"Chain Gang"


Big Mouth es una pequeña y gamberra obra maestra de la animación para adultos. Es canalla y guarrindonga, y sí, lo admito, algo tontuna pero explica de maravilla el paso de la niñez a la adolescencia, explotando situaciones que tanto chicos y chicas experimentamos en la pubertad. La historia ha sido creada por Nick Kroll (cómico, actor, y doblador) y Andrew Goldberg (uno de los artífices de Family Guy) que explican muchas de sus experiencias bajo los nombres de Nick Birch y Andrew Glouberman, amigos de aventuras y desventuras. La primera temporada consta de 10 episodios que seguro serán devorados en una sesión, pues es un disfrute verla así aunque vaya de más a menos y se desinfle un poco al final por ser en mi opinión algo repetitiva. Además, poco a poco va tomando mucho protagonismo (tal vez demasiado) ese loco/genial monstruo de las hormonas, que incita a los personajes a masturbarse a cualquier hora, en cualquier momento y pensando en lo que sea... Un auténtico enfermo y perturbado. La diferencia con otras series gamberras es que después de todas las situaciones groseras, esperpénticas, y algo marranas hay cierta moraleja ya sea hablando de la eyaculación, de la menstruación o de creer que uno puede o no ser gay. Al final, nos queda una serie de humor juvenil, divertida y sucia, que nos traerá muchos recuerdos y nos hará recordar situaciones vividas aunque muchos lo nieguen. Otro acierto de Netflix. Ah! y la banda sonora con "Changes" de Charles Bradley como tema principal es de escándalo.


JIM WHITE/ WAFFLES, TRIANGLES AND JESUS (2017)/ SWEET BIRD OF MISTERY

 

Hoy hace la friolera de 11 años que inicié esta aventura en la Isla. Nunca hubiese imaginado seguir blogueando más de dos años pero ya llevo la friolera de once. Seguimos al pie del cañón, seguimos descubriendo películas, juegos, libros, series, discos... seguimos disfrutando del proceso y seguimos conociendo a gente buena y maja que hace que todo esto de la bloguería tenga sentido. Puede que este año baje algo el pistón de publicaciones por algún proyecto paralelo que anda en pañales, cobrando forma, quién sabe, o puede que pueda compaginar todo, ese es mi deseo. Lo importante es que pueda seguir en la Isla mucho tiempo más, que me visitéis aunque no dejéis comentarios y que compartamos descubrimientos. Gracias por pasaros desde hace más de una década. Sed felices!


Estamos ante otro disco que inexplicablemente me quedó en el tintero el año pasado. Un disco de uno de mis favoritos en la sombra. De uno de los más interesantes e inclasificables cantautores de los últimos años. A Jim White no hace falta que le doremos la píldora. Sus obras hablan por sí mismas, ya sea "Wrong-eyed Jesus!" (1997), "Drill a hole in that substrace and tell me what you see" (2014), "Where it hits you" (2012) o el maravilloso "Take it like a man" del 2015 junto (o versus) The Packway Handle Band. El resto de su obra, no nos engañemos, no tiene desperdicio alguno, aunque algunos de sus discos como "Transnormal skiperoo" del 2007 no acabase por encandilarme del todo, aunque creo que fue más por el estado anímico de un servidor que por el propio disco. En cualquier caso, el californiano Michael Davies Pratt aka Jim White es todo un personaje, repleto de talento y buen gusto. Sus discos son muy esperados y después disfrutados a fuego lento en el hogar nikochiano, así que esta nueva colección de canciones que vuelve a girar entorno a las obsesiones personales de White (los gofres, los triángulos y Jesús) no iba a ser menos, el problema estuvo en la llegada del disco a casa, su escucha y la dura competencia en el mes de diciembre, aunque ha sido el mejor compañero para el inicio del nuevo año gracias a esa melancolía tan inglesa que bien sabe expresar este artistazo americano. 


Jim White - Waffles, Triangles & Jesus (2017): 01.- Drift away/ 02.- Long long day/ 03.- Playing guitars/ 04.- Far beyond the spoken world/ 05.- Silver Threads/ 06.- Prisoners dilemma/ 07.- Reason to cry/ 08.- Wash away a world/ 09.- ET bass at last finds the woman of his dreams/ 10.- Here I am/ 11.- Sweet bird of mystery.


