Una película de Clint Easwood es siempre bienvenida. Esta vez, el amigo Clint, produce, dirige y protagoniza un film a la vieja usanza. Amable e inofensiva a primera vista, Mula, contiene más capas de lo que parece, más profundidad de lo que a priori a uno le puede parecer. Reconozco que cuando se estrenó en cines no le hice ni puñetero caso. No leí ninguna reseña y no sabía muy bien sobre qué tema trataba aunque su título lo decía casi todo. Tampoco sabía qué actores y actrices acompañaban a Eastwood en esta nueva aventura, y conforme e ido viendo la película e ido alucinando y disfrutando con cada cara conocida: Bradley Cooper, Dianne Wiest (espléndida), Michael Peña, Laurence Fishburne, Taissa Farmiga, Alison Eastwood y el siempre reivindicable Andy Garcia. Eastwood interpreta a un octogenario cultivador de flores al que las nuevas tecnologías hacen que caiga en bancarrota. Divorciado, sin hablarse con su familia  decide retomar su relación con ellos gracias a su nieta, pero su mal momento económico le hace asociarse con un cartel realizando transporte de cocaína, lo que se denomina hacer de mula, primero con pocas cantidades y luego moviendo millones. No habla la película del mundo de la droga, más bien nos cuenta las interioridades de un hombre que intenta redimirse de su pasado, de su mala gestión, de sus decisiones erróneas aunque lo haga también de forma equivocada y finalmente tenga que pagar con ello, aunque con su confesión acabar por encontrar la paz interior. No es el mejor film de Eastwood, pero es un film suyo y nunca decepciona. Muy recomendable. 

Si hay algo indiscutible en esto de la música es que Scott McCaughey tiene un talento portentoso y fuera de duda. Tampoco aporta dudas su buen gusto y tal vez en lo único que podemos ponernos de acuerdo para quejarnos sería lo difícil que parece seguirle la pista con sus mil y una colaboraciones, bandas paralelas de amigos, producciones, músico de sesión, etc, etc... "The Baseball Project", lo de este mismo año con "Filthy Friends", y sobretodo con su The Minus 5 con los que también este año ha publicado una nueva colección de canciones después de su "Dungeons Gold" del 2015 o su más reciente y navideño "Dear December". Sigue con su colaborador de lujo, su amigo y mano derecha Peter Buck con quién empasta de maravilla y hace muy buenas migas, además de contar en esta ocasión, como en tantas otras, con Jeff Tweedy, Corin Tucker, Steve Wynn y John Moen. Esta nueva reunión de amigotes a priori parece imposible que no nos ofrezca tesoros sonoros, como así es, no vamos a engañar a nadie, pero personalmente creo que en general no llegan a los niveles de su anterior larga duración, aunque, ojo, que el disco es de notable absoluto. 

Como digo, creo que al disco le falta algo de coherencia, algún nexo que una a las canciones y que hagan del paquete final algo con sentido y no simplemente una colección, estupenda, de canciones. Así por ejemplo nada tienen que ver las geniales y buenísimas dos primeras canciones. "Plascent Folk" me parece un tema sensacional, una canción que perfectamente podrían firmar nuestros añorados REM, en cambio "My Collection" es un trallazo rocanrolero que descoloca pero que atrapa sin piedad. Estupendo es poco. El aroma noventero sigue impregnándolo todo con "Beacon from RKO" para entregarnos inmediatamente el que puede que sea el mejor corte del disco, ese "Bleach Boys & Beach Girls". Chapeau. Entramos ahora en un periodo muy "sixtie", muy psicodélico. Primero con "My Master Bull" que tiene ese aroma a los Kinks del "Something Else" o a los Who de "Sell Out", luego, el sonido Beatle lo impregna todo en una "Beatles Forever" que no me acaba de convencer. Después de esta canción es cuando me asaltan las dudas y en mi opinión se pierde un poco todo a pesar que por ejemplo "MRI" y "Pink bag for rip torn" me parezcan notables. Así pues, otro de los proyectos del señor McCaughey ha visto la luz, otra colección más de canciones a prestar atención, que si bien no me acaban de engatusar del todo bien merecen nuestra atención. 

