Pablo, Pablito y Pablete. Los tres Paul lanzaron sus nuevos trabajos casi al unísono. Tres leyendas, tres grandes, tres tipos arrugados con todavía cosas que decir. Macca, Simon y Weller respectivamente han entregado sus nuevas colecciones de canciones y la polémica generada no se ha apagado aún. Soy fan de los tres, a muerte. Cómo no adorar a Macca? como no querer a McCartney, el ex-Beatle nos ha dado tanto que ponerle peros a sus trabajos nos hace entrar en depresión pero es verdad que su nuevo disco, su "Egypt Station", no me dice mucho, no me apasiona aunque eso tampoco es noticia porque excepto un poker de lp's su carrera en solitario, a diferencia de los otros Beatles, no me dice nada. No seré yo quién diga que el disco no tiene cositas pero es flojete. Más flojo y más decepcionante es el disco de Paul Simon. Un adiós enmascarado. Un remiendo de sus canciones al que le falta nervio y tino, con una producción exquisita, casi jazzísitica, que lo hace muy bonito pero insulso. Una lástima porque seguramente sea su último disco. El tercero en discordia, el modfather, Pablete Weller, es el menos "leyenda" por así decirlo, claro que también es un favorito personal en cualquiera de sus vertientes. Su disco, ya os lo digo de primeras, es maravilloso. Creo que es sobradamente el mejor de los tres trabajos, y seguramente el tiempo lo pondrá en lugar que merece. No hagáis caso a aquellos que lo desprestigian y ningunean llamándolo aburrido y soso. Ni tampoco a aquellos que lo comparan con Nick Drake, que se han fumado? no tiene nada que ver, pero nada de nada. No nos hagamos líos. "True Meanings" es un disco intimista. Con toques folk sí, pero hay mucho soul: soul blanco, soul de etiqueta, con clase, con reposo, bonico del to. Es Weller básico que no sencillo ni desnudo. Hay una producción maravillosa en todas las canciones. Un vestir las canciones con cuerdas, pianos, y melodías exquisitas. Un disco para llorarse toa. Un disco a escuchar con calma y a valorar sin prisas, sin manías, sin estupideces. Vale, no es "Wildwood" ni "22 Dreams", tal vez sus dos mejores discos en solitario de calle. Ni puede que no haya en el disco una "Broken Stones" ni una "You do something to me" pero queremos que haga otra vez lo mismo? Después de una época donde buscó un toque de modernidad y de investigación con la tripleta: "Sonick Kicks" (2012), "Saturn's Pattern"(2015) y "A Kind Revolution" (2017) vuelve a su esencia, a su soul, a su "Style Council" y entrega un disco maravilloso, que no os engañen. 

"True Meanings" contiene las canciones más bonitas del modfather desde vete tú a saber cuando. Unas canciones de esqueleto sencillo, de ADN folk inglés, de eso no hay duda. Claro que después de pasar por la maravillosa producción a cargo de Nicolas Laugier y el propio Weller, más los amigos de siempre que van de Noel Gallagher a Steve Craddock pasando por el mismísimo Richard Hawley o Earland Cooper, y todos los excelentes músicos de sesión que aportan cuerdas, vientos, teclados..., las canciones cogen un tono de clásicos instantáneos que ni os cuento. Veo más acertada la comparación de no sé que revista inglesa (lo siento, no recuerdo la fuente, era NME?) donde se dice que "True Meanings" es el "Nebraska" (Springsteen) de Weller, o su "King of America" (Costello) o su "Sea Change/Morning Phase"" (Beck) o un ejercicio parecido de verdad, de alma, de esos que Neil Young se ha sacado de la manga tantas veces... Seguramente muchos habréis torcido el morro al leer esto porque penséis que es una comparación exagerada, y puede que llevéis razón, el tiempo dará o quitará razones, pero tal vez es la mejor forma de situar este artefacto, de ponerlo en situación y de entender lo que Weller ha querido realizar. Weller en modo acústico. En modo reflexivo, celestial, melancólico. En modo arruga bella. En modo clase total. Le sobra esos remixes que no aportan nada. La verdad es que no entendemos esa manía que tiene de hacer "deluxe" sus discos, pero a parte de eso, los catorce temas que contiene son todo un tesoro. 


Paul Weller - True Meanings (2018): 01.-The Soul Searchers/ 02.- Glide/ 03.- Mayfly/ 04.- Gravity/ 05.- Old Castles/ 06.- What Would He Say/ 07.- Aspects/ 08.- Bowie/ 09.- Wishing Well/ 10.- Come Along/ 11.- Books/ 12.-Movin On/ 13.- May Love Travel With You/ 14.- White Horses.