La inicial "Drift away" con su intro inicial casi navideña acaba siendo todo un torpedo musical gracias al banjo de White. Simplemente maravillosa, mágica, temón típico de la casa. "Long long day" es una autoversión de "Its been a long long day" de su trabajo "Transnormal Skiperoo", aquella notable canción que cerraba su disco del 2007. La juguetona y sonriente "Playing guitars" llega para alegrarnos la existencia. Nada nuevo. Nada rompedor. Solo artesanía sonora. Una puta delicia con la inestimable ayuda de esa musa indie llamada Holly Golightly"Far beyond the spoken world" tiene ese toque folki desenfadado muy inglés, muy "Tull", seguro que a Ian Anderson le encanta este tema. El disco, para seros sincero, nunca llega a maravillar. Le falta ese punto extraordinario, ese plus que White sí ha conseguido en otras ocasiones pero para los seguidores como yo, puede llegar a ser suficiente para pasar un ratito estupendo, claro que no le veo mucho quilometraje a excepción de media docena de canciones. "Silver threads" es un buen rocanrolito al estilo de Jackson Browne que da paso a dos de los mejores temas del disco: "Prisoners dilemma" y "Reason to cry". Lo más destacable del final sea tal vez "Wash away a wold" con un sonido muy típico de White y su banjo locuelo. Y como no, el cierre con la maravillosa "Sweet bird of mystery", dedicada a su hija, que culmina así un disco interesante pero no redondo, un disco tal vez demasiado personal y con todos los ingredientes de White sin intentar nada nuevo. Demasiado casero, demasiado previsible, y en ocasiones monótono. Para fans de la americana rural, del americanismo, de los gofres, los triángulos y de Jesús. 

En el hogar nikochiano somos de otra pasta. Mientras todo el mundo enloquecía por el enésimo episodio de la guerra de las galaxias, nosotros nos regalábamos una sesión de Luc Besson y su "Valerian". De entrada os digo que no me defino en si el film es bueno o regular, pero sí que os diré que mi hija Arlet disfrutó como una bellaca y yo también. A un servidor siempre le ha gustado Besson aunque a veces se le vaya la mano, sus películas para mayores están más que bien y tiene esa joya europea de ciencia-ficción maravillosa como es "El quinto elemento", luego tiene cositas para más peques que son excelentes como su saga de los Minimoys. Pues bien, este nuevo film de ciencia-ficción se basa en los comics de "Valerian y Laureline" que aquí, en el film, son nuestra perfecta pareja protagonista. A él lo interpreta con carisma Dane Dehaan, y de ella se encarga Clara Delivigne con un resultado sorprendente. Me gusta, y me convence. El film es muy europeo, es más el "quinto elemento" que la tropa de la fuerza, los sables láser y las estrellas de la muerte, y sí, es del espacio pero en realidad es una película de aventuras estupenda. Si Besson juega bien sus cartas aquí hay pelis para tiempo, y viendo la película creo que ha comenzado arrasando en la partida. Es una delicia visual ver la película. Es apabullantemente hermosa, moderna, lisérgica, a veces incluso barroca y es por eso que tendrá sus detractores pero a un servidor le parece genial. La historia está muy bien parida sin ser ninguna nueva genialidad. Es lo que tiene que ser, una gran aventura. Los malos están genial, los marcianos mejor, y los planetas, naves y secuencias de acción de sobresaliente. No faltan cameos: Ethan Hawke, Rhianna, Clive Owen (este en un papel secundario de malo malísimo)... y bueno, sé que diréis que me he vuelto loco, sé que a muchos (me consta) os parecerá una película más, incluso del montón pero a mi me ha parecido estupenda. Ganas de ver una continuación. Muy recomendable. 
"Ventilator blues"


Joserra Rodrigo no es persona cualquiera, y eso bien lo sabemos todos aquellos que hemos tenido la suerte de conocerle. Hace unos cuantos años conectamos a través de las redes, y lo hicimos como casi todas las grandes cosas de la vida, gracias a las canciones. A partir de ese momento su pasión provocó un terremoto en la escala bloguera fuera de toda medición. Conectó a personas desconocidas separadas por kilómetros de distancia, creó de la nada nuevas amistades con aquellos que se encontraban a una distancia prudente para poder verse en conciertos y acabó el pastel con la gran guinda, que no fue otra que la reunión en Frías con la excusa de celebrar una edición del festival itinerante dedicado a Tito Neil. Aquello fue el colofón y después nacieron varias ideas, una de ellas fue el Exilio (donde hace nada apareció de la mano de JJ una fantástica entrevista a Joserra) donde he podido colaborar y sobretodo aprender de él, de ahí vinieron mil ideas, proposiciones y proyectos que se quedaron en nada o simplemente no les había llegado su momento. Joserra, que es cabezón y de culo inquieto (nada más y nada menos que "activista musical" le llaman), continuó dándole vueltas a mil y un proyectos pero no fue hasta algún tiempo después, y con la ayuda de otro ilustre, Jose Encuentra, que emprendió un proyecto muy personal, muy pasional, muy "Joserra": unas epifanías de rock and soul. Leer este precioso libro es como tener a Joserra explicándotelo en la oreja, es como irte a dormir y que te susurre una historia mientras te arropa, es como sentir esa pasión descontrolada que siente él, y que se transmite como un virus desatado y sin cura, aunque para qué la queremos si es delicioso estar enfermo de pasión. Porque para esa pasión no existe remedio alguno, los síntomas pueden atenuarse con canciones, artistas, discos, con conciertos y literatura musiquera, con charlas hasta largas horas de la noche y con personas tan fantásticas y buenas como las que he podido conocer gracias a todo esto de la bloguería. Joserra me ha ayudado mucho a perder esa timidez mía y abrirme mucho más, me ha ayudado a entender mi pasión por la música y a desarrollarla sin complejo, y como dije anteriormente me ha brindado la posibilidad de conocer a muchas personas fantásticas, seguramente él no es consciente de todo eso pero yo se lo agradezco de corazón. Por tanto, este "pasión no es palabra cualquiera" no es un libro más, no es un libro cualquiera. Es pasión sí, pero es amistad, y al final como bien decían los Beatles, el amor que uno recibe es el mismo que uno da. Él nos ha abierto su corazón, su vida, su amor por la música con este gran libro y nosotros, debemos corresponderle disfrutando de él, viviéndolo a su manera, descubriendo nuevos discos, redescubriendo nuevas canciones, o simplemente dejándonos arrollar por la pasión. 


