "Locomotive Breath", que contiene, tal vez, la mejor intro de una canción de rocanrol de la historia (ahí queda eso): flauta, piano desbocado, guitarra eléctrica aullando, y todo cada vez a más velocidad hasta que aparece el mítico riff y un Anderson cantando como el mismísimo diablo. Brutal. Para cerrar el disco original nos encontramos con "Wind Up", otro tema largo que combina a la perfección lo acústico con lo eléctrico, lento y bonico del to de inicio, casi susurrante, y que avanza hasta un clímax explosivo con un Martin Barre demoledor a la guitarra, cerrando así (bonus tracks a un lado) un disco mítico, inigualable, una auténtica e indiscutible POM de su género y de una banda con un estilo propio, muy suya, y no apta para todos los paladares pero con una discografía, al menos hasta 1978 para enmarcar, y lógicamente "Aqualung" es uno de esos discos que deben tenerse en cuenta cuando hablamos de lo mejor entre lo mejor.

"... he's not the kind you have to wind up on Sundays.. "





*Post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan


Aquello de "passion is no ordinary world" se le queda pequeño al bueno de Joserra Rodrigo. Primero fue el llevarse el "IV Rust Fest" a un lugar inigualable y mágico, para repetir algo más tarde con el homenaje a The Band en "El último Vals de Frías". El pueblo, su castillo y su gente son simplemente de otro mundo, o tal vez así es como debería ser nuestro mundo. Este verano en Frías se ha montado algo más pequeño pero no con menos cariño y pasión, se ha montado otro fin de semana de música y amistad que lamentablemente me perderé por motivos laborales, a pesar de la insistencia de mis pequeñas por volver al castillo y ver a su tío "Joserra" porque ellas son "tobalineras" de corazón. El festival tendrá lugar los días 30 de Junio y 1 de Julio, con la excusa de rendir homenaje a Muddy Waters y a The Rolling Stones, y contará como siempre con un cartel de lujo: 

Viernes 30 de Junio
21:00 horas: Confluence (de Bilbao)
22: 30 horas: Copernicus Dreams (de Castro Urdiales -Cantabria-)

Sábado 1 de Julio
21:00 horas: Moses Rubin (de Madrid) 
22: 30 horas: Sleepy Roosters (de Madrid)
24:00 horas: The Sugar Stones (de Madrid)

Uno no puede sino lamentar el no poder estar allí pero animo a todos aquellos que tengan esos días libres a acercarse a un lugar de enorme belleza. Cruzo los dedos para poder volver a un evento musical en ese castillo, tal vez Joserra nos sorprenda con un homenaje a The Kinks por los 50 de "The Village green preservation society" el año que viene.... Por soñar.... ya se sabe: pasión no es una palabra cualquiera. 

Programa del Festival:
Bonos ya disponibles:  18 €
Venta: Turismo Frías Ciudad de Frías y bares de Frías.
Entrada Viernes 30 Junio: 8 € 
Entrada Sábado 1 de julio: 12 €.
Aforo Limitado. * entrada gratuita para menores hasta 12 años acompañados por adultos.
Lugar : Patio de Armas Castillo de Frías.

"Waterloo Sunset"


Sarah Shook ronda la treintena, es americana, caucásica y aspirante como Nikki Lane, Lydia Lovelees, o Tift Merrit al nuevo trono del country, y aunque yo la corona ya se la he entregado a Nikki, cada una de ellas en su estilo reina. Algunas más folk otras más rock, y en el caso de Sara Shook algo más punk. Junto a los Disarmers firmó en 2015 un disco que recupero estos días para la Isla, un disco excelente donde Shook se destapa como una gran compositora y una excelente intérprete. Su voz suena real, tiene fuerza y cierto grado de mala leche pero sigue sonando country como lo demuestra la inicial y fantástica ""Keep the homes fires burning" que fácilmente imaginamos en una fiesta yanquiloide por su estructura básica y sus guitarras bailongas. "The Nail" tiene ese inicio puro Cash con giro a la Creedence cosa que me agrada y me hace feliz. "Heal me" se aproxima más a cantautoras más viejunas, algo de Lucinda vemos en un tema que tiene uno de esos estribillos para enmarcar. "Sidelong" es la canción que da nombre al disco y en cierta manera la canción que se sale algo del tiesto para demostrar la versatilidad de Shook. Un temón. Dos temones más encontraremos en el disco: "No Name" y "Fuck up", que sin desmerecer al resto de canciones se llevan la mayor atención. "Misery without company" es una debilidad personal así como el cierre con "Road that leads to you". "Sidelong" es un disco maravilloso y muy recomendable, aunque posiblemente sólo lo disfrutarán aquellos, que como yo, amen el country. 

Sarah Shook and The Disarmers - Sidelong (2015): 01.- Keep the Home Fires Burnin’/ 02.- The Nail/ 03.- Heal Me/ 04.- Sidelong/ 05.- No Name/ 06.- Dwight Yoakam/ 07.- Misery Without Company/ 08.- Solitary Confinement/ 09.- Nothin’ Feels Right but Doin’ Wrong/ 10.- Fuck Up/ 11.- Make It Up to Mama/ 12.- Road That Leads to You


Bloodline es esa serie que de entrada da mucha pereza ver pero que sorprendentemente te acaba atrapando. Es ese tipo de serie que sin duda va de más a menos, con una primera temporada (T1) notable, con algún que otro resbalón, y una segunda (T2) más floja en plan continuista que intenta mantener el pulso pero a la que se le empieza a ir la mano. Netflix estrenó hace unos meses la tercera y última temporada de su exclusiva serie, y francamente os tengo que decir que es una temporada aburrida e innecesaria. Los guionistas se han hecho un lío morrocotudo desdibujando a sus personajes y haciendo desaparecer a otros de forma absurda e incomprensible, no respetando la trama ni la premisa original, esa que decía que "no somos gente mala pero hemos hecho algo terrible...". Los dos últimos episodios rondan el pestiño, y el cierre final decepciona mucho. Bloodline no jugaba en las grandes ligas pero destacaba entre la serie media como ninguna. Realmente es una pena lo que han hecho en esta tercera temporada, estirada en exceso y dirigida sin rumbo hacia su cancelación. Podría haber sido grande, se quedó en medianía.


PAUL WELLER/ A KIND REVOLUTION (2017) WOO SE MAMA

 

