Peaky Blinders T3


Hacía mucho tiempo que no notaba esa sensación de desasosiego, de nerviosismo por ver una nueva temporada de una serie, pero sin duda Peaky Blinders, con sus dos geniales temporadas, habían provocado en mi un deseo incontrolable por seguir sabiendo sobre las desventuras de la familia Shelby. Lo primero que hay que decir, y reconocer, es que tal vez estemos ante la peor de las tres temporadas. Dicho esto, también sería justo mencionar que aquellas eran sobresalientes y esta última no baja del notable alto, pero sí que hay un pequeño no sé qué, que la hace previsible. Otra vez una temporada de seis episodios que acaban explotando en un final trepidante aunque esta vez algo menos, otra vez una banda sonora de alucine y unas actuaciones espléndidas: es salir Tom Hardy interpretando al judío Alfie Solomons y quedar atrapados para siempre en la suciedad de las calles de Birmingham. Podemos criticar un inicio de temporada dubitativo, algo ñoño, con la vuelta de la chica que le robó el corazón a Tommy Shelby (genial Cillian Murphy, una vez más) como excusa para ahondar en la ética del cabeza de familia, suerte que según avanzamos y los rusos se dejan conocer la serie va in crescendo. Vemos a un Arthur Shelby menos visceral, atrapado entre dos aguas, y vemos crecer al hijo de Polly, a John Shelby, le vemos transformarse en el futuro cabecilla o al menos eso creo yo que pasará próximamente: escisión familiar por lucha de poder, mientras las mujeres se rebelan. Ojo, a la actuación de Hardy como no, pero sobretodo a la de Paddy Considine interpretando al padre Hughes, un auténtico hijo de su madre. Y no digo más, que me está constando mucho no soltar un par de spoilers!!! Dejémonos de tonterías, estamos ante una gran temporada lo que pasa es que tenemos el culo pelao de ver series y se nos ha puesto el morro fino, somos de criticar... pero esto de los Peaky Blinders es gloria, es la ostia, y sin duda es la mejor serie sobre mafiosos que uno puede ver en la actualidad. 

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