SINOPSIS: Peter Highman (Robert Downey Jr.), un hombre que está a punto de ser padre, tendrá que cruzar todo Estados Unidos para asistir al nacimiento de su primer hijo, pero también tendrá que soportar la compañía de un excéntrico compañero de viaje (Zach Galifianakis).

Rondaban las seis de la tarde del domingo y la depresión por la vuelta al trabajo este mismo lunes despúes de la efímera baja por paternidad no dejaba de darme por el culo cuando decidí que debía distraerme con alguna que otra perla televisiva. El aburrimiento supino se apoderó aún más de mi cuando después de ver el último episodio de Fringe disponible, el 3x15, me cogió una decepción del carajo. Qué mierda de episodio! Lo peor en lo que llevamos de serie. La Virgen qué aburrimiento! Qué poco me gustan esos episodios retros de las series para explicar cosas que ya se suponen y para ello sólo utilizan unas pelucas cutrísimas para que los protas parezcan más jóvenes. Ah!. Maldición! Aún estaba peor después del episodio que antes, así que rebusqué en mis pelis pendientes, abrí la carpeta de “comedias al uso” y apareció un nombre prometedor: “Due Date”, aquí en el país de la bellota llamada “Salidos de cuentas”. Película de los productores y del director de la cachondísima “Resacón en Las Vegas” con un dúo portagonista prometedor. Por un lado el gordo barbudo de Galifianakis y por otro el del estrellón de Robert Downey Jr. Pues bien, lo que ha hecho el director Todd Philips no es otra cosa que repetir la fórmula del “resacón” pero sin la gracia, la sorpresa y la frescura que se le debiera suponer. La química entre los protagonistas es francamente nula. No me reí ni una puñetera vez, si a eso le sumamos un guión de lo más previsible y típico que uno pueda imaginar y que se me hizo larga de cojones no puede uno estar muy contento con el producto elegido para subirse el ánimo. La verdad es que durante todo el film me estuve preguntando, quién cojones quiere ver esta mierda si pudo ver en los ochenta “Planes, trains and automobiles” (aquí conocida como “Mejor solo que mal acompañado”) con John Candy y Steve Martin. La película es calcada pero sin gracia, es una puesta al día pero sin gracia, usa dos protas enrollados pero sin gracia, la química entre las estrellas del film a diferencia de la antigua es inexistente y por supuesto Galifianakis tiene que aprender mucho para igualar el odio y repulsión que Candy consigue que sintamos por su personaje en la película, aquel abominable y tierno vendedor de aros de cortina de baño, y ya no digo Downey Jr lo que debe mejorar para tan solo acercarse al histrionismo de Martin. Así que podemos considerar este “Due Date” como un producto fallido, descafeinado y sosaínas. Una pena, pues la cosa prometía. Finalmente tengo que decir que la tarde no fue del todo un fiasco gracias a que me reconcilié con el cine al ver “La misión” por enésima vez. Qué gran film, la ostia. Si es que uno tiene que ir a lo seguro, más aún cuando al día siguiente le toca volver al tajo después de quince días disfrutando de su marcianita predilecta.

Película: El discurso del Rey

Director: Tom Hooper (El discurso del Rey)

Actor: Colin Firth (El discurso del Rey)

Actriz: Natalie Portman (Cisne negro)

Actor secundario: Christian Bale (The Fighter)

Actriz secundaria: Melissa Leo (The Fighter)




Película de animación: Toy Story 3
Película de habla no inglesa: En un mundo mejor
Guión original: El discurso del rey
Guión adaptado: La red social
Dirección de fotografía: Origen
Edición: La red social
Dirección artística: Alicia en el país de las maravillas
Diseño de vestuario: Alicia en el país de las maravillas
Banda sonora: La red social
Canción: Toy Story 3
Maquillaje: El hombre lobo
Sonido: Origen
Edición de sonido: Origen
Efectos especiales: Origen
Documental: Inside job
Corto documental: Strangers no more
Corto de animación: The lost thing
Cortometraje: God of love
Oscar honorífico: Francis Ford Coppola
THE WHITE STRIPES
ELEPHANT (2003)
BALL & BISCUIT

Buenas y malas noticias. Empezaré por las malas. Jack White confirma de viva voz y sin tuiters que valgan (odio el twitter de los cojones!) que nunca más se vestirá de rojo y blanco, y que ya no le veremos jamás de los jamases acompañado de la reina del bombo. Una pena. The White Stripes nunca volverán a sacar un disco juntos, así que sus seguidores esperamos el disco de descartes de turno, la compilación, la box-set y ese típico directo rollo BBC sessions para Navidad claro, que es cuando andamos en general sobrados de ganas de gastarnos la paga doble. Pero no todos son malas noticias, también hay reguleras. Dice el bueno de Jack que no volverá a formar una nueva banda nunca más pero que sí seguirá con The Dead Weather, eso a mi me la repampinfla porque esa formación junto a la tipa esa que parece no lavarse en siglos llamada Alison Mosshart me la trae bastante floja a pesar de contar con Dean Fertita y Jack Lawrence, en cambio White confirma que seguirá con The Raconteurs y eso, sí son buenísimas noticias porque me rondaba a mi que después de la vuelta de los Greenhornes y el disco en solitario de Brendan Benson lo de los Raconteurs se había enfriado algo. A malas penas y pensando que nunca más escucharé un nuevo disco de los Stripes me queda el saber que The Raconteurs sacarán un nuevo disco, su tercer álbum después del notable “Broken boy soldiers” (2006) y el fantasbuloso “Consolers of the lonely” (2008). Y es que a falta de pan buenas son tortas.
Desde hace unos meses disfruto a lo grande con uno de mis juegos de mesa favoritos que llegó a mis manos estas navidades por cortesía de Black Meeple. Oregón era totalmente desconocido para mi, no conocía su mecánica de juego ni sabía de que trataba pero bastó con darle un vistazo al material para enamorarme irresistiblemente. La estética a lo western americano es tal vez la que más me gusta en los juegos de mesa, da mucho juego y en este caso en vez de disparos, indios y otros tipicazos nos ponemos con la conquista de nuevos territorios, la construcción de edificios y la colocación de la población. El tablero es cojonudo, todo el material lo es, los meeples son fantásticos pero eso ya lo sabemos porque es a lo que nos tienen acostumbrados la gente de “Hans Im Glück”, un sello de calidad ya que también ponen su firma en “Vikings” y “Stone Age”por poner unos ejemplos.

