Antes de tomarme unos días de descanso me gustaría dejaros con 15 discos de este 2018 que si todavía no habéis tenido tiempo de escuchar no sé a qué estáis esperando. Son 15 discos magníficos agrupados en una pequeña lista de deberes y obligaciones para este verano, ordenados por orden de aparición en la Isla y no por gustos, o por ser mejores o peores. 15 discos muy diferentes entre ellos pero que por ahora marcan lo escuchado por un servidor este 2018. Faltan algunos que aún no he reseñado y tantos otros que no están mal pero no llegan a los niveles de estas quince maravillas. Ya saben, este verano ya tienen donde picar. Que ustedes lo escuchen bien. 

"I feel fine"


A la primera temporada de la serie estrella de HBO Westworld le sobraban unos cuantos episodios o al menos un servidor hubiese prescindido de dos o tres, esos episodios que daban la sensación de estirar el producto para rellenar una temporada larga que en miniserie hubiese sido sensacional. Como siempre en HBO la trama fue in crescendo y finalmente nos dejaron con muchas ganas de más. Una vez vista la segunda temporada puedo aseguraros que es más que la primera en todos los sentidos. Más ambiciosa, más compleja, más violenta, más ciencia-ficción de lo imaginable, más abierta, más interesante y libre tanto para el espectador como para sus personajes, muchos de los cuales crecen enormemente para plantearnos una posible tercera temporada absolutamente imprevisible. Puede que mi único pero se centre en la aventura japonesa en otro parque interconectado, dando a entender que hay otros parques igual de locos y bien ambientados. Tal vez ese par de episodios me sobraban, aunque imaginar un spin-off en ese ambiente podría ser genial, pero en general la historia me ha parecido sensacional y me ha tenido atento y con las neuronas en forma durante todo el tiempo. La temporada dos sabe a donde quiere llevarnos, está mucho mejor enfocada que la anterior, y los personajes principales han madurado y saben el juego que tienen que darnos. También a partir de su ecuador la serie crece y engancha, pero esta vez el nivel medio es mucho más elevado, mucho más ambicioso, reflexivo y adulto. Esta segunda temporada podía ser el hundimiento de una notable serie pero al final ha resultado ser la coronación de algo grande, una mezcla espectacular de western y ciencia-ficción oscura y violenta que nos dejará sin aliento hasta la llegada de una tercera temporada donde seguramente el parque ya no sea tan protagonista.


HAWK/ BOMB POP (2018)/ IN MY DREAMS

 

David Hawkins define su último disco como el fruto de su amor por Big Star, The Beatles y The Band. Sólo con esta afirmación es suficiente para llamar la atención y que mi radar se centre en encontrar ese álbum que ha grabado Hawkins. "Bomb Pop" es el título del disco que firma como Hawk, una banda que después de ver su alineación podemos denominar sin equivocarnos como supergrupo. Nada más y nada menos que Gary Louris (The Jayhawks), Pete Thomas (The Atracttions/Imposters de Elvis Costello) y Ken Stingfellos (The Posies). Sí, estamos ante una acumulación de talento que en este caso no solo suma sino que se multiplica por cuatro. Nunca antes le había prestado atención a David Hawkins, sí al resto de músicos que le acompañan en esta aventura. Por un lado me siento algo tonto por no haberme acercado antes a su obra aunque en mi defensa diré que cambia de proyectos y nombre como de calcetines, y por otro me alegro de que mi primer contacto sea este alucinante y energético artefacto de power pop. Un power-pop que en sus primeras canciones rememora el sonido Costelliano, el de final de los setenta para luego encaminarse hacia un sonido más americano, más del Tom Petty de los ochenta, más de los discos americanos de The Kinks por poner ejemplos, e incluso en algunos pasajes rememorar el mítico sonido de REM. "Bomp Pop" ha resultado ser toda una sorpresa. Un disco imprescindible que puede ser el mejor acompañante para este verano. Una colección de canciones que no puede faltar en nuestra maleta. 


Hawk - Bomb Pop (2018): 01.- Allison’s Gone/ 02.- Listen Like Thieves/ 03.- I Lied/ 04.- Mrs. Anderson/ 05.- Not Just Lonely/ 06.- Around the Sun/ 07.- Take My Time/ 08.- Lay Me Down Easy/ 09.- In My Dream/ 10.- Dry Your Eyes.