La encargada de abrir el disco, "The Soul Searchers", es un temazo y punto. No le busquéis tres pies al gato. Con una guitarra tristona casi "fadesca" que con dulzura nos va introduciendo un tema maravilloso para rematarnos con un órgano de "traca i mocador", y por supuesto la voz de Weller que suena vieja pero poderosa. "Glide" es una nana maravillosa. Celestial, mística.... Y entonces llega "Mayfly" para robarnos el corazón, el alma, el aliento y casi la vida. Magnífica. Que no os dice nada el disco? pues ya podéis coger hora en el médico, estáis muy pero que muy mal. Un temón fantástico, una canción que cabría en esos discos del modfather que todo el mundo mitifica. Vuelve el romanticismo bien entendido con "Gravity" y sus preciosos arreglos de otra época. Decir que son bellísimos es quedarme corto. "Old castles" es otro grandísimo tema de Weller con toques jazzísticos y algo del mítico Donovan. "What would he say" empieza con una guitarra acústica marca de la casa. La voz de Weller poniendo los pelos de punta. Y una melodía que nos traslada a los setenta, ... esos vientos..... Llegamos al ecuador del disco con otro tema delicado y bello. "Aspects" es una de las grandes canciones de este enorme disco. Balada folk maravillosa. Nada más que decir. Gigantesca. Weller rinde tributo a uno de los más grandes en su siguiente canción. "Bowie" rinde homenaje al camaleón, al que tanto se acercó en sus últimos tres discos, y lo hace con maestría, con ese regusto folk lisérgico que otra vez me lleva a alguna canción de Donovan más que al artista al que rinde tributo a pesar que modula la voz para recordarle y sin duda, es una canción que encantaría al Duque Blanco. La sencillez de "Wishing Well" y su tono pastoral recuerda muy mucho al bueno de Tito Neil, no cuesta para nada imaginar a Young entonando la canción, que por cierto es estupenda, o encabirla en aquel tesoro de Beck llamado "Morning Phase". El final se acerca. "Come along" es puro Weller, el sitar de "Books" encandila y en "Moving on" muestra su modo soulero. Otro triunfo. "May love travel with you" tiene ese rollo clásico total, ese rollito de boniquismo de Macca, de Costello, de Bacharach.... y finalmente, pone punto y final con "White horses", también de corte "Costelliano" al inicio y de tono "Donoviano" hacia el final. Los extras y remixes no tienen demasiado interés, más que alguna instrumental y la "The soul searchers" junto al estupendo Richard Hawley. Paul Weller firma a sus sesenta años un disco precioso, enorme. Por ahora casi incomprendido, absurdamente ninguneado... pero no se lleven a engaño, no se dejen arrastrar por las corrientes negativas.. estamos ante un disco maravilloso, dulce, melancólico y que rebosa folk, soul y mucha mucha clase.

*Post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

Soy fácil de convencer, de engatusar. Me vendieron muy bien el producto. Mejor dicho, me vendieron la novela pero estando yo como estoy enfrascado en mil y una lecturas más lo que te rondaré morena pues me apunté la novela de Jo Nesbo "El muñeco de nieve" y dejé pasar unos días hasta que la casualidad me hizo saber que había una moderna versión cinematográfica del bestseller noruego, que su director era el mismo que el de "Déjame entrar" y "El Topo", un tal Tomas Alfredson, y además su protagonista era Michael Fassbender y estaba todo plagado de secundarios conocidos como JK Simmons, Val Kilmer, Cloë Sevigny, James D'Arcy, Rebecca Ferguson, Charlotte Gainsbourg... etc, etc... Y la historia además era un thriller policíaco/psicológico con aires nórdicos, asesinos en serie y esas historias fáciles de ver y digerir... pero, sí hay un pero: la película es un desastre. No funciona. Primero porque le falta ritmo y va a trompicones. Segundo porque en esta clase de películas no puede ser que sepas quién es el asesino desde el primer cuarto de hora. Y tercero, y esto no es cosecha mía, al parecer la historia cambia un algo con el libro, siendo menos interesante, menos oscura y algo más para todos los públicos. La actuación de Fassbender es paupérrima. Nunca conectas con un personaje que debería estar más atormentado, que debería ser más frío, más duro, más listo.... Le falta como a la película una mejor ambientación, digna de la historia y de la localización. Sus dos horas de metraje parecen no acabar nunca cuando, como ya dije, está todo el pescado vendido, sabemos quién es el culpable y se ven a una legua todos los giros y sorpresas. Podría haber sido el bombazo oculto que prometía pero se quedó en enorme decepción. 
"Comes a Time"