La mecánica es muy pero que muy sencilla, ganará quién tenga más puntos al final de la partida, los puntos se consiguen colocando edificios en el tablero y haciendo que nuestros meeples toquen a esos edificios, será entonces cuando se produzca el contacto cuando sumaremos los puntos que cada edificio nos proporcione. Para colocar tanto edificios como meeples tendremos en cuenta las coordenadas del tablero que son: caravana, búfalo, familia, águila y fuego, tanto en vertical como en horizontal. Tendremos dos montones de cartas, aquel que tiene las coordenadas y otro con los edificios. Siempre tendremos 4 cartas en la mano, al menos una de coordenadas y otra de edificio y para colocarlos tendremos que jugar dos cartas, si queremos colocar un meeple usaremos dos cartas de coordenadas y si queremos colocar un edificio una carta de éstas y otra de coordenadas. Podemos usar un comodín de coordenadas que recuperaremos cuando coloquemos un meeple al lado del servicio postal y podremos tener un turno extra cuando queramos pero para recuperar esta opción tendremos que colocar un meeple al lado de una estación de tren. También habrá que tener en cuenta las minas de oro y carbón que darán puntos ocultos al final de la partida. Como veis es un juego estratégico de cojones que puede ser de 2 a 4 jugadores aunque a 2 es lo mejor, y que no dura más de veinte minutos. En la página de Yucata se puede jugar on line y junto a Vikings, este Oregón me trae de cabeza, no sé cuantas partidas he jugado ya aunque sin duda el cara a cara es mejor por mi gran poder de intimidación (je, je). Oregón es un juegaco para jugones o para principiantes, es una compra muy recomendable por donde empezar a viciarse one more time a los juegos de mesa pues es muy sencillo de explicar y la mecánica es simple y rápida, además una vez se controla la puntuación la cosa coge un ritmo infernal digno de estrategas ajedrecistas. Un 10 para el juego y un 10 para mi hermanito que supo ver que este juego me enamoraría. Ahora mismo mi favorito de todas todas.

(imagen de Oregon en Yucata)

1.- The Station Agent (2003, Thomas McCarthy)
2.- American Splendor (2003, Shari Springer Bergman)
3.- Pi (1998, Darren Aronofski)
4.- The Squid and the Whale (2005, Noah Baumbach)
5.- Memento (2000, Christopher Nolan)
6.- Welcome to the Dollhouse (1995, Todd Solondz)
7.- In the Soup (1992, Alexander Rockwell)
8.- El Mariachi (1992, Robert Rodriguez)
9.- Sex, Lies and Videotapes (1989, Steven Soderbergh)
10.- Clercks (1994, Kevin Smith)
A principios de mes Tsi-na-pah nos recordaba lo bueno que era Rory Gallagher usando como excusa el disco póstumo que el hermano de éste, Donal, acertó en compilar y editar ocho años después de la muerte de Rory para que todos sus fans disfrutaran con él y se quedaran con un buen sabor de boca. El disco era totalmente desconocido para mi, bueno, para ser sincero la portada la tenía más que vista pero no era de aquellos que me llamaban la atención. Yo hace poco descubrí al señor Gallagher, me avergüenzo de haberlo hecho tan tarde pero creo que así lo he podido disfrutar mejor, y empecé con “Calling Card”, “Tatoo”, “Deuce” y me quedé con “Photo Phinish” para dedicarme a otros quehaceres, así que lo aparqué durante un tiempo hasta que Tsi me recondujo por el buen camino. “Wheels within wheels” es una delicia, escuchamos a Rory en formato acústico disfrutando de lo lindo y mostrando su calidad por doquier.

“Wheels within wheels” (2003): 01 - Wheels Within Wheels/ 02 - Flight To Paradise/ 03 – As The Crow Flies/ 04 - Lonesome Highway/ 05 - Bratacha Dubha/ 06 - She Moved Thro' The Fair - Ann Cran Ull/ 07 - Barley And Grape Rag/ 08 - The Cuckoo/ 09 - Amazing Grace/ 10 - Walkin' Blues/ 11 - Blue Moon Of Kentucky/ 12 - Deep Elm Blues/ 13 - Goin' To My Hometown/ 14 - Lonesome Highway Refraining (Instrumental).


Puede haber algún bicho viviente en este planeta que después de escuchar a Rory no se enamoré de su música? Oohh! Tremendo. Esta compilación muestra que una vez muerta la leyenda y al rebuscar en el baúl de descartes y tomas inéditas se puede sacar un producto muy digno sin rascar los bolsillos del respetable abusando de su amor por el músico. Suerte tuvo Rory de que su hermano se encargase de dirigir la operación pues todo es perfecto a excepción de esa horrenda portada aunque también tengo que decir que es tan fea que al final se vuelve icónica. El disco es acojonante de principio a fin y creo sinceramente que si te gusta Gallagher tienes que hacerte con este artefacto, en él encontramos canciones tradicionales y composiciones propias en plan acústico que incluso a veces se quedan en simples piezas instrumentales donde se nos muestra lo gran guitarrista que era este irlandés. Pero no sólo tengo que darle las gracias a Tsi por la recomendación del disco cosa que me ha hecho volver a engancharme a este verdadero guitar hero pues mi reencuentro con Gallagher también se debe a la visualización del documental “Ghost blues” que nos explica las peripecias de Rory Gallagher hasta el día de su muerte. Gran documental que el otro día emitieron por el C33 de Catalunya en ese programa ya sexagenario que es Sputnik que queda como el único lugar donde uno puede ver algo de historia y conciertos rock and roll decentes en la televisión pública. Os dejo el enlace a la “televisión a la carta” de la televisión catalana en los comentarios para que lo veáis si os interesa pues no sé cuanto tiempo se podrá visualizar así por la patilla. El 2 de marzo Rory hubiese cumplido la nada despreciable cifra de 63 años así que no habrá mejor manera de rendirle homenaje que disfrutar, one more time, de su inolvidable e imprescindible música.
SINOPSIS: Ree Dolly (Jennifer Lawrence) es una joven de 17 años que tiene que hacerse cargo de su familia en una situación de extrema precariedad económica. Pero lo peor es que su padre, tras salir de la cárcel en libertad condicional, desaparece misteriosamente, lo que agrava todavía más los problemas de la familia. Encontrarlo se convierte para Ree Dolly en una cuestión vital.