Hablemos del Libro. Un libro precioso. Un libro que ha tenido la suerte o la desgracia de coincidir temporalmente en el hogar nikochiano con otros dos libros imprescindibles de este año. Hablo del libro de Iñaki García y Manuel Recio sobre The Kinks, y la biografía autoriza de Macca por Philip Norman, desgraciadamente para ambos libros, Joserra les ha ganado la partida y de momento están allí aparcados esperando su turno, que sin duda llegará. El libro de Joserra es como él, un loco y maravilloso enredo musical, un desorden bello cercano al caos donde las ideas van de un lado a otro sin aparente sentido pero que en realidad lo tiene absolutamente. Joserra escribe como habla (por los codos y a empujones), transmite esa pasión sin problemas, mientras te habla te toca, te mira, te sonríe... y sus palabras consiguen lo mismo. En definitiva, te embruja. Leí a mi querido Jorge (Addison de Witt en la blogosfera) decir que leía el libro de forma desordenada, y me animé a ello. Creo que es la manera perfecta de afrontar su lectura, de forma diferente, de forma pasional. Recordando aquellos libros de nuestra niñez , aquellos de "sigue tu propia aventura". Me imagino acabar uno de los capítulos del libro y que al final pusiese: si quieres seguir embrujado por las cornudas del soul ves a la página X, si quieres rezarle a Lou a la Y, o si decides vivir la positiva melancolía de Mr E ves a la página Z. Como no existen esos enlaces lo hacemos como si estuviésemos en una sesión casera de DJs, avanzando o retrocediendo según lo que nos apetezca, sin reglas. El contenido de cada capítulo es estupendo, mezclando sabiduría musical con momentos de su propia vida, algo totalmente sincero y mágico, abriéndonos su corazón y explicándonos momentos de su vida. Conociéndolo todavía más. A todo ello tenemos que añadir las bellísimas ilustraciones de Cayetana Álvarez, que son obras maestras, captando a cada artista de forma inigualable. Preciosas es decir poco. Y por supuesto esas misas dedicadas a nuestros ángeles caídos.. que con poco hacen mucho. En fin, que  muchos pensaréis qué vamos a decir si somos amigos suyos, pero es que el libro vale la pena, seguramente si no fuese así un servidor no diría nada, pero es que si sientes eso, esa brujería musical pues tienes la obligación de leer esas páginas y dejarte llevar por la pasión, que no es palabra cualquiera.

De todas las series sobre los Defensores de Netflix (Daredevil T1 & T2, Jessica Jones, Iron Fist y Luke Cage) , la protagonizada por el diablo rojo es la mejor sin duda alguna. De ella parten en realidad el resto de series, y en él o mejor dicho, en lo que vimos en su serie, se centra también "Los Defensores", la serie donde juntaban a todos ellos. De la segunda temporada de Daredevil también sacamos a The Punisher, magníficamente interpretado por John Bernthal, que pronto ha tenido ya su primera temporada en solitario y que, por suerte para todos, ya planifica una segunda con "Barracuda" como malo malísimo. Pues bien, la primera temporada de The Punisher no es perfecta pero es lo suficientemente adictiva y violenta para engancharnos, y aunque a veces se dispersa y pierde algo el norte sabe volver al redil a base de sangre y ostiones. No busquéis en este producto nada filosófico, simplemente es lo que quiere y debe ser, una serie de acción (de la buena), sin rodeos ni baja en adrenalina como Luke Cage o Iron Fist, sin duda las dos peores dosis de Marvel para Netflix. No es un producto excelente, y puede que con dos o tres episodios menos hubiese sido más dinámica, pero es lo suficientemente buena para hacernos pasar un buen rato, y Bernthal lo borda. El resto de secundarios no están nada mal: Amber Rose Revah (Dinah Madani), Ebon Moss. Bacharach (Liberman/Micro) y Ben Barnes (Billy Russo/ Jigsaw?) aguantan la acometida y mantienen el nivel. El argumento es plano. Castle no ha muerto y sin querer se ve metido en una trama de espionaje que le facilitará descubrir quién fue el responsable de la muerte de su familia, la venganza y la ira caen sobre todos ellos.. El resto os lo podéis imaginar. Nada más. Así sí, y como Iron Fist no. Dicho queda.