Cuesta imaginar dos figuras más emblemáticas, influyentes e imprescindibles como los PAUL. McCartney y Simon son leyenda. Son genios y son casi octagenarios. Y siempre han formado parte de mi vida, siempre han sonado y sonarán en el hogar nikochiano. A diferencia de otros coetáneos creo que no han sabido envejecer del todo, sobretodo el Beatle Paul que no hace un disco decente desde vete tú a saber, "Run Devil Run" de 1999??? En cambio Paul Simon, sin tirar cohetes, resucitó en 2011 con "So Beautiful or So What" donde el ejercicio de retomar sonidos a lo "Graceland" teñidos de modernidad fueron todo un acierto. Ninguno de ellos ha sabido o ha podido mantener la magia ni la voz ni la inspiración. Le pesa creo yo a Macca su pasado Beatle. Allí fue el puto amo sin duda, claro que la compañía además de inigualable era mágica e irrepetible. No miento si os digo que en solitario hay pocos discos enteros que me apasionen de él, nunca he conectado del todo con su carrera en solitario, con su exceso de azúcar... siempre me faltaba la sal de Harrison y la pimienta de John, en cambio aunque para mi Simon con Garfunkel son esenciales y eternos, casi místicos, la carrera del pequeñín siempre ha sido una debilidad. Me gusta más Simon que Macca? pues creo que sí, y me gusta más el último disco de Simon que el del ex-beatle? pues también o no, no lo sé, si os soy del todo sincero creo que estamos ante dos trabajos flojos, anodinos, aburridos, dispersos e impropios de quienes los firman. Es el final de la carrera de ambos? es el fin de los Paul? creo que sí aunque es una lástima que sus últimos discos sean tan flojos, en la línea de Ray Davies. Tres genios que se han querido borrar del club de "la arruga es bella". Trabajos muy menores de los artistas más mayores, superiores y grandes que se escuchan con cariño pero que no cumplen con las expectativas. Gracias por los años y los servicios prestados, un poquito de como soy se lo debo a ustedes y si no se retiran y vuelven dentro de unos años allí estaré, en eso no les fallaré porque son gigantescos y sí, se les perdona todo. Y ahora, dicho esto... voy con los discos... que después de escucharlos varias veces.... y esperar para escribir sobre ellos me di cuenta que el de Macca no está tan mal y que el de Simon es soso... pero bueno, vamos con ellos.

Paul Simon - In the Blue Light (2018): el décimo cuarto disco de Paul Simon en solitario y puede, o seguro, que el último puesto que al parecer ha anunciado su retirada, no parece ser el disco del adiós que todos esperábamos y el que Paul se merecía. Es un disco flojo con grandes momentos aunque pocos, muy pocos. Hay demasiada paja para buscar la aguja. Su amigo Roy Halee lo produce junto a él, y hay una calidad brutal sonora, unos arreglos de lujo y una voz que aún no siendo lo que era se mantiene bien en un estilo que tampoco le hace forzar excesivamente. Lejos quedan sus grandes años, sus grandes obras. Lo que encontramos no es otra cosa que canciones antiguas revisadas, retocadas, puestas al día, así que tampoco es que le haya vuelto la creatividad de golpe. Es un sí quiero pero no sé si puedo. Hay invitados de lujo como Winston Marsalis que le vienen bien al disco y le dan ese regusto jazzísitico que no acaba de cuajar del todo aunque todo esté en su sitio, demasiado ordenado y nosotros queríamos desorden, algo de caos. Hay falta de ideas, falta de tensión, de punch, incluso de melodías certeras y arrebatadoras a pesar que el sonido sea sobresaliente. No le veo el qué al disco, lo escucho mientras hago eso o aquello pero nunca reclama mi atención y después de unas cuantas escuchas (pocas, demasiado pocas) lo dejo, lo abandono y lo olvido. Flojo, muy flojo, para lo que nos tiene acostumbrados.

01.- One man’s ceiling is another man’s floor/ 02.- Love/ 03.- Can’t run but/ 04.- How the heart approaches what it yearns/ 05.- Pigs, sheep and wolves/ 06.- René and Georgette Magritte with their dog after the war/ 07.- The teacher/ 08.- Darling Lorraine/ 09.- Some folks’ lives roll easy/ 10.- Questions for the angels.