Pues qué queréis que os diga? A mi me ha gustado, y mucho no, muchísimo. No es que sea el peliculón del siglo pero representa muy bien a ese cine independiente americano de postín que triunfa en Sundance y acaba enamorando a medio mundo llegando a conquistar la taquilla y haciendo que los críticos más dispares se pongan de acuerdo. El film también cuenta con cuatro candidaturas a los Oscar pero eso es lo de menos, lo importante es que estamos ante un gran film de esos que se toman con calma el explicarnos la historia, esos que poco a poco y al mismo tiempo que el personaje nos va desgranando la trama. Hay una especie de investigación que tanto la protagonista como nosotros sabemos que acabará mal, en eso y en la ambientación y el tono me recordó a aquella gran película de John Sayles “Lone Star” aunque una pase en el sitio más frío del planeta y otra en uno de los más calurosos, la verdad es que se parecen más bien poco pero “Winter’s bone” no hacía otra cosa que recordarme aquel tremendísimo film. Es el segundo film de la directora Debra Granik (el primero llamado “Down to the bone” sigue inédito en España) y la verdad es que la tipa se las apaña de putísima madre para tenernos en tensión, intrigados y a la vez sorprendernos con un relato que se ve venir a millas pero coño, es que está narrada magistralmente, es absorvente e intensa, áspera y sobria, poética y cruda, además tiene ese aroma romántico de serie b y por supuesto tiene a una actriz principal de lujo, inolvidable y asombrosamente bella. Ni el hecho de representar a una chica masculina, fuerte, bravucona que tira adelante con lo que se le ponga por delante evita que Jennifer Lawrence muestre todo su atractivo, oh!, me he enamorado de esta muchacha que además sabe actuar. No hay mucho secundario pues la muchacha es la protagonista absoluta del film, creo que no hay ni un fotograma donde no salga la zagala pero hay que destacar el buen trabajo de John Hawkes al que los buenos seguidores de HBO recordaréis por su papel del judío Sol Star en Deadwood. Oh, qué recuerdos, qué seriaca, no dejéis de verla!. Pero volviendo al tema que no es otro que “Winter’s bone” os diré que la veáis sí o sí, que es excelente y que a veces no entiendo como la crítica la califica con una nota entre el 6 y el 7 que es lo mismo que se le da a las aventuras del Oso Yogui. Increíble, este mundo se va al garete.
“Comprar, tirar, comprar” no es el documental del siglo pero no está nada mal, tampoco es que nos descubra nada que ya no sepamos o que podamos intuir con el día a día sólo que ahora aportan pruebas y nos hacen saber como se etiqueta al hecho de que nuestros electrodomésticos, nuestra ropa, coches, y otros utensilios parezca que cada vez duren menos. A eso al parecer se le llama “Obsolescencia programada” y por si alguien lo dudaba es el motor de la economía moderna, porque seamos sinceros, lógicos y dejémonos de hipocresía pues si los productos durasen eternamente nadie compraría nada y la economía se estancaría, habría muchos menos puestos de trabajos y por mucho que se esfuercen algunos lumbreras ecologistas y filósofos de medio pelo no tiene pinta de que eso vaya a cambiar en un periodo breve de tiempo si es que alguna vez consigue cambiar. Que sí, que hay una bombilla que lleva cien años seguidos funcionando y desde entonces todos los fabricantes de bombillas del mundo se reunieron para acortar la vida de las bombillas a sólo 1000 horas de uso, y también que antes las medias de nylon duraban tropecientos años y ahora tienes suerte si duran una tarde, y que las impresoras duran poquísimo y tampoco nos extraña que les inserten un chip para que a unas horas determinadas de uso el ordenador nos diga que alguna pieza no funciona y que hay que repararla, es decir, cambiarla porque la reparación sale por un ojo de la cara. Tampoco extraña que Apple fuese denunciada porque al principio la batería de los ipods que fue fabricada para estropearse con muy pocas horas de uso no podía ser sustituida y uno debía cambiarse el aparatejo que si ahora os parece caro imaginaros cuando salió el producto en cuestión. Y bueno, que van dando ejemplos, construyendo una historia para entretenernos y hacer un documental de denuncia digerible y entretenido, la verdad es que lo consiguen a pesar de que el tema tampoco es la repera y que no sale el hijodeputa gordo y cansino de Michael Moore haciendo populismo barato. Curioso artefacto parido a medias entre Francia y Catalunya, pagado claro por España cosa que debe joder a muchos que no veas (je, je, pobre Rajoy) aunque esos ya están contentos con ver que sus productos televisivos pro-casa Real triunfan en prime time. No es “Felipe y Letizia” la mejor comedia involuntaria de la historia de la televisión de este país? Oh!, ese es un gran tema a debatir, tal vez el siguiente proyecto de los ideólogos de este documental sería debatir si a la monarquía se le debe aplicar la obsolescencia programada o no, pero ese es otro tema, un tema serio y aquí en la isla no estamos para esas cosas de señores con barba que fuman y se citan con mujeres de vida alegre, o sí, o yo que sé. Y nada más, si un día os encontráis delante de la tele y dan este documental no cambiéis de canal porque la verdad es que está bastante bien parido.
THE ROLLING STONES
TATTO YOU (1981)
WAITING ON A FRIEND

Si preguntamos a la muchachada sobre las grandes figuras del blues del siglo veinte con total seguridad siempre saldrán a relucir los mismos nombres y para los más comercialoides predominará el blues blanco de por ejemplo “mano lenta” Clapton. Los nombres que salen, salen con total merecimiento. Dios me libre de decir que Clapton está sobrevalorado, además Clapton is God!, sin ir más lejos ayer a la noche disfruté de ese clásico nikochiano que es “461 Ocean Boulevard”. Un discazo antológico de esos que te dejan en éxtasis para días. Obra maestra. Pero no sólo de Clapton vive el blues, no hay que olvidarse de Ry Cooder, de Stevie Ray Vaughan, de Mayal, Beck, etc, etc, pero al final todos beben de lo mismo, beben del blues de Mississippi y toman lecciones de Robert Johnson. Un alumno aventajado de todo esto que hablo y además un negrata de esos que si te lo encontrases por la calle a la noche te acojonaría para días es el casi siempre olvidado Taj Mahal. Henry Saint Clair Fredericks nació en New York un 17 de mayo de 1942, de padre indígena y madre afromamericana que inculcan a su hijo su desmesurada pasión por la música con lo que antes de los quince años Henry (Taj) ya toca él solito la guitarra, el piano, el bajo, el órgano, la mandolina, chelo, salterio, flautín, la armónica, kalimba, el vibráfono.., vamos, lo que le salga de los mismísimos. Su pasión por el blues y el folk no tarda en aflorar pero su influencia indígena hace que le dé un toque especial a su blues, un toque hawaiano, algo difícil de explicar que le hace diferente al resto. Pronto utiliza el sobrenombre de Taj Mahal por su obsesión con Ghandi y esos mundos lejanos, y con ese nombre se queda para llevar su vida artística ligada a la música. 1968 es un gran año para Taj, dará a luz dos magníficos discos que nadie debería dejarse en el tintero y su aparición como estrella invitada al Rock’nRoll Circus de los Stones le proporciona una publicidad y popularidad instantánea, claro que si los discos “The Natch’l Blues” y “Taj Mahal” no fuesen cojonudos todo hubiese quedado en nada, pero claro, con esos discos bajo el brazo casi el compartir cartel con los Stones, Lennon, los Tull y los Who queda en mera anécdota. De Taj Mahal podemos siempre recomendar algún que otro recopilatorio al uso, y la verdad que la doble compilación de “Essential” no está nada mal, pero para seros sinceros creo que si nos hacemos con estos dos discos de 1968 andamos más que listos.