The Minus 5 - Stroke Manor (2019): 01.- Plascent Folk/ 02.- My Collection/ 03.- Beacon From RKO/ 04.- Bleach Boys & Beach Girls/ 05.- My Master Bull/ 06.- Beatles Forever (Little Red)/ 07.- Message of Mother/ 08.- Well in Fact She Said/ 09.- MRI/ 10.- Pink Bag for Rip Torn/ 11.- Scar Crow/ 12.- Goodbye Braverman/ 13.- Top Venom

"Maybe I'm amazed"


Viendo la segunda temporada de las nuevas aventuras trekis, sólo se me pasa por la cabeza lo rematadamente mala que es Star Wars, o como se han podido cargar un universo tan espléndido mitificado por todos aquellos que tuvimos una infancia ochentera. Sí, el renacer de Star Trek en forma de nueva serie de la mano de Bryan Fuller y Alex Kurtzman es excelente, y eso que contaba con el handicap de dejar de lado el Enterprise, a Spock y a Christopher Pike... aunque en esta segunda temporada y os adelanto que los recuperan magníficamente. Si la primera temporada fue una deliciosa sorpresa, esta segunda se reafirma y nos hace disfrutar de lo lindo con la hermanastra de Spock, Michael, como protagonista absoluta, los viajes en el tiempo y las misiones a nuevos planetas. Nada que no hayamos visto antes, nada inesperado pero con el respeto hacia la saga por delante de todo y con mucha clase y buenas dosis de humor cuando hace falta. Tal vez lo único reprochable es ese guión disperso que no sabe muy bien a donde nos lleva o, mejor dicho, que no se aclara en cómo llevarnos a donde quiere llevarnos. Por lo demás, es un disfrute visionar esta serie a la que del género sólo creo que supere The Expanse. Si os gustó aquella, y disfrutásteis de la T1 de Star Trek: Discovery no podéis dejar de ver esta segunda temporada. Muy recomendable.


JOSH RITTER/ FEVER BREAKS (2019)/ I STILL LOVE YOU (NOW & THEN)

 

Estamos de enhorabuena. El cantautor oriundo de Idaho, Josh Ritter, ha entregado esta primavera su nueva colección de canciones y como siempre, roza la excelencia. Poco a poco, sin levantar la voz, sin excentricidades, con clase y calidad a  borbotones ha construido una carrera sólida sin fisuras. Creciendo a cada nueva entrega, enriqueciendo su propuesta y dejando con el culo al aire a cualquier otro cantautor coetáneo que intente hacerle sombra. No hay color. No hay comparación posible. Josh Ritter es el mejor en su estilo, el mejor de una generación, el mejor en mucho tiempo y este "Fever Breaks" solo hace que reafirmarme en estas impresiones, en estas certezas, en esta creencia. Ritter es de esos artistas que conocí de jovenzuelo una vez entrados en el nuevo milenio. Su "Golden Age of Radio" (01) se encuentra por méritos propios en la banda sonora de mi vida. Descubrimiento que le debo sin duda a mi hermano mayor, y por eso le estoy completamente agradecido. En 2003 "Hello Starling" confirmaba lo escuchado, y continuaba llamando mi atención pero sin duda fue con su siguiente álbum, su "The Animal Years" (06) cuando me hizo absolutamente suyo por los siglos de los siglos. A cada disco, a cada nuevo trabajo exceptuando su "Sermon on the rocks" (2015) con el que no llegué a conectar pero que rescataré sin duda por si no entendí la propuesta, me he reafirmado en su superioridad creativa y musical con respecto a otros artistas. Ejemplos miles: el favoritísimo "The Historical Conquest" (2007), la magia paulsimoniana de "So runs the world away" (2010), la belleza de "The beast in tracks" (2013) y por supuesto su penúltimo trabajo, su "Gathering" (2017), que me voló literalmente el cerebelo y le dio la vuelta cual calcetín a mi atomatado corazón. Ritter es, perdónenme ustedes, el puto amo. 