Llevaba el ModFather dos o tres discos deshojando la margarita... Despistando a sus fans sin centrarse del todo, probando demasiadas cosas que pensábamos nunca escucharíamos en sus discos como sonidos krautrock y acercamientos al Duque Blanco Bowie, pero Weller iba a lo suyo, dándonos modernidad cuando nosotros solo queríamos su modsoul. "22 Dreams" del año 2008 fue una de sus cimas creativas, un disco sublime y casi inigualable. Tal vez solo "WildWood" pueda competir con él cara a cara, en calidad y en misticismo. Después de aquel maravilloso disco, Paul Weller, vive una montaña rusa de emociones en su vida. Desde la muerte de su padre a su nueva paternidad. Todo ello le lleva a editar un disco fresco con esencia a The Jam donde incluso hace las paces con Bruce Foxton, hablo del notabilísimo "Wake Up the Nation" del 2010. Y es entonces, o durante el proceso cuando su mente creativa hace un nuevo click. Decide dar un volantazo y probar nuevas sonoridades, cosa que a muchos les pilla con el pie cambiado, provocando quejas, incomprensibles malas críticas y mucha pereza entre el personal, pero al final tanto "Sonic Kicks" (2012) como "Saturn's Pattern" (2015) no bajan del notable. Es imposible que Weller entregue un mal disco, es imposible que sus canciones no tengan calidad, pero sí que lo es que nosotros no estuviésemos preparados. En mi opinión sí que del 2010 al 2015 firma su trilogía más floja. No estamos ante su sobresaliente tripleta formada por “Heliocentric” (2000), “Illumination” (2002) y “As is now” (2005), y mucho menos sus últimos discos se acercan a la magia de "Stanley Road" (95) pero desde luego, una vez pasado el tiempo y con cientos de escuchas, para nada son malos discos. Es más, son discos más que buenos pero diferentes a lo esperado y a lo acostumbrado. En esas, Weller llega este 2017 con "A Kind Revolution" bajo el brazo, donde da continuidad al sonido aparecido en sus dos discos anteriores pero añadiendo su sonido clásico, tanto el de sus primeros años en solitario como el de su época con The Style Council. Prueba de ello es el protagonismo que recibe Andy Crofts (órgano, hammond, moog, guitarra, voces...) en detrimento de su compinche Steve Craddock. A todo esto, es necesario subrayar las colaboraciones que en el disco encontramos. Tenemos a Boy George, a Robert Wyatt y, tenemos a PP Arnold y Madeleine Bell, dos grandes voces negras de los sesenta que vuelven a conectar al ModFather con el soul de toda la vida, a pesar de sonar más que nunca a Bowie en algunos tramos del disco. Un disco que reconcilia a todos, incluso al mismísimo Weller, con su sonido clásico sin olvidar que estamos en 2017. Un disco que gana mucho a cada escucha, que tiene nervio e intención, que tiene eso que le faltaban a los dos anteriores, y que demuestra que Weller ha entrado por la puerta grande, a sus 59 años, en el club de la bella arruga. Pues miles de arrugas lucen en su cara, orgullosas de su historia. Y habrá seguro más, de arrugas y de canciones, y todas seguirán siendo maravillosas. 


Paul Weller - A Kind Revolution (2017): 01.- Woo Se Mama/ 02.- Nova/ 03.- Long Long Road/ 04.- She Moves with the Fayre/ 05.- The Cranes are Back/ 06.- Hopper/ 07.- New York/ 08.- One Tear/ 09.- Satellite Kid/ 10.- The Impossible Idea.

Confieso abiertamente que las primeras escuchas de "A kind revolution"  me dejaron dudas. No sé cuando fue, ni qué canción fue la responsable pero en un momento determinado noté un click, de repente el disco me había embrujado, y a día de hoy me parece un trabajo sobresaliente. El disco, por cierto, viene con su edición supedeluxe, pero para la reseña creo que será mejor centrarse en los excelentes diez temas que lo componen. Así pues, Weller comienza con la supervitaminada y rocanrolera "Woo se Mama", heredera de sus disco noventeros y hermana gemela de "Peacock Suite". En "Woo se Mama" destaca esa electricidad y energía positiva, pero sobretodo el soul llevado al terreno del modfather y por supuesto ese órgano que viste a la canción con ecos doorsianos, recordando, porqué no decirlo, a aquella espléndida "I Might" de Wilco, no en un parecido total pero sí en su esencia. "Nova" es puro Duque Blanco, como un Bowie mezcla del "Ziggy" y del "Scary". Más que nunca Weller suena o quiere sonar como Bowie en un tema que de primeras nos descoloca para más tarde hacernos totalmente suyo. "Long Long Road" es la balada clásica de Weller, balada McCartniana e incluso con dejes al bueno de Costello, balada maravillosa. La trompeta de Robert Wyatt aparece en "She moves with the Fayre" para embrujarnos. Uno de mis temas favoritos del disco, donde el funki se apodera de nuestras almas. En este momento del disco comenzamos a ser conscientes o a intuir que estamos ante algo grande y "The cranes ara back" sólo hace que reafirmarnos en esa idea. Es una balada clásica, una balada soulera que Weller borda, y que no por tener una estructura escuchada mil y una veces en su cancionero deja de ponernos la piel de gallina. "Hopper" es puro clasicismo sixtie, tanto en sus arreglos como en su composición. Caben en ellas Beatles, Small Faces y Kinks. Deliciosa. "New York" es una de mis debilidades. en la que el hammond de Andy Crofts vuelve a brillar arropado perfectamente por el genial Steve Craddock. El déjà vu con "One Tear" y The Style Council es demoledor, sólo que aquí Boy George se pega un cantecito. Adictiva a tope. "Satellite Kid" es muy blusera en su adn, la más americana del lote, y en mi opinión la más floja, en cambio "The Impossible Idea" es el cierre deseado y perfecto para un disco de una calidad indiscutible que ya no esperábamos, y tal vez por eso, por la sorpresa y sus enormes diez canciones ha acabado por atraparnos.

*Post aparecido originalmente por Nikochan en Exile SH Magazine

Leída la novela de Paula Hawkins, tocaba ver a La Chica del Tren interpretada por Emily Blunt. Ver una adaptación al cine siempre gusta en el hogar nikochiano pues somos muchos de buscarle tres pies al gato y de encontrar mil dimes y diretes a todo lo que conlleva pasar del papel al celuloide. Normalmente no sale bien, y en este caso concreto que nos ocupa no es que salga mal, simplemente es que es igual que la novela, es decir, se ve venir la trama a millas de distancia. No ayuda que uno de los actores sea Justin Theroux, marido de la pija Jennifer Aniston y estrella espectacular de The Leftovers (T1, T2), pues tiene todos los números para se el sospechoso número uno (blanco y en botella)... No ayuda tampoco Emily Blunt, no porque no lo haga bien, que sí lo hace, sino porque nunca leyendo el libro imaginas que ella sea así. El resto de actores, como en el libro, son secundarios como podían ser terciarios e incluso alguno ni salir, eh Lisa Kudrow? pero bueno, no comencemos a sacar el machete, no hace falta pues "La chica del Tren" es lo que es. No pasa de Thriller de mediodía para amas/amos de casa sexualmente insatisfechos, tiene factura notable, ritmo adecuado y en general se puede ver una vez pero no se repetirá su visionado. Vale, no es la horrenda "Cincuentas sombras...", en eso estamos de acuerdo pero desde luego esto no es precisamente "Extraños en un tren". Que si hay que verla? bueno, si uno zapea y la encuentra por ahí, pues igual que un día uno se come un bollicao y no un bocata de jamón, pues se puede ver, ahora, si nunca pruebas el bollicao tampoco pasará nada. 
"Down In The Tube Station At Midnight"


Aburrido como una ostra y harto de zapear, acabo en Netflix buscando un documental que valga la pena cuando topo con el llamado "Bowie: The Man Who Changed The World" aparecido en 2016 a rebufo de la muerte del Duque Blanco. Como no puede ser de otra manera lo devoro pero quedo insatisfecho. No me gusta. Me parece flojo y disperso. A años luz de la figura que fue/es Bowie, quedándose a medias de todo y no llegando a meterse a fondo en nada. Pocas imágenes, fotos de archivo repetidas una y otra vez, muy pocos famosos opinando, pasando de puntillas sus relaciones amorosas o no, aunque en eso hay excusa pues el documental intenta expresar lo influyente que fue y para eso sí que tal vez no hace falta tirar de prensa rosa... eso sí, si lo que se quería o pretendía es ver lo alargada que es su sombra, donde están los artistas a los que ha influido durante tantas décadas? Porque no salen imágenes de archivo o comentarios sobre Bowie de Iggy (este sale un poquito), Lou, Ian Hunter, Bolan, Pete Townshend, Tony Visconti... no sé, hay miles, e incluso de grupos actuales, como influyó en ellos.... Me parece un documental pobre. Aburrido y con un ritmo que deja mucho que desear. Hay alguna que otra curiosidad como la del ojo, o la de su hermano, pero poco más. Este documental no será precisamente el que cambie el mundo. Una pena.