Para el debut “Taj Mahal” contó con la inestimable ayuda de Ry Cooder (ya se pueden santiguar, ya) y en él encontramos composiciones propias, ajenas y tradicionales, pero en todas ellas se respira blues y la guitarra de Taj brilla por sí misma. Ni un pero se le puede poner a esta obra maestra. El enamoramiento hacía la música de Taj es instantáneo si escuchas este disco por primera vez y comienzas con “Leaving Trunk” que es la repanocha en verso, un temazo de la ostia que marca por donde irá el disquito, claro que luego tenemos el clásico “Statesboro blues”, la genial “Cheking up on my baby”, la hendrixiana “Diving duck blues” y esa maravilla de casi nueve minutos que cierra el disco y que lleva por título “The celebrated walking blues”. Un lujo de disco que deberíais tener para ayer.

El mismo año como dije participa en el “Circus” de Jagger & Richards, aparece un disco de blues llamado “Blues” y aparece su segundo disco, y es que antes era habitual sacar dos discos el mismo año (o tres) no como ahora que hay que esperar como mínimo dos años para ver material nuevo de casi todos los grupos y es que aunque no viene a cuento antes los músicos tenían que sacar discos, singles, hacer giras y no parar de viajar y ganarse la vida “on the road”, todo eso cambió con los grandes contratos de las multinacionales y la Mtv, los músicos se acomodaron, se prejubilaron y ahora, claro, que la industria y el público han dado un cambio radical, la gente vuelve a consumir “singles” aunque digitales para el ipod, que el youtube acabó con la Mtv y debido a la facilidad para conseguir los discos legalmente o no, a las bandas no les queda otra que aumentar su creatividad, su producción y volver a girar, es decir “on the road again”, pero ese es otro tema pues en aquella época eso estaba más que claro y Taj lo sabía por eso en el 68 saca tres discos y de esa fecha al 71 ya lleva cinco a sus espaldas. Pero volviendo al tema que me pierdo, su segundo disco “The Natch’l Blues” es la repera. La presencia de temas propios predomina en el disco, John Enstwile y Gary Gilmour participan en él, y hay ecos a Ottis Reddin en ocasiones y un saborcillo a Spencer Davis Group. Hay también deliciosas canciones como “Good morning miss Brown”, “Corrina”, “Going up the country..”, y “You don’t miss your water”. Ah! Lujazo!!! Y nada más, creo que conseguí lo que pretendía que no era otra cosa que reivindicar la figura de Taj Mahal y de alguna forma pedirle disculpas por tenerle tan abandonado en la isla. God save de Taj Mahal's blues!
Oohhh!!!!! Hoy he descubierto una cosa muy curiosa y llevo con ella toda la santísima tarde. Desde ahora me declaro un fan incondicional de las versiones de rock en formato nana. Grandísimo. La cosa se llama Rockaby Baby! Y podemos encontrar por los puestus estos cedeses de versiones de grandes grupos como: AC/DC, The Beach Boys, The Beatles, Bob Marley, Coldplay, The Cure, The Eagles, Led Zeppelin, Metallica, Nirvana, Pink Floyd, The Pixies, Queen, Queens of the Stone Age, Radiohead, Stevie Wonder, The Ramones, The Rolling Stones, U2...

No solo hay estos grupos, aún hay más. Lo que pasa es que estos son los que me están haciendo más gracia. De momento el de Queen me tiene loco, el de los Beatles y los Stones son la caña, ya no digo el “God only knows” de los Beach Boys , el “Wish you were here” de Pink Floyd, el “Come as you are” de Nirvana o el “D’Yer Mak’er” de los Zeppelin. Si hasta uno se sorprende de la calidad del disco de U2 y Coldplay, qué grande. De momento estoy intentando escuchar a fondo todo para poder hacerme un buen recopilatorio para el coche. Lo cierto es que lo de que es para mi hija es una excusa barata, la verdad es que este invento es cojonudo pero para cuando uno de los Who? uno de The Kinks? o uno de Jethro Tull? Serían tremedos! Porqué cuando yo era pequeño no habían estas cosas?, sabrán mis padres el daño que me ha hecho escuchar durante horas en el coche a Nino Bravo, Raphael y Manolo Escobar camino de Graná? De momento os dejo con una de Queen para que os hagáis una idea.

Ostias Pedrín! Ayer después de stonizarme durante horas acabé por encontrar un artefacto muy pero que muy interesante. Un disco de esos que homenajean o rinden tributo a grandes bandas, un disco de esos que particularmente no me apasionan pues suelen dar una de cal y otra de arena, y para que te guste la versión que Manolito hace de tu tema favorito de la banda en cuestión hay otras cuatro mierdas como catedrales que te joden la tarde, pero esta vez estamos ante una excepción, un rara avis de los discos de versiones. El disco lleva por nombre “All blues’d up” y está dedicado a los Stones, como no, pero me consta que estamos ante una serie bluesera dedicada a homenajear a grandes de la música como Bob Dylan, Eric Clapton, Janis Joplin, Led Zeppelin, etc, etc , y además creo que circula una compilación de todo ello, un recopilatorio de esta serie por si no quieres centrarte exclusivamente en un grupo. En mi caso he de decir que me ha gustado tanto lo que he escuchado de los Stones que acabaré por probar otro “All blues’d up” y pienso que el de los Zeppelin puede estar requetebién. Luego os dejaré el tracklist con sus correspondientes cantantes, así de entrada la versión de Luther Allison de “You can´t always get what you want” es fantástica con ese guiño a Lou Reed de su “Walk on the wild side”. Delicioso. Después el amigo Taj Mahal (al que debería dedicarle un post para ya) se casca una versión de “Honkey tonk women” de toma pan y moja pero ya os digo de entrada que el disco os va a sorprender, a engatusar y a llevar al huerto. Este “All blues’d up” dedicado a The Rolling Stones es una fantástica curiosidad que no deberíais pasar por alto.

