Lo peor que le puede pasar a una película de miedito es que uno intuya todo lo que va a pasar antes de los cinco minutos, entonces sólo queda que lo que pase, pase a lo grande, o en definitiva que haya muchos sustos y mucha sangre. En el momento que alguien en Missouri secuestra a un hombre negro, y la historia da el salto a una pareja interracial que va a visitar a la familia blanca en Missouri al más puro estilo Sidney Poitier queda todo más que claro, cristalino. Lo vengo diciendo hace tiempo, sí, soy pesado. Está película es una copia de mil y una películas que hemos visto ya los mayorcitos infinidad de veces, sobretodo en la época ochentera donde el alquilar de VHS, Beta o formato 2000 (sí, si has sonreído es que eras un loser...) echaba humo. Pues bien, si andas preocupado por la infinidad de granos en tu cara seguramente quedarás alucinado con la historia y con el final, si en cambio eres cuarentón, cada cinco minutos citarás a Homer Simpson: me aburro, me aburro, me aburro, me aburro.... La sinopsis vendría a ser algo así: Una pareja interracial visita a los padres de ella, un matrimonio adinerado de Missouri. Pronto Chris (Daniel Kaluuya) comenzará a ver comportamientos extraños, no sólo de sus futuros suegros, sino de toda la familia, invitados e incluso del servicio. A medida que pasan las horas comenzará a descubrir lo que esa familia oculta. Es "Get Out" plana. Con un humor tontorrón que no pega nada y así hacer que el film enganche a un público mayor, si era esa la intención: conseguido. No ayuda que el final, que debería ser una apoteosis gore se quede en pim pam pum. Es decir, que esta historia en los ochenta hubiese salpicado la pantalla, lastimosamente casi cuarenta años después todos se han vuelto muy blanditos. No digo que no se pueda ver, ni que no entretenga a más de uno, pero para un fan como un servidor de este género no es suficiente. Actuaciones mediocres, y resolución facilona. Debo ser el único al que este film le ha decepcionado, así que tendréis que verla y hacerme la contraria. Yo desde luego, no la pienso recomendar. 

Una de mis lecturas veraniegas fue esta maravillosa biografía escrita por Lesley-Ann Jones sobre el gran Federico Mercurio, de la que por cierto todo el mundo me había hablado muy bien y que aseguraban era la mejor biografía sobre Freddie que no sobre Queen. Digo esto porque lo que todo el mundo tendría que saber antes de remangarse y meterse de pleno en la apasionante vida de Mercury es que el libro va sobre su vida y no sobre su banda, que se detallan aspectos sobre el líder de la banda mientras que se pasa de puntillas sobre sus discos. Es más un libro sobre la vida que sobre rock, es más un libro de prensa rosa, incluso me atrevería a decir que a veces amarillea demasiado y ese es tal vez su punto flojo. La primera parte del libro es excelente. Su vida en Zanzibar, su ambiente familiar, su religión y educación... interesantísimo. Una llegada a Londres que nos pone en órbita y todo lo que rodea a la génesis de Queen es magnífica.Con la llegada de los ochenta, o un poquito antes, el desmelene de Freddie y la llegada de su bigote, y todo el rollo loco homosexual ya sea en Munich o donde sea la historia roza los limites del "amarilleo" y eso no acaba de gustarme, como tampoco el sensibleo final. Muchas anécdotas personales y muy poco de Queen y sus canciones, aunque hay más de una perla que desconocía cuando yo pensaba que lo sabía todo sobre él. Libro muy recomendable para conocer que había detrás de uno de los grandes showmen del rocanrol y para humanizar a la estrella. 