Nunca hubiese pensado que me engancharía a una serie como "The Expanse" pero así ha sido. La serie de SyFy/Netflix basada en las novelas de James S.A. Corey me ha sorprendido por su gran calidad visual, su ambición y su tono algo más adulto que otros proyectos de SyFy. Encontramos en ella ciencia-ficción pura y dura, conflictos políticos y aventuras espaciales. Realmente es un cocktail que cualquier seguidor de la ciencia-ficción no debería perderse, sobretodo si Battlestar Galactica y Star Treck están entre sus favoritas. De momento The Expanse no llega a esos niveles de calidad pero está en ello, promete y avanza sin decaer ni aburrir. Sus tres diferentes historias flaquean por el lado terrícola, pero todo lo que tiene que ver con la estación Ceres, los Marcianos y la guerra que parece estar a punto de estallar es una delicia. Además, cuando se centran en los supervivientes de la nave Canterbury todo fluye magníficamente. No quiero destripar nada, el guión es más que correcto, visualmente es notable, flaquean un algo las interpretaciones y el ritmo es perfecto. Las tramas van enganchando y enseñando que pueden ir muy pero que muy lejos... Si uno es amante de la ciencia-ficción no puede dejar escapar esta serie. Una grata sorpresa en el hogar nikochiano.


RON SEXSMITH/ THE LAST RIDER (2017)/ RADIO

 

La primera conclusión al escuchar el nuevo disco del blandito y tristón Ron Sexsmith, al que vaya por delante aprecio con todo mi corazón, es que seguramente el consumo de Brandys Alexanders le ha sentado mal por excesivo y enfermizo, haciéndole perder el juicio y el criterio. Se veía venir, no lo vamos a negar, sus últimos discos "Long player late bloomer" (2011) y "Carousel One" (2015) no estaban al nivel deseado, y aquel maravilloso y genial "Forever endeavour" (2013) resultó un oasis en una discografía que va de más a menos. Los arreglos a los que últimamente se entrega no le vienen bien, Ron necesita estar arropado por mejores músicos como lo estuvo en el imprescindible "Exit strategy of the soul", olvidar ese sonido de cantautor regulero ochentero y dejarse de una vez por todas de intentar conseguir ese disco que lo catapulte. Eso ya no pasará, no firmará otro "Retriever" y no hace falta abrirse a sonoridades más modernas como en "Cobblestone Runaway" del 2002. Algo de aquel disco está aquí presente, algún intento de variar, de sonar diferente o sonar a veces a Colplay... algo de eso hay pero sinceramente el intento de sonar como el hijo perfecto de Costello y McCartney le sale rana pues acaba sonando ñoño, empalagoso, aburrido, monótono y sinceramente su sonido es más propio del festival de Eurovisión o de hilo musical que de un disco de Sexsmith. No se le ha olvidado hacer melodías preciosas, de eso seguimos encontrando pero, sin duda, alguien con criterio debería aconsejarle, hacerle reflexionar... tantos "alexanders" y tanto azúcar acaba por jodernos la salud. Recuerdo que me asusté mucho al ver la portada pero al leer que su amigo y genial batería Don Kerr andaba metido en el proyecto como productor (y poco más) respiré tranquilo o al menos las dudas fueron menos y aunque el disco es flojo, muy flojo, he de reconocer que con alguna escucha de más he empezado a cogerle el punto, claro está que si uno necesita de escuchas casi obligadas para aceptar unas canciones poco tendrán ellas de memorables, y de haber sido otro y no Ron, esas escuchas nunca las hubiese dado.


Ron Sexsmith - The Last Rider (2017): 01.- It Won’t Last for Long/ 02.- Our Way/ 03.- Breakfast Ethereal/ 04.- Worried Song/ 05.- West Gwillimbury/ 06.- Who We Are Right Now/ 07.- Shoreline/ 08.- Dead End Dream/ 09.- Evergreen/ 10.- Upward Dog/ 11.- Only Trouble Is/ 12.- Radio/ 13.- Every Last One/ 14.- Dreams Are Bigger/ 15.- Man at the Gate (1913)

El esqueleto de las canciones sigue inmutable. A Ron no se le ha olvidado construir buenas melodías pero todo suena monótono, aburrido e incluso algo rancio. Suena a cantautor trasnochado, como un Leo Sayer en horas muy pero que muy bajas. La canción inicial es un buen ejemplo de lo que comento, y "Worried song" también. Baladas bien construidas pero sin chicha ni limoná. Previsibles y repetitivas. "Our Way" tiene unos arreglos, en mi opinión, horrendos pues la construcción es muy "Retriever" pero sin aquel nervio, sin aquella intención de ir más allá. Me explico, es como si McCartney compone puesto de tranquilizantes homeopáticos o como si Brian Wilson lo hace totalmente limpio, es decir, como sus últimos discos. Un rollo patatero. Lo de "Breakfast ethereal" no tiene desperdicio. Es puro Coldplay. No todo es malo, claro. "West Gwillimbury" es costelliana a tope, "Evergreen" podría estar escrita por Jeff Lyne, y finalmente para rematar mi póker de salvables encontramos "Radio" y "Dreams are bigger" con algún deje kinkiniano. En general, y sin ponernos pesimistas, "The Last Rider" es un señor patinazo. Con unas melodías muy de radio M80, algo de Eurovisión y un mucho de hilo musical. Es decir, que ni siendo un fan de Sexsmith como soy, me veo escuchando alguna vez más este disco si no es porque Ron viene de concierto, y a eso, diremos sí, pero a esta colección de canciones le decimos, con mucha pena, que NO.

"Silencio" es la enésima paja mental religiosa de Scorsese, auqnue se tiene que reconocer que sus pajas mentales acostumbran a ser grandiosas. Este nuevo film, adaptación de la novela de Shushako End, narra la historia de las persecuciones sufridas por los Jesuítas en el Japón del siglo diecisiete. De vez en cuando, el bueno de Martin deja su vena sanguinaria y se acerca a la espiritualidad, ya lo ha hecho otras veces y en todas esas ocasiones el resultado ha sido notable. Y notable es "Silencio", de eso no hay duda. Es íntima, dolorosa, reflexiva y silenciosa, puede que excesivamente larga y en ocasiones demasiado lenta, pero es muy bella. Las actuaciones son excelentes, ya sean la del protagonista Andrew Garfield, como la de secundarios de lujo como Adam Driver, Liam Neeson o Tadanobu Asano. Estamos ante un dramón muy bien explicado y que realmente llega a tocarnos el alma. Una manera inteligente de explicar cuando dos diferentes culturas y creencias se cruzan, y una intenta engullir a la otra. Es un film para creyentes, para entender esa creencia, esa lealtad ese amor por el Dios de cada uno, el cual calla a pesar de que se cometan lo actos más crueles imaginados, y en ese abandono, en ese silencio, como dicen en la película, se puede encontrar la auténtica fe.... Como digo, una película con mucho poso religioso pero también social. Martin Scorsese entrega otro film que con los años será considerado indispensable. Magnífica.
"Purple Rain"