01.- Luther Allison - You Can't Always Get What You Want
02.- Johnny Copeland - Tumblin' Dice
03.- Junior Wells - (I Can't Get No) Satisfaction
04.- Otis Clay - Wild Horses
05.- Taj Mahal - Honkey Tonk Woman
06.- Alvin 'Youngblood' Heart - Sway
07.- Clarence 'Gatemouth' Brown - Ventilator Blues
08.- Wendell Holmes, Sherman Holmes & Willie 'Popsy' Dixon - Beast OfBurdon
09.- Lucky Peterson - Under My Thumb
10.- Bobby Womack - Its All Over Now
11.- Larry McCray - Midnight Rambler
12.- Joe Louis Walker - Heart Of Stone
13.- Alvin 'Youngblood' Heart - Moonlight Mile
Me encantan los Stones. Me chiflan. Es más, me la ponen dura para qué negarlo. Son el mejor grupo de rock de la historia. Son la monda lironda en todas sus facetas, en los primeros sesenta con esos singles escandalosamente escandalosos, en el final de los sesenta principio de los setenta donde brillan por encima de todos construyendo un sonido que después mil veces se ha copiado, tal vez es entonces cuando son mejores, es su época dorada, la verdad es que es la época dorada de la música y allí, en ese contexto, con los Beatles retirados, son los putos amos. Y hasta cuando esa resaca que no suele sentarle bien a nadie parece no afectarles a ellos pues parece que estaban más que acostumbrados, sacan discos buenísimos pero a los fans les cuesta asumir que están por debajo de sus anteriores trabajos, yo por eso confieso ser un enamorado de “Goats head soup”, “It’s only rock’n’roll”, “Black and Blue” y por supuesto “Some girls”, uno de mis favoritos. Luego llegan los odiosos ochenta y a los Stones como a cualquier banda o solista dinosaurio de largo recorrido les afecta, aún así sacan cancionacas aunque ningún disco cojonudo a excepción de “Tatoo you”. En los noventa y dosmiles siguen sacando material nuevo que cuando uno escucha después de dejarlo reposar durante años descubre que era mejor de lo que a priori le había parecido, mejor que muchos discos de las bandas mas “in” del momento aunque claro ya no sea tan moderno escuchar a esos roqueros carcamales. Hace unos días me sorprendí a mi mismo a las tres de la mañana dando vueltas con mi bebita a cuestas para que se durmiera cantándole una a una las canciones de “Tatoo you” y me dí cuenta de que hacía mucho que no lo escuchaba, que no lo saboreaba y tengo que deciros que mi hijita Arlet disfrutó con mis interpretaciones de “Hang fire”, “Little T & A” y “Waiting on a friend” y eso que cantó como un grillo pisao pero es que con esos temazos uno no puede fallar.

“Tatoo you” (1981): 1.- Start Me Up/ 2.- Hang Fire/ 3.- Slave/ 4.- Little T&A/ 5.- Black Limousine/ 6.- Neighbours/ 7.- Worried About You/ 8.- Tops/ 9.- Heaven/ 10.- No Use In Crying/ 11.- Waiting On A Friend.

Este tremendo disco se conoce por comenzar con el temazo de “Star me up” con ese riff enfermizo y contagioso típico de Keith y la voz de Jagger buscando sexo por doquier. Simplemente cojonuda aunque demasiado radiada y por eso, tal vez, tan sobada y gastada pero eso no quita para que muchos matasen por una canción de esa guisa. “Hang fire” es un pelotazo descomunal como hay muchos en el disco, rindiendo tributo a “Chuck” que contiene esos coros tan popis que le encanta a mi bebe (chú-rurup-ru, chú-rurup-ru. Chúru, chúuuru). “Slave” podría encajar perfectamente en “Black and blue”, a mi me vale. Do it, do it. “Little T & A” es una pieza de Keith y es de lo mejorcito del disco, tiene ese sabor stoniano de toda la vida, esa picardía, ese puterío. Oh! Qué buena es la condenada!. “Black limousine” es un tema bluesero típico de la banda y “Neighbours” tiene una estructura de rock que luego usaron mucho, tal vez demasiado, en sus siguientes trabajos. A mi me parece cojonuda pero entiendo que no es el rock de antaño. “Worried about you” es una delicia, una delicatessen. Ese pianito, ese falsete, esos instrumentos que se van incorporando poco a poco y ese estribillo que te deja con el culo al aire. Como dije: deliciosa. A partir de este punto uno tiene que cogerle el punto a las canciones aunque no cuesta mucho, tiene su punto de cocción, una vez educado el oído uno puede disfrutar con “Tops”, “Heaven” y “We use to crying” para acabar por todo lo alto con esa canción eterna y bella que es “Waiting on a friend”, y es que no hay vez que no escuche esta canción y se me pongan los pelos de punta. Perfecta. Así pues, reivindico este discazo que un servidor tenía algo arrinconado, un discazo de los Stones, otro más, otro jodido clásico nikochiano.

1.- Jeff Buckley (Tim Buckley)
2.- Norah Jones (Ravi Shankar)
3.- Justin Townes Earle (Steve Earle)
4.- Jakob Dylan (Bob Dylan)
5.- Ziggy Marley (Bob Marley)
6.- Rufus Wainwright (Loudon Wainwright III)
7.- Zak Starkey (Ringo Starr)
8.- Sean & Julian Lennon (John Lennon)
9.- Dhani Harrison (George Harrison)
10.- Joe Sumner (Gordon Summer “Sting”)
No creo descubrir nada a estas alturas de la película si os digo que probablemente Ron Sexsmith es uno de los mejores cantautores de la actualidad, no hace falta que enumere sus cualidades, que ensalce su categoría, su clase, su facilidad para fabricar bellísimas canciones, pura orfebrería. Pues para demostrar ese nivelazo que tiene el gañán ya están sus discos que ahora con el esperadísimo “Long Player Late Bloomer” ya suman la nada despreciable cifra de once disquitos. No resulta muy difícil definir el estilo de Ron, hace pop-rock clásico con aroma compositivo a Costello y un regusto vocal a McCartney, ambos cracks admiten su debilidad por Sexsmith e incluso han grabado alguna cosica juntos, sin ir muy lejos uno de los programas de Costello de la tele donde toca con amiguetes estaba dedicado a Ron y es que al escuchar canciones de Sexsmith a uno le cabe perfectamente la particular voz del otro Elvis, pero dejemos ya al maestro y centrémonos en su alumno aventajado. Hace unos días me solté la melena con el nikotop de mis discos favoritos de Ron y ya hoy no estoy de acuerdo con él pero claro eso depende más o menos del día, del estado de ánimo y eso, lo que está claro es que son imprescindibles “Retriever”, “Cobblestone Runway”, “Time Being”, “Ron Sexsmith” y su anterior trabajo “Exit Strategy Of The Soul”, aquel fue un gran trabajo que ganaba a cada escucha y claro, de momento este “Long Player Late Bloomer” no le alcanza en cuanto a nivel y magia aunque se le acerca y nos deja intuir que sólo gana con cada nueva escucha. La cosa promete y uno le va cogiendo el punto a este disco que se inclina más por la canción pop de sonido clásico que caracteriza a Sexsmith, más en la línea de “Retriever” o “Time Being” (aunque sin tanto single) que del “Cobblestone” o del “Exit”que en ambos casos aunque salvando las diferencias tenían uno arreglos muy completitos.

“Long Player Late Bloomer” (2011): 1.- Get In Line/ 2.- The Reason Why/ 3.- Believe It When I See It/ 4.- Miracles/ 5.- No Help At All/ 6.- Late Bloomer/ 7.- Heavenly/ 8.- Michael and his Dad/ 9.- Middle of Love/ 10.- Every Time I Follow/ 11.- Eye Candy/ 12.- Love Shines/ 13.- Nowadays.