La inicial "Allison's Gone" es perfecta para romper el hielo. Una canción top que de haber sido creada en otra época sería recordada por siglos. Muchos hablan de un inicio de guitarra a lo Clash, incluso ecos a REM, pero para mí no hay duda que el sonido es básicamente "Costelliano", nada difícil de entender si vemos quien está aporreando la batería, ni más ni menos que Pete Thomas, así que, creo yo, no hay debate. Temón del copón. Canelita en rama. Esencia setentera con regusto a nuevaola inglesa. Y ojo, los teclados son de alucine, gracias Mr. Stingfellos. Después de este aridente inicio llega la hora de "Listen like thieves", un power-pop de libro. Espectacular. El pop más brittish-clasicón aparece en "I lied". Otro as en la manga. Facilona? sí, pero realmente estupenda, engatusa rápidamente y uno acaba por interiorizar sus "la-la-laaas". "Mrs Anderson" sí tiene mucho de REM y un algo de los Jayhawks de Louris, en ella el órgano vuelve a sacar la cabeza y las melodías vocales son un despelote. Chapeau. "Not just lonely" es la canción bisagra. Me explico. Es la que va del sonido británico al americano, aferrado al sonido de The Kinks de sus discos americanos, ese que mamaba su esencia del rubiales de California. Sí, el espíritu de Petty anda muy presente en este tema, y el de Ray, y el del profeta Chuck. Sí, es solo rocanrol pero a quién no le gusta? "Around the sun" es aún, si cabe, más Petty. Temón. Mientras que en "Take my time" brillan las voces herederas de Big Star, mientras que en "Lay me down easy" aparece ese toque americano sureño. En "In my dream" hay algo de Lou y su terciopelo, pero es el arrebatador final a lo Byrd con "Dry your eyes" el que deja un poso a disco grande que acojona. Seamos sinceros, a "Bomp Pop" no se le esperaba, nadie ponía en las apuestas a este supergrupo, puesto que nadie sabía nada sobre ellos, pero "Hawk" ha resultado ser una de las grandes sorpresas del año con un disco que simplemente es imprescindible. 

Con más pinta de piloto de serie de postín que de película indie, "Calibre" se deja ver y nos mantiene interesados en su poco más de hora y media en la que revisa con humildad y buen hacer la idea presentada hace casi cincuenta años en "Deliverance", vista en mil y una película, y que podríamos resumir en chicos de ciudad que  se van al monte a vivir una experiencia y de allí (casi) no vuelven. Es y tiene toda la pinta, "Calibre", de un film de debut, de ópera prima de su director Matt Palmer, quién había realizado ya algún corto interesante y escrito sus propios guiones. "Calibre" es por tanto un trabajo personal que ha contado con la colaboración de Netflix para llevarse a cabo, y al parecer muchas de las películas independientes futuras comenzarán a seguir el mismo camino, aunque en este caso sí se estrenó en cines y participó en festivales. El film es escocés y se nota. Sus actores están notables aunque el verdadero protagonista es el entorno y la situación en la que los protagonistas se ven implicados. Es en definitiva un thriller atmosférico en el que toca sufrir al espectador, un film que no inventa nada y que tira de conceptos ya vistos pero que no resultan cansinos ni convencionales puesto que la puesta en escena es estupenda. No esperéis la película del siglo pero seguro que os completa una tarde/noche en la que no sé sabe muy bien que visionar. 

Ya queda menos para comenzar mi necesario y merecido periodo vacacional. Dentro de unas semanas desapareceré de las redes durante un tiempo para relajarme en las aguas de la Costa Brava, y además de playa y piscina habrá tiempo de sobra para los libros y películas que se quedaron en pendientes, nueva y vieja música, y por supuesto buenos ratos con mis hijas delante de un tablero o con unas cartas entre manos. Uno de mis nuevas adquisiciones que ya está dando mucho juego es el juego de cartas para dos/cuatro jugadores "Rainbow". Un juego creado por Juan Carlos Ruiz (Mascotas) y editado por Átomo Games, al módico precio de 11,50 euros. Ideal para iniciar a los más pequeños de casa, pues lo único que tendremos que hacer es conseguir completar la palabra "rainbow".


Existen dos tipos de cartas. La cartas de letra y las de climatología. Cada tipo en un montón. Y en cada turno el jugador roba primero una carta de letra y después una de climatología. Al escoger una de letra la colocará en orden para forma su palabra en su zona que llamaremos cielo, y luego una de climatología que colocará justo encima de las letras. Si alguna de estas cartas ya las ha conseguido las colocará en el cielo de otro jugador. Cual es la miga? pues las cartas de climatología: el sol y la lluvia no hacen nada, pero juntos pueden hacer desaparecer la tormenta, y dicha tormenta en un cielo provoca que un jugador no pueda ganar la partida hasta hacerlo desaparecer aunque tenga la palabra "rainbow" conseguida. Luego tenemos el viento, que nos sirve para robar carta o eliminar la carta de nube, que se colocará como comodín/estorbo sustituyendo una letra y que sólo podrá eliminarse mediante el viento. Una vez se han utilizado las cartas, o si alguna no se puede colocar en ningún cielo se descartan. Así pues, en menos de veinte minutos tenemos a nuestros pequeños contentísimos y pidiendo otra partida tras otra para poder machacar a sus progenitores. El juego incluye un modo cooperativo y uno más sencillo sin algunas cartas de climatología, pero mi hija Èlia de casi cinco años domina a la perfección el mecanismo de las cartas y su poco pero cuqui puterío. Un juego bueno, bonito y barato para pasar un maravilloso rato. 
"Don't Box Me In"