"Fever Breaks" es su nueva colección de canciones. Un disco que ya desde su excelente y bella portada se encarama en mi lista de favoritos del año, y será muy difícil que alguien lo mueva del podium. Si Ritter ya nos parecía soberbio, en este nuevo trabajo se alía con nada más y nada menos que Jason Isbell y sus 400 Unit, así pues todo fluye a un nivel que deja prácticamente sin respiración. Isbell y Ritter estrecharon lazos durante sus giras del 2016 y 2017, y quedaron en trabajar juntos, en poner en común ideas, melodías y pasión. Ritter mira por el retrovisor a Dylan, mientras que Isbell y su unidad musical le prestan servicios cual The Band...  Un lujo inesperado que dota al disco de una fuerza musical sin precedentes en los discos de Ritter. Siguen estando allí las referencias de siempre, además de la del gran y omnipresente BOB, encontramos las del gigantesco pequeñín Paul Simon, obviamente, pero esa fuerza que le da Isbell al guiso sirve para recordar al mejor Springsteen, a Petty, a los Truckers y a bestias de similar pelaje. Y a todo eso, sigue sonando a Ritter!!! sigue fiel a lo que nos gusta, a lo que queremos, necesitamos y amamos. Disco magistral. Disco esencial del año. Disco tremebundo y necesario como el agua. 


Josh Ritter - Fever Breaks (2019): 01.- Ground Don’t Want Me/ 02.- Old Black Magic/ 03.- On the Water/ 04.- I Still Love You (Now and Then)/ 05.- The Torch Committee/ 06.- Silverblade/ 07.- All Some Kind of Dream/ 08.- Losing Battles/ 09.- A New Man/ 10.- Blazing Highway Home.

"Ground don't want me" es la encargada de abrir el disco y lo hace, como no, de manera magistral. Americanada de ritmo acelerado y pegadizo, de esas tonadas que te hacen suyas al instante. Folk-rock de libro, y estribillo de lujo. "Old black Magic" es más rockera, más oscura, más "Truckers", pero sigue siendo magnífica. Esta dupla inicial resulta ser atronadora, demoledora, increíble. Capas de guitarras por doquier gracias a la "400 Unit" que, porqué no decirlo, suenan de lujo y le sienta sensacionalmente a la música de Ritter, dotándola de otra dimensión, como también lo hace en "Losing Battles" ya por el final del disco, en la que también encontramos mucho de los "Trucker", mucha distorsión, mucho rock. Puede que estas tres canciones sean lo más destacable de un disco que nunca baja la guardia, que nunca tiene un despiste, un bajón, un momento de debilidad a pesar de indagar en los medios tiempos y en la siempre efectiva acústica. Ejemplos miles. "On the water" es una dulce maravilla. Puro Paul Simon, puro Ritter. Pure and easy. Luego llega la bella y delicada melancolía de "I still love you" y nos deja extasiados para toda la vida. Qué tema más bonito! qué pedazo de canción! qué estribillo para cantarle al cielo! . Ritter se pone el folk por montera con "The torch committee" donde sale a relucir su pasión dylanita y en "Silverblade" hace lo propio con el grandísimo Boss, ojalá el bueno de Bruce se remangase y decidiese hacer canciones así!. Con la simpática y alegre "All some kind of dream" me hace feliz. Yo no necesito nada más. De verdad, esto me parece sublime. Antes del final nos ofrece la ya comentada "Losing Battles" donde se nota mucho la presencia de Isbell y de paso recuerdan un algo a los Crazy horse", porqué no? para dar paso a "A new man", una canción sencilla, de cantautor puro y duro. Cierra el disco Ritter con la maravillosa y demoledora balada "Blazing highway home" en la que las guitarras acústicas se hacen protagonistas absolutas. Ritter firma un disco sensacional, otro más. Un disco que podríamos decir que es su mejor disco o no. Disco a no pasar por alto. Maravilla absoluta. 

*post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

"Alta Fildelidad" de Nick Hornby es un libro de cabecera para varias generaciones. Su versión cinematográfica con John Cusack como protagonista absoluto lo es también. De Hornby he leído muchas más novelas pero si nos centramos en su pasión musiquera destacaría su "31 canciones" y por supuesto su "Juliet, desnuda". La novela de "Juliet" me gustó, no tanto como la de "Alta Fidelidad" pero sí me gustó. Cuando me entero que su versión cinematográfica estaba ya en las salas de cine pienso que la veré sin duda pero tienen que pasar muchos meses para que pueda echarle un ojo. Si soy sincero no recuerdo muy bien como avanzaba el libro, o al menos esa es mi impresión al ver el film puesto que tengo muchas dudas de que todo pase exactamente de la misma manera, Me hizo dudar pero no tanto para releer la novela. La historia trata sobre un matrimonio sin hijos, algo aburrido y finiquitado. Duncan y Annie (interpretados muy bien por Chris O'Dowd y Rose Byrne respectivamente) están al limite de la relación, ella quiere tener un hijo cuando había decidido que no y Duncan sigue con su pasión, su enfermiza pasión por un cantante y su disco fetiche que le lleva a dirigir una web de fans sobre el desaparecido Tucker Crowe, al que interpreta con cierto carisma un siempre insulso Ethan Hawke. La aparición de unas tomas caseras, "desnudas" de las canciones del disco fetiche "Juliet", desencadenan la ruptura de la pareja y la vuelta a la vida pública de Tucker que comienza una relación de amistad con Annie con la consecuente rabia de su ex. El film no pasa de amable y correcto. Se ve con facilidad pero no aporta nada diferente ni nuevo. No es "Alta fidelidad". Para nada. Una comedia romántica concierto pose musical que gustará a cualquier público. La banda sonora está muy bien, creo que canta de verdad Ethan Hawke... Hay muchas versiones como la del Kinky Ray "Waterloo Sunset" en una escena mítica, y cositas de Robin Hytchcock y Wilco... Como digo, un film de manta y sofá para un domingo tarde. 
"Gotta Get Up"