Uno escucha “Get in line” que abre el disco y se le esboza una pícara sonrisilla. Joder, qué bien suena, lo ha vuelto a hacer. Qué cosa más bonica, qué delicia, qué cancionaca para escuchar mientras uno conduce a altas horas de la madrugada. No hay sorpresas, Sexsmith está de vuelta con su sello característico y su buen hacer. Bueno, algo sí sorprende la armónica en “The reason why” que es una cancionaca enorme marca de la casa pero es que todo es un festival, un no parar de deleitarse con la joyita que nos ha traído Ron, por ejemplo tenemos “Believe it when i see it” que es un clásico instantáneo, el baladón “Miracles” con ese pianito tristón, la magnífica “Late bloomer” que enseguida se ha convertido en una de mis favoritas, me encanta ese pianito de “Michael and his dad”, esa melodía cíclica me tiene loco, y que me decís del pelotazo de “Middle of love”, de la estupendísima “Everytime i follow” y de “Love shines” que es desde ya uno de sus temas de referencia, una cancionaca eterna sin lugar a dudas. He de seros sincero y reconocer que de primeras me dejó algo helado pues yo aunque haga la contraria a muchos estaba deleitándome con el nuevo trabajo de Sam Beam que a estas alturas me parece de lo mejorcito del año así que cuando escuché el nuevo disco de Sexsmith tuve dudas, lo reconozco, pero ahora sólo hago que flagelarme por dudar del talento de Ron, un artistazo incomprensiblemente olvidado por prensa y público aunque casi lo prefiero así, prefiero que sólo unos cuantos le escuchémos y lo consideremos algo nuestro. Sexsmith me ha convencido, “Long Player Late Bloomer” es un señor discazo.
A nadie le extraña que a un triunfador de Hollywood con un pasado familiar truculento se le vaya la cabeza y decida de un día para otro mientras promociona su último film dejar la profesión de actor para siempre y dedicarse a la canción para la que hasta el momento no había demostrado ninguna buena cualidad. Concretamente Joaquin Phoenix decide dedicar su vida al hip-hop y dejar la actuación, su cuñado Casey Affleck reflejará esta transformación en un documental, para ello seguirá a Phoenix por doquier ofreciéndonos no su transformación en cantante precisamente sino su caída en picado a los infiernos, al ridículo y a la mofa. Lo que si extraña es que al final todo sea una farsa urdida por Phoenix y Affleck (y algún colaborador más del falso documental), me gustaría saber quién sabía y quién no de la mentirijillas que andaban fabricando esos dos gañanes. Vemos programas de televisión, sketchs cómicos, escuchamos noticias radiofónicas donde se deja por tierra la imagen de Phoenix, se duda de su capacidad mental y como no, se ríen y se mofan de su persona. Es el nuevo juguete roto de Hollywood y claro, no lo van a dejar escapar porque eso al final dará dinero aunque si fuese cierto podría acabar en desgracia. Así funciona ahora el mundo del periodismo, no se informan, no investigan, sólo destruyen y se dejan la ética en la mesita de noche para sacarla en algún teledebate absurdo en favor de los derechos humanos de no sé que aldea desconocida del temido oriente. Lo de Phoenix es de traca, lleva a su personaje, es decir, se lleva a si mismo hasta limites increíbles, no sólo su imagen llega al absurdo con esa barriga descomunal y esa barba (de la que confieso ser un fan descomunal y que ahora mismo estoy intentando copiar) sino también de su forma de actuar, sus borracheras, sus drogas, las putas, los porros, la pérdida de amigos, de colegas que hasta entonces le eran fieles y que incluso en un momento de locura total en el documental uno de ellos acaba cagándose literalmente encima de Joaquin. Sus apariciones públicas son absolutamente demenciales, ya no digo sus actuaciones musicales y para rematar tenemos el mundillo de los famosos con un Ben Stiller que le ofrece por pena un papel en Greenberg para acabar riéndose de él en una entrega de premios (dicen por eso que Stiller sabía del engaño de antemano y sirvió de gancho) o con un Sean “P.Diddy” Combs que le humilla cuando este le enseña sus canciones para que uno de los magos del hip hop le produzca el disco (este no sé yo si lo sabía, supongo que sí). La humillación a la que le somete Letterman en su programa es de escándalo y ayudó a que todo el país pensara que Phoenix estaba tocado y hundido pero la verdad es que al final es él el que se ha reído de todos, como dice el título todavía sigue aquí.

1.- Retriever (2004)
2.- Cobblestone Runway (2002)
3.- Exit Strategy Of The Soul (2008)
4.- Ron Sexsmith (1995)
5.- Time Being (2006)
6.- Long Player Late Bloomer (2011)
7.- Other Songs (1997)
8.- Blue Boy (2001)
9.- Whereabouts (1999)
10.- Destination Unknown (2005)
Al fin pude estrenar en condiciones uno de los jueguitos de mesa que me regalaron estas Navidades, justo a tiempo antes de que mi señora me haga papá y es que si todo va como está previsto el jueves al mediodía seré padre aunque si la niña sale como yo por hacer la contraria la tipa saldrá el miercoles y dará la sorpresa puteando por doquier (informo al que no lo sepa que la cabrona no se ha girado y va de nalgas). Pues eso, que estrené ese prometedor juego llamado “Stone Age” ayer mismo en inmejorable compañía: el clan chanante, es decir, mis hermanicos. La sorpresa es que no hubieron ondanadas de ostias, ni cabreos ni nada parecido. Todo transcurrió plácidamente. Por cierto, no gané. El juego es del tipo que más gusta a mis hermanos, el llamado “colocación de trabajadores” aunque yo prefiero decir que es uno de esos de gestionar bien tus recursos arrimando la cebolleta donde mejor se pueda. En primer lugar hay que destacar su puesta en escena, tiene un tablero chulísimo y todo el material es de lujo. El juego está inspirado en la edad de piedra y cada jugador tomará el mando de una tribu que en principio sólo consta de cinco componentes aunque podrá ir aumentando a los cuales habrá que alimentar al final de cada turno. El objetivo del juego es conseguir más puntos de victoria que el resto y dichos puntos se consiguen construyendo edificios y obteniendo cartas de civilización, para ello habrá que tener recusos o materiales (madera, piedra, roca, etc, etc) que conseguiremos colocando a miembros de la tribu en las zonas de recolección, para después tirar un dado por cada uno de ellos y dividir el resultado total por el valor que se otorga al material en cuestión, el número final será el número de material que podemos coger. No os asustéis, es facilísimo cogerle el tranquillo. No voy a explicaros todo el funcionamiento del juego porque igual os la trae floja pero seguro que en unos días para aquellos que les interese aparecerá la reseña del mismo en la página de The Black Meeple que además lleva todo el mes con la temática de los “worker placements”. “Stone Age” tiene una pintaza inconmensurable de primeras y un gran futuro cuando después de varias partidas controles todas las formas posibles de ganar. Es fácil de entender, de explicar, de jugar, es bonico del to, tiene poco puteo de mala uva aunque si justificado y es perfecto para comenzar a entrar en los juegos de mesa más curradicos y sobretodo en la temática de colocación de trabajadores. Quién iba a pensar que me engancharía tanto a los juegos de mesa, hay un mundo ahí fuera que mis hermanos me han descubierto, de momento ya poseo unos quince juegos pero el friki de Black Meeple ya llega al centenar (puede que me quede corto) y os digo que vale la pena guardar el mando de vuestra consola en el cajón y volver a socializarse delante de un tablero. Si os pica la curiosidad este es un buen juego por el que comenzar, recordad su nombre: Stone Age.