Richard Pryor es el rey de la comedia americana. Sus monólogos han sido y son brutales, y su sombra e influencia están presentes en todos los cómicos americanos desde su estrellato. No hay quién no plagie a Pryor, y viendo alguno de sus monólogos no es nada de extrañar. En este documental dirigido por Jodi Flynn y  Brent Montgomery no vemos casi nada de las actuaciones de Pryor, si un repaso descomunal a su vida, a su dura vida desde pequeño, pasando por sus inicios televisivos imitando la fórmula blanca y amable de Bill Cosby hasta su transformación en un deslenguado activista negro y su adicción a la cocaína. Todo a través de las palabras de cómicos de todas las épocas, amigos y compañeros. Un documental que, sinceramente, podría haber sido mucho pero mucho mejor, pero es suficiente para hacernos una idea de quién fue realmente Richard Pryor, qué significó y no quedarnos únicamente en sus películas de mediodía. Después de ver este documental es aconsejable meterse entre pecho y espalda su "Live in Concert" (parte I,  parte II). Brutal.


La primera temporada de la serie de Aziz Ansari me gustó, pero tardó en engatusarme. "Master of None" no era lo esperado pero acabó por convertirse, no sé muy bien como, en una de mis serie favoritas de ese año, por ese motivo tenía muchas ganas de ver su continuación, de ver que le sucedía a Dev, que había decidido irse a Italia para aprender a cocinar pasta, y como seguía su relación con Rachel (fantástica Noël Wells, quién aparece en uno de sus episodios). La segunda temporada arranca en Módena, en blanco y negro a lo Roberto Beningni.. y gusta pero descoloca. Es un episodio necesario pues allí conocemos a la bella Francesca (Alessandra Mastronardi) que en los episodios finales será la protagonista pues viajará a La Gran Manzana con su prometido Pino pero acabará enamorada de Dev, o al menos confundida al más puro estilo enamoradizo woodyallinesco. Los primeros episodios son algo decepcionantes pero desde el episodio cuatro, creo que es "First dates" todo vuelve a su cauce, destacando sobretodo "NY, I love you", "Thanksgiving" y "Amarsi un poco". Tres episodios geniales y muy diferentes entre ellos. Además de "Francesca", vuelven a aparecer los compinches y familiares de Dev, y una sorpresa, la participación de Bobby Cannavale (Vinyl) que está francamente genial. En fin, "la segunda temporada de Master of None va claramente de menos a más, dejando un regusto agridulce, dejándonos ganas de más.


NIKKI LANE/ HIGHWAY QUEEN (2017)/ JACKPOT

 

Mirando atrás y comenzando a valorar lo aparecido y escuchado en este 2017, pues nos acercamos a su ecuador, uno debe reconocer que este año hay mejores discos que en el anterior, o al menos, en mi modesta opinión, discos que se acercan más a mis gustos y manías. Alguna decepción hay como la del bueno de Ron Sexsmith, que de verdad no hay por donde cogerla, pero en general creo que la añada está siendo muy buena. De entre lo mucho escuchado debo destacar el disco que hoy nos ocupa, un disco maravilloso que lo tiene todo para estar entre mis favoritos del año. Un disco excelente de la cantautora americana Nicole Lane Frady con quién había tenido ya algunos escarceos pero nunca había consumado. Nikki Lane, que así se llama ella, me ha revolcado y dejado extasiado con su nueva colección de canciones que a cada nota rinden homenaje a la America de carretera, de aventura y esperanza, de corazones rotos y rocanroles acelerados. La voz de la señorita Lane es demoledora, es escalofriante, como si Lucinda Williams hubiese rejuvenecido. Bebe también sin disimulo de otras grandes como Loretta Lynn, Wanda Jackson, Emmylou Harris... pero eso es una obviedad, toda fémina que quiera ser algo en el country debe conocerse al dedillo a esas pájaras, pero también toma prestado algo de Neko Case, Exene Cervenka e incluso de Sheryl Crow... sí, sí... ya podéis dejar de leer, es así, tiene esa voz tan fantástica y una belleza y sensualidad integaláctica..., bueno, dejémoslo en un deje, sí, pero con puterío.. Sus dos discos anteriores tenían muchas cosas buenas pero les faltaba algo de pegada, algo que sin duda el tecla negra de Dan Auerbach sabe darle, gracias a una producción espectacular, en su justa medida cosa que se agradece pues normalmente la intromisión del geniecillo/productor es apabullante y acaba siendo negativa. Nikki se corona con este disco como la reina de la carretera y de seguir así, su reinado será largo y próspero. "Highway queen" es puro clasicismo instantáneo, hay verdad en él. Hay fuego, alcohol, borracheras, resacas y corazones rotos y desolados. Hay carretera, y hay una reina: Nikki.


Nikki Lane - Highway Queen (2017): 01.- 700,000 Rednecks/ 02.- Highway Queen/ 03.- Lay You Down/ 04.- Jackpot/ 05.- Companion/ 06.- Big Mouth/ 07.- Foolish Heart/ 08.- Send the Sun/ 09.- Muddy Waters/ 10.- Forever Lasts Forever.

 "Oh yippee ki yay..."

Desde el primer segundo, la primera nota, desde el primer tema llamado "700000 Rednecks", Nikki nos hace suyos, primero mediante un rocanrol clásico y luego con una interpretación brutal y electrizante. La segunda canción "Highway queen" sigue las enseñanzas de grandes como Steve Earle o Lucinda Williams. Demoledora. Qué podemos decir? es simplemente descomunal. Un medio tiempo rocanrolero roto por una pedal-steel nos eriza el bello al ritmo de una percusión exuberante pero cuando entra el estribillo de "Lay you down" con esa voz rasgada de Nikki.... bufff... El disco que no para de crecer y crecer, tanto a cada escucha como a cada canción nos tiene reservado uno de los pelotazos y singles del disco, hablo claro de "Jackpot" y ese grito de "Viva Las Vegas...". Nuestros pies vuelan, nuestra cabeza da vueltas, y nuestro cuerpo ya entrado en años pronto comenzará a notar los excesos del rocanrol....  Es escuchar la canción y sonreírnos hijoputescamente. Sí, el rocanrol es así de simple y de sencillo. Un riff de guitarra loco, un piano  desbocado, una voz con una actitud salvaje y es eso, solo rocanrol.... La tripleta venidera conforma mi parte favorita del disco. Primero con la preciosa "Companion" que sin salirse del country-rock aumenta la paleta de colores. Puro Lucinda, como si la Williams rejuveneciese por arte de magia. Luego con "Big Mouth" saltan chispas. Ardiente y putera. Muy Stoniana ella. Me encanta! Y finalmente, mi favorita del lote: "Foolish Heart", que contiene una de esas letras country que merecen ser enmarcadas. Seguimos con este discazo "Send the sun" mediante, donde creo que la parte vocal brilla por encima de todo. "Muddy Waters" es un clásico instantáneo. Un temón de esos para escuchar toda tu vida. Un baladón de valor incalculable. Cierra la señorita Lane con una tremebunda canción de ruptura, "Forever lasts forever" es acojonante, como todo el disco. Como toda esta perfecta colección de canciones que sin duda coronan a Nikki Lane como la Reina de la carretera, y que encumbran a su disco a lo más alto de mis predilecciones y seguro a estar entre mis favoritísimos del año. 