Recuerdo como me sorprendió y me gustó Hinterland, una de esas series del catálogo de Netflix que pasan inadvertidas pero que son oro puro. En este caso, y como creo que ya sabéis, es una serie de detective amargado, tristón pero brillantísimo en su trabajo. Un detective que ha perdido el norte debido a la muerte de una de sus hijas por la que se siente culpable, de ahí su separación familiar y su exilio a Gales. La segunda temporada de la serie no sorprenderá a quién haya visto la primera. Casos de una hora y media independientes, normalmente, unos de otros, pero que siguen una fina línea argumental, la de la vida del inspector Mathias, nuestro increíble y normal protagonista. El ritmo, los buenos guiones e interpretaciones, el ambiente, los paisajes bellos tanto por su esplendor como por su crudeza siguen ahí. Como digo, sigue siendo una serie notable y ultra recomendable. Cinco episodios fantásticos para ver en una maratón de fin de semana, cosa que un servidor hizo al saber que ya estaban disponibles la segunda y tercera temporada. La serie me encanta pero me guardo la tercera para dosificármela, pues llegará un día que no tenga nada para meterme entre pecho y espalda. En cuanto a la historia, sabemos más de Mathias y su equipo, y sabemos que el director de policía no es trigo limpio, que hizo algo que no debía y que sin querer el inspector Mathias está a punto de descubrir..... te dejan con la miel en los labios, así que puede que no aguante y antes de que acabe el mes ya haya visto la tercera entrega.


JASON ISBELL AND THE 400 UNIT/ THE NASHVILLE SOUND (2017)/ IF WE WERE VAMPIRES


Cada dos años más o menos Jason Isbell entrega material nuevo, cada dos años una gran mayoría aplaude sus canciones y eleva el nuevo disco del ex drive-by-truckers entre lo mejor del año y, como no, cada dos años un servidor espera que su nuevo trabajo le desarme por completo aunque, para seros sincero, nunca lo consigue del todo. Su nuevo disco aparecido este 2017, "The Nashville Sound", no es una excepción. El disco tiene una calidad por encima de la media, es obvio, y tiene, a priori, todos los ingredientes para enamorarme pero...., no sé porqué pero con Isbell siempre tengo un pero, no acaba de engatusarme, ni volverme loco, ni ponerme la piel de gallina. Tres fueron los discos de la mal llamada "americana" que llegaron a la vez antes del verano a mis manos. Tres discos esperadísimos: Steve Earle con su "If you wannabe an outlaw", Jason Isbell con su "The Nasville Sound" y Justin Townes Earle con "Kids in the Streets"; de estos tres únicamente Earle Junior me pone palote. El resto, sí, vale, pero no para volverme loco. Siempre hay buenas canciones pero en general casi prefiero el disco de Drew Holcomb, "Souvenir", que de tapadillo me ha ido ganado con las escuchas. Hablamos en cualquier caso de muy buenos trabajos, no seamos cenutrios, el disco de Isbell es muy buen disco, mucho mejor, pero mucho mejor que su anterior colección de canciones "Something more then free". Las nuevas canciones tienen más gancho y personalidad aunque siempre suenen a Ryan Adams en modo ochentero. Una cualidad que tiene este nuevo disco de Isbell es que crece a cada escucha, y que tiene, al menos, un poker de temas sobresalientes, lo que justifica sin duda que la gente haya aplaudido y celebrado la llegada de esta nueva colección de canciones, pero no creo que sea suficiente para meterlo entre los mejores discos del año aunque puede que cuando llegue el invierno un servidor haya cambiado de opinión. 


Jason Isbell and the 400 Unit - The Nashville Sound (2017): 01.- Last of My Kind/ 02.- Cumberland Gap/ 03.- Tupelo/ 04.- White Man’s World/ 05.- If We Were Vampires/ 06.- Anxiety/ 07.- Molotov/ 08.- Chaos and Clothes/ 09.- Hope the High Road/ 10.- Something to Love.