OLD CROW MEDICINE SHOW
TENNESSEE PUSHER (2008)
HIGHWAY HALO




OLD CROW MEDICINE SHOW
TENNESSEE PUSHER (2008)
NEXT GO ROUND

Tal vez me he vuelto demasiado exigente, tal vez el listón estaba muy alto, tal vez el desgaste de una cuarta temporada o la amenza de la competencia sean las causantes de un bajón de calidad en la temporada cuatro de una de las mejores series de esta década, hablo claro de Mad Men. Lo último que ha visto un servidor a nivel televisivo ha sido (y hablo de temporadas o series completas) Los Soprano, Sherlock Holmes, Treme, Fringe y Boardwalk Empire así que con este magnífico historial televisivo me planto a ver las peripecias de Don Draper y de entrada el primer episodio me chirría algo, creo que todo es debido a llevar demasiado tiempo alejado de la vida de Don aunque ya con el segundo episodio todo se puso en su sitio y me acordé porque adoro esta serie. La serie hipnotiza con su clase, su glamour, sus silencios y sus pausas, sus calmadas y perversas tramas, sus increíbles y profundos personajes y ya no hablo de la puesta en escena porque a excepción del Imperio de Buscemi no hay color. Es muy pero que muy adictiva y muy pero que muy inteligente. Vamos para entes de otras galaxias como yo. Pero claro, siempre hay un pero no?, la temporada anterior acabó tan de putísima madre que esta nueva entrega me está sabiendo a poco, he de decir en su defensa que no voy ni por el ecuador de la misma pero de momento creo que ha bajado algo. No estoy diciendo que ahora sea mala, voy a aclarar eso, hasta el momento la serie era un 9,5 y ahora es un 9 así que tampoco hay donde quejarse, simple y llanamente que uno fácilmente se acostumbra a lo bueno, supongo que debido a este bajón y con la llegada de la serie de Scorsese Mad Men se haya quedado sin premios después de tres años consecutivos en lo más alto. De momento la serie sigue siendo cojonuda y a excepción de las nombradas no hay ninguna que se le acerque ni por asomo, particularmente sé que en algún momento la trama dará un vuelco y acabará llegando a niveles de temporadas anteriores, al menos es mi deseo. De todas maneras recomiendo Mad Men de principio a fin. Una obra maestra de la televisión se mire como se mire y se pongan como se pongan.
La fórmula de rescatar del olvido la vieja tradición americana se repite una y otra vez en el mundo de la música, recuperar los sonidos, las canciones incluso la actitud parece fácil pero no lo es en absoluto sin caer en la etiqueta de revival sin chispa o de querer modernizar el género. Últimamente y tal vez se deba a la falta de ideas han aumentado en exceso esas bandas que rescatan los sonidos de antaño sin modernizar, intentando que suenen como se supone sonaban y deberían sonar, sin duda de esos grupos los que me dan más gustirrinín son los que rescatan la música tradicional americana, esa mezcla sabia de folk, bluegrass y alt-country, esa que nos deleita con un sinfín de instrumentos tales como violines, armónicas, banjos y viejas guitarras. De entre todos esos grupos que no se plantean en absoluto cruzar el charco para deleitarnos con su música un buen día encontramos un grupazo de Nashville, Tennessee que desde hace unos años me trae de cabeza. Un buen día del año 2002 el señor Keth Secor y Chris “Critter” Faqua se conocen, se caen bien y empiezan a tocar música juntos, música maravillosa por cierto. En 2004 ya habían formado su grupo, “The Old Crow Medicine Show”, junto a otros cuantos gañanes: Kevin Hayes (guitjo), Morgan Jahnig (upright bass), Willie Watson (vocals / guitar / banjo), y por supuesto Critter Fuqua (vocals / banjo / resonator guitar) y Ketch Secor (vocals / fiddle / harmonica / banjo).

En 2004 salió su primer disco bajo el mismo nombre del grupo y que contiene más o menos la mitad de composiciones tradicionales y la mitad de propias. Cuando cayó en mi poder ese disco se me cayeron los huevos al suelo, vaya discazo!. Sonaba a Dylan por momentos no lo voy a negar cosa que no es precisamente mala noticia pero su rescate de la tradición americana era impecable. La verdad es que es un disco que no tiene desperdicio ya desde las primeras notas de “Tell it to me” te atrapa sin compasión, “Big time in the jungle” te lleva de fiesta y “Poor man” te seduce con facilidad. Hay violines por doquier y un banjo juguetón siempre presente. Oh! “Tear it down” define muy bien eso de rescatar la tradición, pero para ser justos las canciones propias no desentonan en absoluto y hacen pensar en un futuro prometedor para estos chicos, “Hard to tell” y “Wagon wheel” son un buen ejemplo de lo que os digo. Vaya par de cancionacas.

El grupo se dedica a girar por todo el estado, a recolectar buenísimas críticas y empiezan a ser reconocidos tanto en su género como a nivel nacional, lamentablemente en la vieja Europa son casi unos desconocidos y en la cutre España no los conoce ni la madre que los parió. Bueno, sí. Les conozco yo y unos cuantos locos seguidores del country-folk. En 2006 llega un esperadísimo disco que destaca por a excepción de dos piezas espectaculares como “Cocaine habit” y “Let it alone” estar compuesto por composiciones propias, verdaderos pelotazos que hacen crecer a la banda. Ya no se limitan a rescatar el género, ahora le ponen un par de huevos, se tiran a la piscina y el resultado no es otro que ese fantástico “Big Iron World”, el disco con el que me engancharon del todo. Si no me creéis poneros el disco en cuestión y dejaros llevar con “Down town girl”, no es una delicia? no es una jodida maravilla? Y bien, es muy difícil para mi destacar una canción por encima de otra en este disco, creo que es un discazo eterno de esos que te dan energía, te regalan alegría y te cambian el ánimo. Un ejemplo de esto que os digo podría ser por ejemplo “Miglewood blues” pero también hay delicias para nuestros oídos como “My good gal” y “James river blues”. Una de mis favoritas. Recuerdo que este disco tenía una de esas tracas finales de lujo, de esas que te dejan extasiado por su calidad: “God’s got it”, “I hear them all”, “Don’t ride that horse” y “Bobcat tracks” no son moco de pavo. Este disco me tuvo atrapado durante meses y meses para después regalarme un ansia incontrolable por saber cuando volverían con nuevo material.