Tenía muchísimas ganas de ver el film sorpresa del año pasado en los festivales internacionales. En Canes sorprendió y en Sitges reinó con el premio a su director (Yeo Sang Hoo) y al de fotografía. Una película coreana de Zombies no se me podía escapar, y sabiendo lo que verás y encontrarás no decepciona para nada, Todos los tópicos están ahí, en eso no hay debate alguno, pero están allí con una vueltecita de rosca descomunal ayudada, claro, por su origen asiático que le dan ese puntito exótico y diferente. El film se basa en un previo film, concretamente de animación llamado "Seoul Station", y al parecer a partir de dicho artefacto al que deseo echarle el guante calca y luego desarrolla la historia que es un verdadero maratón de agonía, adrenalina y sustos con su moraleja final. La película a pesar de su planteamiento más visto que el tebeo y escasa profundidad de personajes no nos da respiro, nos engancha y nos tiene totalmente atrapados. La fotografía y la estética son impactantes, así como las secuencias de acción que están calculadas al milímetro. No tengo mucho más que decir, parece mentira que una película de un género tan visto pueda llegar a ser tan fresca y excitante. Una "cult movie" instantánea. 
"700 000 rednecks"


"La chica del Tren" hacia mucho tiempo que habitaba en mi mesa junto a tantos otros libros pendientes, había llegado allí a préstamo debido a una recomendación pero tal era el tiempo pasado que comenzaba a darme algo de vergüenza el no haberlo ni comenzado. Además estaba el efecto "bestseller" que me tiraba para atrás, pero claro está que de vez en cuando caigo también en las redes de los superventas, no soy para nada diferente al resto. A favor, y sí en mi caso es a favor, había una adaptación cinematográfica que tengo pendiente, la cual me apetecía ver una vez leído el libro, y una vez leído os digo con sinceridad que no es para tanto pero que sí ha conseguido engancharme un algo, sino, no me explico como en dos tardes me lo he leído entre niñas, playa y alguna que otra cerveza de más. Pero de qué va el libro? pues de una mujer que cada día coge el mismo tren y cada mañana durante su viaje observa el día a día de una pareja, imaginando sus nombres y oficios.... Un buen día la ve a ella junto a otro hombre, y al poco desaparece... quedando como sospechoso su pareja...... Pues eso es, nada más y nada menos. Un thriller de esos con ínfulas misteriosas y agathachristianas ... Y vamos a ver, la historia engancha pero antes del ecuador del libro uno ya intuye/sabe quién es el asesino, porque no hay tampoco donde más elegir, no hay tramas secundarias de peso ni tampoco personajes de los que realmente sospechar, o porque sería demasiado fácil y obvio, o porque simplemente son personajes sin peso. La autora, Paula Hawkins, no es desde luego Agatha Christie, y no nos pone muchas dificultades para señalar al asesino aunque al comienzo no sepamos los motivos, más tarde se explica todo y parece una perogrullada de escándalo. No entiendo el revuelo que ha causado el libro, no es para tanto, es un libro correcto para leer en la playa o la piscina sin hacer trabajar en exceso a las neuronas. Veré el film, aunque ya sepa todo, sólo por comparar y ver la actuación de Emily Blunt que no me encaja nada en el papel de Rachel.... y ya veremos el film como nos deja el cuerpo, de momento la novela ni fú ni fa. Correcta sin más. 

"Fortitude" fue en su momento un soplo de aire fresco, una grata sorpresa, una gran serie que me mantuvo enganchadísimo durante los diez episodios de su primera temporada. El recuerdo era tan bueno que desde que la vi no he dejado de recomendarla. Entonces, sin previo aviso y pillándome a paso cambiado recibo la noticia de que su segunda temporada ya ha sido emitida y me lanzo como un loco a por ella sin recordar del todo donde lo habían dejado. La primera temporada era adictiva, intrigante y algo tramposa. El guión estaba lleno de trampas y enredos que no eran para tanto aunque lo pareciesen. La segunda temporada pierde el factor sorpresa y las trampas pero gana en intensidad. Sinceramente creo que es peor pero he seguido enganchado o igual o más aún. Al plantel de actores (de los que quedaron vivos) añadimos alguna que otra cara famosilla como la de Michelle Fairley, Parminder Grana, Ken Stott, Robert Shennahn y sí, Dennis Quaid (no estaba muerto, estaba de parranda...). Como decía, la historia no sorprende y la clave y la resolución son sabidas pero le dan una vuelta de tuerca con una gran compañía farmacéutica detrás del tinglado, brujería y chamanismo y como no, acción y algo de gore light que con algo de valentía podría haber sido la repanocha en la parte final... parte que vuelve a dejar abierta la historia para una tercera temporada. Poco más que decir, pues no quiero destripar nada, sobretodo si ni siquiera habéis visto la primera temporada. Si es así, si vuestro caso es el de la inopia televisiva pues no sé a qué esperáis. Fortitude, sin duda, os sorprenderá. 


REM/ OUT OF TIME (1991)/ RADIO SONG

 

Tras unos cuantos cafés y unas copas de más, a muchos apasionados de la música nos da por discutir a menudo en la sobremesa sobre cuales han sido las mejores bandas de la historia, y casi siempre hay un pequeño ramillete de grupos, tal vez media docena, que aparecen en todas las listas. A esos, no los vamos a nombrar ahora, bueno, ni a esos ni a ninguno, porque lo que me pasa por la cabeza ahora mismo es que para realmente llegar a ser una de las grandes bandas de la historia, además de lo que nos da el paso del tiempo, de su repercusión e influencia, y lógicamente de tener canciones y discos que quiten el hipo, es sin duda alguna el tener un sonido propio. A mi por ejemplo Wilco me parecen una banda soberbia, de las mejores de los últimos tiempos, una de mis favoritas, en cambio a Radiohead no los elegiría entre mis veinte favoritos, aún así y siendo justos creo que son más importantes que Wilco sobretodo cuando echamos la vista atrás. Los de Tweedy tienen más de una POM, no hay duda, pero los de Yorke, además de también tener obras maestras, tienen un sonido que de primeras les identifica, un sonido digamos que propio, que marcó tendencia e innumerables imitadores. Por ejemplo adoro a Jack White pero no deja de ser un plagiador ya sea de los Zepp, los Pixies o quienes se le pongan por delante, en eso del corta y pega es un maestro. The Decemberists serían otra gran banda que cada vez me suenan más a REM y por eso, aunque los adoro, no pueden llegar a cotas tan elevadas, y la banda de Athens es de esas bandas gigantescas con un sonido único y personal, como por ejemplo la Velvet, los Ramones, los Doors, Talking Heads... etc, etc.. bandas que no suelen aparecer en el podio pero que sin duda son esenciales. REM son en mi opinión la última gigantesca banda que ha dado la música, claro que hay grandísimos grupos, no jodamos, pero con ese nivel, no. 

Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Beery formaron REM en 1980 y debutaron con "Murmur" en 1983, un disco que sin duda les coronó como reyes de la mal llamada música independiente o alternativa, qué más da. Y ese título se fue afianzando año tras año con disco como "Reckoning" (84), "Fables of the reconstruction" (85), "Lifes rich pageant" (86) y "Document" (87) disco con el que los conocí y me hice fiel seguidor aunque no fue ese año sino mucho más tarde. Después de aquello ficharon por EMI y nació "Green" (88) donde ya se percibían cambios, dejando un algo la austeridad y la electricidad por otras vías menos indies y más maintream como nos lo mostraron en 1991 con "Out of Time", un favorito personal de siempre por encima de su disco siguiente, sí, por encima del que todo el mundo opina es su obra maestra "Automatic for the people" (que lo es, no voy a engañar a nadie), pero es que "Out of Time" dejó huella en mi vida y cada vez que lo escucho se me eriza la piel y me vienen recuerdos hermosos de cuando no me afeitaba y pensaba en dejarme el pelo largo. Con los números en la mano "Out of Time" no tiene discusión, REM lo vendieron como churros, número uno en listas, había singles a cascoporro, vídeos promocionales que han quedado en la memoria del populacho. Tres años tardaron en retomar lo dejado en "Green", tres años que llevaron a la banda a un pequeño giro que les dio todo el éxito que parecían haber querido esquivar anteriormente pero al que estaban predestinados. con temas inolvidables con mucho gancho y que podemos acusar, a veces, de easy-listening, pero que esconden en sus letras un marcado tono de queja, de reivindicación política, aunque como digo lo que destaca por encima de todo son las guitarras acústicas, las melodías, la voz de Stipe. Todo eso haciendo magia, dando un tesoro.

REM - Out of Time (1991): 01.- Radio Song/ 02.- Losing My Religion/ 03.- Low/ 04.- Near Wild Heaven/ 05.- Endgame/ 06.- Shiny Happy People/ 07.- Belong/ 08.- Half a World Away/ 09.- Texarkana/ 10.- Country Feedback/ 11.- Me in Honey.

El inicio con "Radio Song" es mágico, con un tranquilo y dubitativo primeros segundos que de golpe y porrazo se aceleran al mismo ritmo que la guitarra escupe riffs bañados en funk y con la inconfundible voz de Stipe y un delicioso órgano que marca la diferencia entre una notable canción y una magnífica. El segundo tema del disco es la increíble y mítica "Losing my religion" que no por escuchada en millones de ocasiones deja de ser una POM en sí misma. Un clásico instantáneo, una deliciosa canción por la que muchos matarían, donde destacan las cuerdas y sobretodo esa mandolina final que se grabó hace muchos años en nuestro cerebelo y que marca un antes y un después en la carrera de la banda, dejando claro hacia donde se dirigían. "Low" es un caramelito envenenado. Una joya. Una de mis favoritas de la banda con las congas marcando el ritmo y el órgano de fondo vistiendo la canción mientras Stipe casi fraseando y en un tono vocal más grave de lo habitual va cocinando el tema a fuego lento hasta que el estribillo saca la cabeza y entonces nos embruja con suma facilidad. "Near will heaven" es pura orfebrería pop, muy noventera ella, muy juguetona ella con mil voces empastadas a la perfección, recordando a los grandes Beach Boys. "Endgame" es muy bonica, bonica del to, y sirve de magnífico puente hacia otra de las joyas del disco, esa festivalera "Shinny happy people" a la que muchos le tienen rabia pero que a mi me parece soberbia, y que tiene varios puntos a favor gracias a la presencia de Kate Pierson de B-52s que influye en la canción brutalmente, tanto que incluso el videoclip parece más de B-52s que de REM. Fantástica pieza que divide el disco en dos partes. "Belong" abriría esta segunda parte, una canción muy muy REM. Preciosa de cabo a rabo. Otra de mis favoritas personales es "Half a world away", es escucharla y ver de donde sacan la inspiración The Decemberists, podría ser o no de ellos? "Texarcana"tiene un inicio muy "smithero", además creo que fue la primera canción compuesta y cantada pro Mike Mills. "Country feedback" es una delas mejores canciones de la histórica banda aunque en muchas ocasiones nadie se acuerda de ella, adem´s cuenta con John Keane a la pedal steel..., casi ná. Finalmente cierra esta obra maestra "Me in honey" con algo más de energía pop, un riff magnífico del gran Peter Buck y otra vez la estupenda voz de Katie Pierson aunque con algo menos de protagonismo. A "Out of Time" a veces se le ningunea por ser el disco donde REM se abrió a mercados más accesibles y lógicamente por ser el disco antes de su "POM", su "Automatic fo the people", pero que no os engañen con críticas ninguneantes, con calificaciones baja. Sí, "automatic" es su Puta Obra Maestra, pero "Out of Time" también lo es, al menos para un servidor.

*Post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

Zhang Yimou y Matt Damon son dos conceptos que nunca debería haberse encontrado. El amigo Damon me cae bien pero es un regulero actor y un tipo listo eligiendo sus papeles y haciendo caja con sus películas pero lo de actor para él no es un arte, es un trabajo. Zhang Yimou sí es un artista, muchas de sus películas pasan por obras de arte del celuloide, pero últimamente parece venido a menos, y lógicamente "La Gran Muralla" es una prueba irrefutable de lo que digo. Una prueba y un desastre. La película cuenta la leyenda de la gran muralla china, leyenda que explica que no se creó para protegerse de los mongoles, sino de unos extraños extraterrestres. Con eso ya os lo digo todo. No hace falta explicar nada más ni razonar el porqué de la baja calidad del film. Ojo, que no en lo visual, en eso es excelente, ahí se han gastado un buen saco de piedrólares. La historia es un despropósito, como lo es esa mezcla de cine chino con Hollywood. Además de Damon ,salen en el film Pedro Pascal (el higüopota güevon de Narcos), el señor Dafoe (para siempre el Sargento Elías), Andy Lau y la bella Jing Tian.. pero con eso y mucho dinero no es suficiente. El señor Yimou nos da un pastiche en el que ni él se reconoce, Damon sí porque al ir al banco se sintió feliz aunque la taquilla haya sido un desastre (con razón). Estamos ante una historia freak de serie B, con pasta y buen casting pero sin guión lógico, al director no se le ha olvidado hacer planos bellos pero el film es en general un sinsentido. Y nada más que deciros, La gran Muralla es un desastre. 

El nuevo disco del ModFather Weller ya anda rondando hace unas semanas por el mundo, y un servidor sigue sin saber del todo si le encanta el disco, le decepciona un algo o simplemente es un notable más en su larga carrera. Es Weller coño, pero me pasa como con el disco de Ray Davies, me gusta y quiero que me guste, y eso puede ser un problema a la hora de afinar el criterio propio... De todas maneras de "A kind revolution" ya hablaremos largo y tendido en unos días o semanas, cuando el número de escuchas sean elevadas y la efervescencia de lo nuevo desaparezca por completo. Antes de ese nuevo LP, Weller, crea su primera banda sonora. "Jawbone" es el título de la película dirigida por Thomas Napper e interpretada por Johnny Harris que si no me equivoco es también el autor del guión. Película pugilística que veré, seguro. De momento solamente puedo opinar de esta pequeña colección de canciones  (hay ocho en total) que van de las estrictamente instrumentales a la balada bonica del to como es por ejemplo "The Ballad of Jimmy McCabe" y "Bottle", que es otro tesoro... pasando por el guitarreo de "Jawbone". A parte de las dos canciones, propiamente dichas pues el resto es casi todo instrumental, no estamos ante nada imprescindible ni destacable aunque vuelvo a decir que las dos baladitas son excelentes. Y nada más, volveremos a hablar en la Isla sobre Weller con su nuevo disco y como no, de el film al que pone banda sonora pues buena pinta tiene.