Siempre me han gustado los trabajos de Howe Gelb. El de Pennsylvania siempre me hace disfrutar con su clase y su buen hacer, tanto en sus innumerables colaboraciones, en solitario o con sus Giant Sand, banda siempre a reivindicar. En los últimos años dos han sido los trabajos que me han robado el corazón. Aquel "Gian Giant Sand: a country rock opera" del 2012, y sobretodo el sobresaliente "The Coincidentalist", favorito entre favoritos. Sin embargo, tengo que reconocer, que su anterior trabajo pasara sin pena ni gloria por el hogar nikochiano. No porque no tuviese calidad, puesto que "Future Standarts" (2016), estaba repleto de buenas canciones, sino más bien por un desinterés propio o una falta de conexión anímica en aquella época con el amigo Howe. Prueba de ello es que su nuevo trabajo, su "Gathered", me parece una continuación de aquel, y por supuesto sí me está pareciendo notable. Este nuevo disco de Mr Gelb es algo cajón desastre, es algo tirar de clasicismo, de clase, de sobradez musical... Hay country-jazz, instrumentales, hay standarts, hay versiones estupendas y colaboraciones de lujo como la de su buen amigo M Ward, Anna Karina, The Lost Brothers, o la de su propia hija, Talula Gelb. No es el mejor disco de Gelb, tampoco es un resbalón. Su calidad es indiscutible pero entre su larga y variada discografía (que es difícil controlar del todo) no estaría en el top ten, aún así cada escucha consigue enamorarnos algo más. 


Howe Gelb - Gathered (2019): 01.- .On The Fence/ 02.- A Thousand Kisses Deep/ 03.- Not The End Of The World/ 04.- Anna/ 05.- Give It Up/ 06.- The Open Road/ 07.- Moon River/ 08.- Flyin’ Off The Rails/ 09.- Gathered/ 10.- All You Need To Know/ 11.- The Park At Dark/ 12.- My Little World/ 13.- Presumptuous feat. Kira Skov/ 14.- Storyteller/ 15.- Steadfast.

Gelb abre con la estupenda "On the fence". Una marca de la casa donde el recitado, la clase y belleza comparten un delicioso momento. M War aparece en la estupenda versión de Cohen, "A thousand kisses deep". Sin duda estamos ante una maravilla que bien vale un disco. "No the end of the world" seduce con ese piano jazzístico, ese recitado que deja al oyente en cueros. "Anna" es uno de esos instrumentales exquisitos que hay en el disco como "The open road", en medio de ambas nos topamos con un temazo: "Give it up". Y después de todo esto la preciosa versión de superclásico, el Moon river, en la voz de su hija Talula suena inocente, suena precioso. La segunda parte del disco no baja para nada el nivel. Favoritísimas "Flyin' off the rails" (que es puro Gelb) y sobretodo "Gathered" que es un despelote entre un Cash agotado y un Cohen asilvestrado. Lujo. Hay después más country-jazz como el de "All you need to know" y "My little world", sinolvidarnos de ese toque "spanish" de "The park at dark". Del que queda, me quedo con esa "Storyteller" que suena de lujo, pero no quiere decir que "Presumptuous" o "Steadfast" no sean estupendas, que lo son, ni que desentonen, que no lo hacen, simplemente que esta "Storyteller" es una de las canciones de un disco para paladares distinguidos y exigentes.