En 2008 los Old Crow Medicine Show entregan “Tennessee Pusher” ya sin canciones tradicionales, sólo con composiciones propias y atrevidas aunque siguen sin complejos en sus trece con las guitarras de lujo, el violín, los banjos y la madre que parió al inventor de la armónica. Un lujazo que os quede bien clarito. “Alabama hightest” es más de lo mismo, sí, pero ya se intuye ese nuevo toque, más personal pero cuando suena la maravillosa “Highway halo” un servidor se mea toa. Qué cancionaca tan dylanesca, tan de The Band, tan de los Old Crow. Oh! Qué delicia!: going were it suits my soul, can’t you hear my big wheels roll, you can light up the darkest road, with a beam of eternal gold, with a highway halo!. Ostias, vaya pelotazo. Es que me he emocianado porque justo escribía estas líneas y ha empezado a sonar así que me he tenido que levantar de la silla, me he marcado unos movimientos y he vuelto a estas líneas. “The greatest hustler of all” que es bonica del to nos da la pausa justa para el trallazo de “Methamphetamine” que sin duda es una de las canciones del disco:

it's gonna rock you like a hurricane
it's gonna rock you 'til you lose sleep
it's gonna rock you 'til you're out of a job
it's gonna rock you 'til you're out on the street
it's gonna rock you 'til you're down on your knees
it's gonna have you begging pretty please
it's gonna rock you like a hurricane………………… methamphetamine!!!!


Y eso, que es un discazo de tomo y lomo, de esos que uno puede catalogar como “Clásicos nikochianos” con joyas como las dichas y otras tales como “Next go’round”, “Motel in Memphis”, “Tennessee pusher” y “Caroline” por poner unos ejemplos aunque el disco en ningún momento baja el pistón. Ahora busco y rebusco noticias sobre ellos, no esperando que vengan por aquí de gira porque eso es imposible aunque creo haber leído que últimamente se han prodigado por London pero si que saquen al mercado material nuevo. De momento no hay noticias así que me conformo con rescatar esos tres discazos de lujo y que mis palabras os hagan abrir los ojos y entregaros sin remisión al viejo espectáculo de la medicina del cuervo.
Podemos discutir largo y tendido sobre como ha evolucionado la carrera de Eddie Murphy, unos dirán que tiene películas míticas en los años ochenta y puede que tengan razón, otros en cambio argumentarán que tiene tanta cantidad de mierdacas al uso que le desacreditan de todas todas y un cierto grupo de personas no querrán entrar al trapo por odiar profundamente al bueno de Eddie pero de lo que no hay duda es que era un cómico grandioso en los ochenta y lo nauseabundo que es ahora. No lo digo por sus películas, todas ellas taquilleras de la ostia antes y ruinosas ahora. Qué grandes eran los Superdectetives en Hollywood, Límite 48h, Entre pillos anda el juego y cosas por el estilo, también tenía alguna Kutranga como el Zamunda, cutre sí pero mítica también. El bueno de Eddie despuntó en aquella fábrica de humoristas llamada Saturday Night Live que vivió por entonces su mejor época, no duró mucho junto a Belushi, Akroyd, Murray, etc, etc, porque se los comía a todos, incluso rechazo el papel de negrata en los Cazafantasmas, qué sobrao!. Murphy es un cretino con gracia, un loco ingenioso, un enorme provocador cosa que puede verse con claridad en dos monólogos que salieron en VHS de la época que son la repanocha y que os recomiendo para ayer. “Delirious” de 1983 y “Raw” de 1987 son una lección del humor difícilmente superables hoy en día, escuchando el monólogo uno puede ver como cantidad de humoristas y monologuistas que actualmente gozan o gozaban de una fama y estatus altísimo han plagiado de aquí y de allá al bueno de Eddie. La otra noche si ir más lejos me reuní con mi archienemigo Guzzest y acabamos la noche disfrutando de “Delirious”, qué gozada!, qué risas más cojonudas y terapéuticas!, qué colgao estaba Murphy. Impresionante el ritmo del monólogo, como provoca, como insulta (motherfuckers!!!), oohh! qué grande, como imitaba el condenao! Imprescindible. Me lo pasé tan bien viéndolo que a la mañana siguiente mi señora y yo nos pusimos “Raw” para cerrar el círculo. Os recomiendo que superéis manías y prejuicios y consigáis esa obra maestra del humor que es “Delirious”. Delirante, claro.

Daniel Martin Moore – In The Cool Of The Day (2011): 1. - All Ye Tenderhearted/ 2.- Dark Road/ 3.- O My Soul/ 4.- In the Garden/ 5.- Closer Walk with Thee/ 6.- Up Above My Head/ 7.- Softly and Tenderly/ 8.- In the Cool of the Day/ 9.- It Is Well with My Soul/ 10.- Lay Down Your Lonesome Burden/ 11.- Set Things Aright.

La verdad es que hasta su fantástica colaboración con Ben Sollee el año pasado la figura de Daniel Martin Moore había pasado totalmente inadvertida para mi pero aquel “Dear Companion” resultó ser un disco fabuloso, de esos que al principio no parecen gran cosa pero que si al cabo del tiempo uno cuenta las veces que lo ha escuchado acaba sorprendidísimo, y es que recurro a él más veces de las que hubiese imaginado. Así pues con ese gran sabor de boca que me dejó ese cantautor de Kentucky me llegó hace unas semanas su nuevo disco “In The Cool Of The Day” que firma esta vez solo pero que cuenta con la colaboración, one more time, de Ben Sollee al cello y con muchas otras figuras de relumbrón como Jim James (de Monsters of Folk y My Morning Jacket) al banjo, una delicia pues ya sabéis mi debilidad por este instrumento. Además el disco está vestido con pianos, mandolinas, violines, violas, acordeón, contrabajo y guitarras de lujo, sin olvidarnos, claro, de esa voz tan bonita de Moore, todo un lujo. Podríamos decir que “In The Cool Of The Day” es un disco de versiones pues sólo cuatro de sus composiciones están firmadas por Moore, la mayoría de las canciones son tradicionales o están firmadas por compositores de gospel pero a Moore no le cuesta en exceso hacerlas suyas y llevarlas a un territorio jazzístico con aroma de New Orleans. Escuchando la canción que abre el disco, “All the tenderhearted”, prácticamente a capela a uno se le ponen los pelos de punta ya no digo lo que se me pone de punta cuando entra el banjo, en ese momento ya sé que el disco será bonito de cojones y que me va a encantar. Simple pero efectiva, cancionaca. La simpática y trotona “Dark road” nos envuelve con su magia y nos invita a dejarnos llevar y a disfrutar cosa que la verdad no creo que cueste mucho, luego lo que se nos ofrece en la siguiente escasa media hora es una cosa bonica del to, una delicia desde “Oh my soul” hasta “Up above my head” pasando por la maravillosa “In the garden” sin olvidarme de la delicada canción que da nombre al disco. Qué sorpresón, qué discazo más bonito disfruto desde hace unos días, la verdad es que estoy sorprendido de la avalancha de buenos discos que están llegando a mis manos, hoy sin ir más lejos me he hecho con lo nuevo de Ron Sexsmith me conformo con que se acerque a este maravilloso disco de Daniel Martin Moore.