"Hatred"


La combinación entre BBC y los clásicos de la literatura siempre gustan en el hogar nikochiano. Si hablamos de Agatha Christie y sus "Diez negritos" pues ya ni os cuento. Bajo el título original del libro, el canal BBC One lanza una excelente miniserie de tres episodios de más o menos una hora de duración que nadie en su sano juicio debería perderse. Da igual si conoces al dedillo la historia o si es la primera vez que uno se topa con ella, la cosa funciona, y no solo lo hace gracias a la historia, al guión adaptado, sino que mucho tiene que ver la puesta en escena, el ritmo, la ambientación y por supuesto los actores implicados: Douglas Booth - Anthony Marston/ Charles Dance - Juez Lawrence Wargrave/ Maeve Dermody - Vera Claythorne/ Burn Gorman - William Blore/ Anna Maxwell Martin - Ethel Rogers/ Sam Neill - General John MacArthur/ Miranda Richardson - Emily Brent/ Toby Stephens - Dr. Edward Armstrong/ Noah Taylor - Thomas Rogers/ Aidan Turner - Philip Lombard... Todos más o menos conocidos en el mundillo televisivo y algunos más que otros también en la gran pantalla. La sinopsis aceptada es la siguiente: Ocho personas son invitadas a la isla de Soldier, una roca aislada, cerca de la costa de Devon. En la mansión no hay ni rastro de los anfitriones, tan solo dos sirvientes. En total diez personas que una a una irán muriendo en extrañas circunstancias... y lo peor de todo, el asesino es uno de ellos...  Y nada más, nada más que decir de este clásicos de la literatura muy bien llevado a la pequeña pantalla.


RAY DAVIES/ AMERICANA (2017)/ AMERICANA

 

No habrá disco de The Kinks y tampoco gozaremos de una reunión de los hermanos Davies, y siendo yo, como soy, un gran seguidor de la música de Ray Davies no sé porqué me alegro de ello. Sinceramente creo que no estarían a la altura y no me gustaría tampoco que quedara un mal sabor de boca con su deseado regreso, un mal recuerdo de su música, de su gran obra. Como digo soy un gran fan de The Kinks pero no soy ciego ni sordo. Nunca me gustó, por ejemplo "Soap Opera", incluso me parece un mal disco. Como tampoco creo que sus discos desde 1979 sean grandes trabajos. Siempre encontramos grandes canciones, singles a la altura de su leyenda pero la dupla "Sleepwalker"/"Misfits" dejó seco a los Davies, y decir eso no significa no amarlos, simplemente es reconocer que las letras de Ray ya no eran tan certeras y la guitarra de Dave ya no escupía riffs abrasadores como antaño. A todo esto nos topamos con sus carreras en solitario, que francamente, son más que intrascendentes. Sí, hay algunos destellos de magia, pero poco o nada a rememorar, a destacar. Recuerdo ver a Ray en su gira de "Storyteller" y parecerme un genio (lo que es, vamos). Estaba en plena forma y ese, sí que hubiese sido el momento perfecto para una reunificación, pero Ray siempre va al revés del mundo, y preparó canciones para dos discos en solitario que son muy pero que muy flojos, hablo de "Other's people life" (2006) y "Working Man's Café" (2007). Dos discos irregulares donde se hacía acompañar por una banda que no estaba al nivel deseado ni al merecido. Y vuelvo a repetir que canciones buenas había, de eso no hay duda, pero les faltaba algo. Les faltaba empaque, mejores acabados...  o simplemente fuese la eterna comparación a su pasado Kinky pues a eso no hay escapatoria alguna. "Americana" es su nuevo disco, su vuelta a la vida musical, a primera línea. Y como siempre genera disparidad de opiniones. Comparaciones al Ray pasado y al presente. Hay quién ve en esta nueva colección de canciones una vuelta a lo grande, ve una obra maestra, una muestra del poderío de Ray; otros, en cambio, ven un quiero y no puedo, unas canciones que de no ser de quién son pasarían de soslayo, o puede que todo lo contrario, si esas canciones fuesen del veinteañero que ha mamado Kinks toda su vida, tal vez sería aplaudido y convertido en multiventas. En esas estamos. Y personalmente, ni creo que "Americana" sea la puta obra maestra del año, ni que no estemos ante un auténtico disco notabilísimo muestra de "la arruga es bella". El disco es bueno, no hay duda, pero también unas cuantas canciones menos no le hubiesen ido nada mal. A todo esto, es imposible no destacar la presencia de los Jayhawks como banda de Ray Davies. Se notan, y se notan mucho pues su calidad es pasmosa. Son muy grandes y Ray ha sabido canalizar esa inmensa calidad en su beneficio, sonando no como Ray and the Jayhawks, sino como una banda nueva liderada por Ray Davies. En eso, el empaque del disco, su sonido, su atmósfera... es destacable. Y no, no es un disco de "americana", es un disco de un genio septuagenario inglés que siempre se ha sentido atraído por yanquilandia. Un notabilísimo disco independientemente de quién lo firme. 


Ray Davies - Americana (2017): 01.- Americana/ 02.- The Deal/ 03.- Poetry/ 04.- Message From the Road/ 05.- A Place in Your Heart/ 06.- The Mystery Room/ 07.- Silent Movie/ 08.- Rock 'N' Roll Cowboys/ 09.- Change for Change/ 10.- The Man Upstairs/ 11.- I've Heard That Beat Before/ 12.- A Long Drive Home to Tarzana/ 13.- The Great Highway/ 14.- The Invaders/ 15.- Wings of Fantasy.

Una notas tímidas y bellas al piano dan el pistoletazo de salida al nuevo y flamante disco de Sir Ray Davies. Entra la guitarra y la voz de Ray, viejuna pero deliciosa, que es arropada maravillosamente por los Jayhawks dando rienda suelta a la narrativa kinkiana... Es "Americana", la canción, un sobresaliente absoluto. Una canción made in Davies. Un tremendo pelotazo marca de la casa que podría estar en cualquiera de sus discos ochenteros, pues ese aroma se siente, se paleada y se disfruta. "The Deal" me parece sensacional. Muy brit-pop. Se nota la influencia de Ray en aquel pseudo-movimiento isleño, se nota su influencia sobre los Blur, pues es fácil imaginar a Albarn entonando e incluso firmando esta canción. Británica a no poder más. El estribillo es puro noventa, puro revival kinkiano. "Poetry" es otro de los grades temas del disco, mi favorito junto a "Rock'n'roll cowboys". Me hubiese gustado escuchar a Dave rasgando esas guitarras que por otro lado harían las delicias de los Pretenders de la Hynde, y que encajarían a la perfección en "State of confusion". Entonces llega el primer gatillazo, "Message from the road". Me da una destrempera absoluta. Pido perdón a los fans kinkys pero es así, no me gusta nada. Es aburrida, cansina y perezosa. Mientras que "A place in the heart" aunque es harina de otro costal y es divertida, puro cabaret, no me acaba de engatusar porque a mi ese toque a "soap opera" nunca me ha sentado bien, siempre se me ha indigestado. "The mystery room" me parece recuperar el rumbo. Me parece una más que notable canción. "Silent Movie" es un recitado que sirve para enlazar con otra de las grandes canciones del disco, "Rock'n'roll cowboys", donde encontramos al gran Ray. Así sí, Así de diez. Otra canción que creo que no está a la altura y se podría haber ahorrado es "Change for change" como "The man upstairs" que comienza con el clásico "you really got me" para seguir con el recitado al que no le veo la gracia... Suerte que se recupera con "I've heard that beat before" que es otra delicia muy kinky y porqué no decirlo también, muy Randy Newman. Esta canción es el inicio de uno de los grandes momentos del disco pues a continuación llegan un par de canciones notables. Primero "A long drive home to Tarzana" con esa "americana" kinkinizada en la que los Jayhawks destacan sobremanera, y luego con "The great highway" que es un pelotazo rockero que en manos de Dave sería memorable. "The Invaders" es una debilidad personal, simple pero efectiva, que nos lleva en volandas al final con "Wings of fantasy" que va con el piloto automático.