La bella "Last of my kind" abre el disco a la perfección tirando claramente de tradición americana, entre Lamontagne y Adams, una delicia de tema que me hacía soñar con un disco brutal, ese disco que me hiciera amar para siempre a Isbell. "Cumberland Gap" rompe de sopetón con la atmósfera mágica creada con el primer tema para darnos un rock ochentero heredero de Springsteen y continuísta de lo que hace Ryan Adams con la punta del... paraguas. No me apasiona. Suena y vale, no es un mal tema, pero no me excita, no me da trempera, no es una canción de esas que te desarmen. "Tupelo" es otra cosa. Es maravillosa, porqué no decirlo, y otra vez con el tonito Lamontagne por montera. Y entonces, otra vez, nos da otro tema movidito, pero esta vez "White man's world" sí es de mi agrado puede por esa construcción a lo papá Earle. Mi tema favorito del disco es "If we were vampires", orfebrería pura. "Anxiety" que vuelve a acelerar el pulso después de la calma es otro temazo del copón , confirmando que de "Tupelo" hasta ella el disco es de sobresaliente para luego bajar, en mi opinión de nivel. "Anxiety" es puro ochenta, puro rock épico radiable de aquella época y a pesar de eso, me gusta. "Molotov" es más Adams, y ya van demasiados recuerdos al enfant terrible del country-rock actual. Lo mejor del final es la delicadeza de "Chaos and clothes" que gana enteros a cada escucha, preciosa. "Hope the high road" repite fórmula y aburre un algo mientras que el country resultón de "Something to love" para el cierre da el pego pero no me convence. En definitiva, estamos ante un buen disco, o  más que bueno, un notable disco que personalmente no acaba del todo de enamorarme, hay un algo, un no sé qué que hace que no me vuelva loco al escucharlo, tal vez Isbell va con el freno de mano puesto, tal vez le falte chispa, al disco o a él, o a los dos. Todo correcto pero sin magia. 
"Beat on the Brat"


No esperaba nada de la enésima película marveliana. Una noche veraniega en la que es imposible conciliar el sueño tuvo la culpa de que me entregase al visionado de "Ant-Man". No conocía al personaje, ni su historia. Eso creo es un punto a favor, ni los actores que aparecían en ella a excepción de su protagonista, Paul Rudd, que no me gusta nada. Tal vez por el desconocimiento me acabó sorprendiendo esta película. Mejor de lo que esperaba, entretenidísima y palomitera. Ingeniosa y original, simpática y muy resultona. Ayuda a todo ello que aparezcan en el film Michael Douglas, Evangeline Lilly, Corey Stoll, Michael Peña, Bobby Cannavale, Anthony Mackie, etc, etc... Un acierto el casting y por supuesto todo ese aroma de serie b que el director Peyton Reed consigue darle al asunto. No sólo a mi me gustó, al parecer tuvo muy buena crítica y ya hay en preparación una segunda película: Ant-Man & The Wasp, dirigida también por Reed. No voy a entretenerme en la sinopsis porque es la que casi todo el mundo podría imaginar, más plana que un tebeo de superhéroes, pero, está todo muy bien presentado. Es "Ant-Man" una de esas pequeñas películas que el tiempo las hace grandes, como la primera de "Kick-Ass" o "Deadpool". Films magníficos totalmente desvergonzados que intentan desmarcarse de las grandes películas tipo Thor, Iron Man, Capitán América, Vengadores, etc, etc...  Resumiendo: puro cine palomitas.

Año 1969, los FabFour graban la banda sonora de lo que será su película de animación "Yellow Submarine", tal vez uno de sus discos menos memorables aunque las canciones que contiene sean enormes, siendo una especie de extraña compilación junto a temas instrumentales de la mano de George Martin y notabilísimos temas nuevos como "It's all too much", "All together now" y sobretodo, el tema que nos ocupa, "Hey Bulldog". Como decía Lennon: "el disco suena bien, pero no significa nada", y así se resume perfectamente esta banda sonora aunque en ella reine como ninguna esa canción de Lennon, aunque firmase en tandem con Macca, que fue grabada durante la filmación del vídeo promocional de "Lady Madonna" y cuentan que es la primera grabación donde Yoko estuvo presente. Después del "White Album" las cosas andaban calentitas entre los Beatles, y esta "Hey Bulldog" quería volver a los orígenes, destensar el asunto, y volver a sentir la alegría de antaño, cosa que consiguieron aunque fuese por un período corto de tiempo como muestran las imágenes de dichas grabaciones. El resultado fue excelente y es un  tema que personalmente adoro y suelo canturrear a menudo.