Paul McCartney - Egypt Station (2018): lo mejor en mi opinión del disco de Macca es su portada. Me encanta aunque haya a gente que le parezca horrenda. Hace mucho que dejé de esperar un gran disco del Beatle Paul, este tampoco lo es desgraciadamente. Como ya he dicho nunca he sido fan de su carrera en solitario a excepción de los cuatro o cinco discos que todos sabéis y que le gustan a cualquiera. Su décimo séptimo disco intenta en ocasiones desprender una juventud y una vitalidad que ya no tiene, como tampoco tiene voz. Se esfumó. Se fue. Esa voz que era la voz, que era pura magia. Tal vez si sus cuerdas vocales estuviesen en forma... tal vez si tuviese algo más de energía.... Tal vez si no quisiese sonar a modernez, a pop milenial, a bandas que le deben todo como XTC.... En otras ocasiones suena a lo que tiene que sonar y nos hace recordar que era/es el rey de la melodía y por eso acaba por robarnos el corazón. El amor que sentimos por él hace que escuchemos con cariño su nueva colección de canciones pero estamos ante un disco sin chicha ni limoná. Si fui algo duro con el disco de Ray también lo debería ser con el de Macca, pero ya no me quedan ganas de encenderme porque me he dado cuenta que tanto Simon, como Ray como Macca se nos van, y sin ellos nada será igual. Hablando del disco exclusivamente tengo que decir que cada canción va por libre, no les veo una continuidad, no veo una idea que una, y cada canción representa un poco cada estilo de Paul, cada momento pero falta garra. Si no esperamos demasiado del disco tal vez nos acabe camelando y gustando incluso, se deja escuchar con facilidad si lo comparamos con el de Simon pero no es para tirar cohetes. Si nos olvidamos que es un disco de Macca y que es de ese artista nuevo que buscamos desperadamente pues lo disfrutaremos. Hay algo de severidad a la hora de juzgar al ex-beatle pero conforme repites escuchas le encuentras cosas buenas y alguna que otra melodía acaba siendo tarareada en los sucesivos días pero nada para recordar ni reivindicar. El disco excepto por cuatro temas soberbios que nos recuerdan quién es el firmante no me engatusa aunque leyendo a mi querido Chals en el Exile hablar sobre "Egypt Station" puede hacer cambiar de opinión a cualquiera.

01.- Opening Station/ 02.- I Don’t Know/ 03.- Come On To Me/ 04.- Happy With You/ 05.- Who Cares/ 06.- Fuh You/ 07.- Confidante/ 08.- People Want Peace/ 09.- Hand In Hand/ 10.- Dominoes/ 11.- Back In Brazil/ 12.- Do It Now/ 13.- Caesar Rock/ 14.- Despite Repeated Warnings/ 15.- Station II/ 16.- Hunt You DownNakedC-Link.


Miniserie escocesa de cuatro episodios. Niñas durmiendo. Horas por delante para una maratón.... La serie de Netflix/BBC One llamada aquí "Represalias" pero que puede que la encontréis como "One of us" o "Retribuiton" se llevó el gato al agua y me tuvo enganchado durante sus cuatro estupendos episodios, durante sus cuatro horas de metraje. Tiene esta serie todo lo que me gusta a priori. La esencia brittish, un guión misterioso y bien parido, algún muerto, muchos sospechosos, muchas trampas tramposas, y buenas actuaciones.... Soy fan de las series británicas, se nota?. Aún así creo que la serie no es redonda. Creo que podría haber sido mejor y que no está en el top ni en el nivel de otras miniseries de similar pelaje y factura. La historia es sencilla, en un pueblacho de Edimburgo existen dos familias amigas con varias hijos, el hijo de uno y la hija de otros acaban enamorados y se casan y se embarazan, al cabo de poco se los encuentran muertos en su piso de la ciudad. El presunto asesino, no sabemos porqué, tiene la dirección de las familias y para allá va, mientras el dolor y la pena les ha vuelto a juntar en sus respectivas granjas... es entonces, al encontrarse con el asesino o no en cuestión, que todo se complica, que todo se lía, y salen muchos trapos sucios, y ese presunto asesino muere, y es alguien de ellos quién lo ha matado pero como no saben quién pues deciden hacerle desaparecer... y... no sigo... Como digo no es lo perfecta que debería ser, el segundo episodio es flojo y lastra bastante la obra en su totalidad aunque recuperan bien el tono. Hay muchas caras conocidas si uno está acostumbrado a ver series británicas, y las actuaciones son más que correctas. En definitiva estamos ante una buena serie para realizar un maratón, su factura y guión son más que correctos y nos permiten teorizar sobre quién es el culpable, entrando en el juego es como mejor disfrutaremos de la serie aunque en demasiadas ocasiones los giros de guión sean demasiado obvios. Correcta sin más. 