Vale, "Americana", la vuelta del genial Ray Davies, no es todo lo maravillosa y asombrosa que esperábamos o deseábamos, y esto es del todo surrealista pues queríamos algo fabuloso... De todas maneras estamos ante nuestro momento de suerte pues podemos disfrutar de nuevas canciones de Ray, quién demuestra que no estando a tope es capaz de firmar un buen puñado de temas que no andan lejos de sus últimas aventuras con The Kinks. Debatiremos si es o no un grandísimo disco, sinceramente creo que no lo es, pero como fan de The Kinks que soy, estoy totalmente entregado a él, disfrutando de los últimos coletazos de un genio. "Americana" es un disco notable, disfrutable tanto para fans como para oídos vírgenes kinkinianos. En fin, gracias Ray. OOoouuuhhh!.

Puede parece que "Comachería", el film dirigido por David Mackenzie, sea poca cosa. Pero estamos sin duda alguna ante un film magnífico. Sin fuegos de artificios, cimienta su calidad en unas actuaciones poderosas y en un guión, obra de Taylor Sheridan (Sicario), sobresaliente. Es esta "Hell or high water" un western en toda regla en el que dos hermanos deciden atracar las sucursales de un banco al cual le deben la hipoteca de su rancho el cual están a punto de perder. Los hermanos están interpretados notablemente por Chris Pine y Ben Foster, mientras que el punto interesante lo pone el sheriff que les persigue, un viejuno y como no espléndido Jeff Bridges. La película fue nominada a cuatro o cinco premios Oscar el año pasado y lógicamente no se llevó ninguno, pues es una película, como ya he dicho antes, sin fuegos artificiales. La historia atrapa y no podemos despegarnos del asiento hasta ver a donde nos llevan todos esos atracos. Nos llevan hacia algo que no por sabido deja de interesarnos, pues no es el final del viaje lo que nos atrapa sino el viaje en sí mismo. En fin, que esta llamado western social es nada más y nada menos que cine en mayúsculas, una historia dura y real como las novelas de McCarhty, ya sean "La Carretera" o "No es país para viejos", por poner dos claro ejemplos de novelas suyas que han dado el salto al cine. Esa atmósfera de cruda realidad, de decadencia y amargura. Un film con una fotografía descomunal y una banda sonora a cargo de Nick Cave y su compinche Warren Ellis muy interesante. Peliculón, para qué decir más. 

En 2014 sentí un flechazo al escuchar el disco de "You Me and Apollo" llamado "Sweet Honey", y lo hice tarde y mal pues el maestro Johnny JJ me había insistido en que era uno de esos discos que uno no puede dejar escapar. Como siempre, llevaba toda la razón. Pues bien, fue escuchar la voz de Brent Cowles y tener una erección durante meses. Allí sí había banda a seguir, sí había un artista de verdad, y un músico e interprete genial. Desgraciadamente después de aquel disco se informó de la disolución de la banda, y tal como llegó a mi vida Cowles se esfumó, dejando un gran vacío en el hogar nikochiano. Por suerte Brent Cowles está de vuelta, y lo está en solitario y con un EP bajo el brazo que responde por "Cold Times". Cinco nuevas composiciones que demuestran y confirman que Cowles es una animal, un mñuscio descomunal que promete darnos grandes alegrías. La primera de las canciones, "Lift me up (leave me here)", deja claro ante lo que nos encontramos. Rock de alto copete, por el que seguro que Jack White y sus Raconteurs matarían. "Cold Times" es otro temazo. La voz de Brent es un despelote y ese final que invita al gospelito ya ni os cuento. En "Maybe we're fine" raga más la voz y se da un aire a los "Diamond Rugs", cosa que no me encanta y me alucina, aunque su voz es más popera que la de McCauley que tiende más a rockear. "9th & Lafayette" es otro tema descomunal, como todos los de este EP para qué engañarnos no?. En este caso me recuerda muy mucho a Ryan Adams... y es que yo soy muy de buscar parecidos, lo siento, pero es imposible que no me venga ala cabeza el geniecillo de culo inquieto de Jacksonville. Cierra el EP Cowles con "Hold Up", otro trallazo. Y nada más. Esto es todo, que no es poco. Un EP magnífico que nos deja con muchas, muchas ganas de un LP. 

Brent Cowles - Cold Times (EP, 2017): 01.- Lift me up (leave me here)/ 02.- Cold Times/ 03.- Maybe We're Fine/ 04.- 9th & Lafayette/ 05.- Hold Up.


Hickman y Lowery o Lowery y Hickman, o lo que viene siendo lo mismo: Cracker; no veían de gira para presentar disco alguno, no había nuevas canciones que mostrar y puede que por ese motivo no suscitaran esa efervescencia que si apareció en su última visita a Barcelona en la sala Music Hall. Por suerte para muchos, la sala escogida fue un acierto. La Sala 2 de Apolo es una maravilla para ver a bandas gigantescas en familia, pues como viene siendo habitual la entrada no superó los doscientos asistentes. Un placer verles de esa guisa. Cercanos e infalibles. Y sí, digo infalibles porque su calidad está muy pero que muy por encima de la media. Hickman está sin duda en estado de gracia. Es un guitarrista TOP, mientras que Lowery, se mostró algo más adormilado aunque cuando atacaba los éxitos de sus dos primeros discos nos ponía todo de punta. Más o menos el cancionero fue el de los otros conciertos en tierras peninsulares, tal vez eché de menos la maravillosa "Almond Grove" de su último disco, y es que ese doble disco, ese "Berkeley to Backensfield" es gloria, y me extraña que no toquen más del primer disco, del más rocanrolero pues todas sus canciones encajarían perfectamente junto a sus clásicos himnos: "Teen angst", "This is cracker soul", "Sweet potato", "Low", "Euro-trash girl", "The golden age", "Get off this"... muchos de los cuales sonaron, casi todos.... Un deleite. Siempre volviendo al sonido americano, al del blues-rock, incluso al maravilloso country de "California country boy". Comentaba el populacho que no fue su mejor actuación, y puede que lleven razón pues un servidor nada más ha podido verles en directo en un par de ocasiones, pero seguro que nadie discute la calidad, yo un algo la duración pues se me hizo muy corto y creo que lo fue. Una hora y media más o menos. Sin casi concesiones al escaso público que allí se encontraba. Pero ninguna queja más, únicamente ésta pues hubiese estado escuchándoles toda la noche y más, pues cada vez que les escucho ya sea en directo o en sus discos me parece más y más grandes. Y su primer e impresionante disco, debido a este concierto, vuelve a sonar sin cesar en el hogar nikochiano.