"Hey Bulldog" ha sido versionada por innumerables y variopintos artistas desde Miles Kane a Elvis Costello, pasando por Alice Cooper, Dave Matthews, Manfred Mann's Earth Band, The Golden Ticket, Dave Matthews & Friends como también Dave Grohl o los mismísmos The Lopez. Me quedo por eso con la versión en directo de Dave Grohl junto a Jeff Lynne con motivo del 50 aniversario de la aparición de los Beatles en el Ed Sullivan's Show que se celebró en Los Angeles con Paul y Ringo como espectadores de lujo, que como no, al final también se dieron un cantecito. Os dejo con la versión, que es de escándalo, tremendo Jeff Lynne!.


Se tiende a ensalzar fácilmente películas, libros, discos, series... se tiende a poner por las nubes ciertas novedades, lo que acostumbra a llamarse hype, dicho hype no es otra cosa que algo encumbrado antes de su llegada, que no está exento de calidad, pero que en un período breve de tiempo se desinfla y casi pasa al olvido. Últimamente vemos habitualmente esto en las series. The Wire y The Sopranos son POMs (putas obras maestras) ese es el nivel, entonces, aún estando francamente bien y siendo notable, ni "Quarry", ni "Taboo", ni "Peaky Blinders", "ni "Ray Donovan" ni "Westworld" ni ... cualquiera que se os pueda ocurrir lo son. Parecía que "True Detective" sería esa gran serie pero su segunda temporada tiró todo por tierra. Y esa es la cuestión, una serie de varias temporadas debe para ser grande tener un nivel alto siempre. En los últimos años sólo dos series me han parecido dignas de ser consideradas casi-POMs, hablo de "The Leftovers" y de "Fargo" (T1, T2). En ambas, curiosamente, un denominador común: Carrie Coon. La serie de HBO, "The Leftovers", es difícil pero tiene premio si la completas. Eres consciente de haber visto algo genial, de calidad y belleza pasmosa. Con un principio y un final, sin dar vueltas, con una idea clara, un mensaje. Una serie sobresaliente no apta para todos los públicos. La otra serie, la que hoy nos ocupa, la "Fargo" televisiva es una joya. Un tesoro. Su primera temporada retomaba la historia del film de los Coen, aún así consiguió sorprender y enamorar. La difícil segunda temporada daba un giro inesperado y valiente, no seguía la línea temporal y se iba unos cuantos años atrás. Resultado? un artefacto descomunal con otro elenco de actores igual o superior al inicial. Con esas, llegamos a una tercera temporada con un elenco alucinante: Ewan McGregor, Carrie Coon, David Thewlis, Marie Elizabeth Winstead, Michael Stuhlbarg, Scoot McNairy, Shea Whigham, Ray Wise....  La historia es temporalmente continuísta con la primera temporada, de hecho tienen la genial idea de enlazarlas mediante un personaje secundario de esos de los que quieres saber mucho más. No todo es perfecto, pues aunque yo no tengo queja sé que a muchos les ha parecido lenta, y eso es cierto, a medias. La serie comienza muy perezosa para desatarse a partir del ecuador o un poco antes. La esencia Coen coge impulso e incluso tenemos un momento "bolera" que es sublime. La historia es muy buena, y todos los actores, todos, lo bordan. Nada más. Hay que ver "Fargo" pues tanto cada temporada como en su totalidad demuestra que es una de las grandes y que juega en otra liga, la de las series POM.