KELLEY STOLTZ/ NATURAL CAUSES (2018)/ STATIC ELECTRICITY

 

Si no estoy equivocado puesto que la memoria comienza a fallarme, rondaba el 2001 cuando me hice con "Crockodials". Ese disco raruno y casi descatalogado que rendía homenaje al discarral de la banda de Liverpool Echo and The Bunnymen de 1980 que no necesita presentación ni defensa alguna. Un tal Kelley Stoltz estaba detrás de esta maravillosa y genial idea de rendir pleitesía a uno de los grandes discos olvidados cuando se trata de nombrar lo mejor de lo mejor de cada época. Allí conocí a Stoltz, el músico Californiano oriundo de San Francisco tocaba todos los instrumentos y dejaba muy claro cuales eran sus influencias y gustos. Después de aquello comencé a seguirle la pista y a disfrutar de su calidad. Con discos como "Antique Glow" (2003), el favoritísimo personal "Below the Branches" (2006) y "Circular Sounds" que forman su tripleta a recomendar fue fácil enamorarse de un artista que estaba por encima de lo comercial y de cualquier moda. Después de aquello y sin saber porqué fui perdiendo interés y casi la pista, su "To Dreamers" del 2010 no cuajó en el hogar nikochiano pero un servidor seguía atento a sus lanzamientos sin que acabasen por engatusarme. Ni "Double Exposure", ni "In Triangle Time" ni tampoco "Que Aura" mejoraba el trío de favoritos nikochiano.... .y llegó 2018, y mi querido amigo Jesús Burgaleta quién regenta un tesoro bloguero llamado "Idiot Cierzo" me puso en la pista del nuevo trabajo de Stoltz, su "Natural Causes" de portada maravillosa y música de otra década. Sorprendente llegada puesto que no hace nueve meses que apareció su anterior trabajo, pero como al parecer se quedó de Rodriguez unas semanas, se bajó al estudio de grabación que tiene en el sótano de casa y en un plis plas empaquetó nueve temas que harán las delicias de todos aquellos que vivieron a tope los ochenta. Este disco, sonido retro al margen, recupera un algo la magia de discos anteriores, de mis favoritos, y eso es de agradecer y me facilita mucho la escucha y el volver a prestarle la atención que sin duda merece. 


Kelley Stoltz - Natural Causes (2018): 01.- Natural Causes/ 02.- My Friend/ 03.- Static Electricity/ 04.- Where You Will/ 05.- Decisions, Decisions/ 06.- How Psychedelic Of You/ 07.- Are You An Optimist/ 08.- Our Modern World/ 09.- A Rolling Tambourine.

Tampoco os diré que "Natural Causes" es el disco que cambiará vuestras vidas ni tampoco que es el disco del año. No os quiero llevar a engaño. Es un disco que gustará a cualquier seguidor de Stoltz, eso seguro, y puede que a muchos de los que amontonan discos ochenteros de similar pelaje pero tampoco busquen aquí las respuestas a sus problemas de falta de grandes discos, porque lo nuevo de Stoltz tampoco lo es aunque la canción inicial, el tema homónimo, desde su primera nota nos deleita con una teletranportación a otra década, a otro tiempo, a otras atmósferas.... Es una canción maravillosa de esas que se incrustan en el cerebelo y no te abandonan, muy "bunnymen" ya me entendéis. Un servidor tiene su melodía grabada a fuego y caminando sin rumbo me viene el estribillo... y hablando de estribillos, qué pelotazo es el de "My friend", qué joya, qué gustirrinín!!! con ese toque a OMD, a Kraftwerk de andar por casa... y ese toque kraftweriano aparece también en la brutal ochentera "Static electricity". Ya digo, este disco es un viaje al pasado, a un sonido olvidado pero que para muchos nos trae unos recuerdos imborrables. El disco durante sus nueve temas sigue por esos derroteros, hay temas que me encantan como "Decisions, decisions" en el que mucha crítica especializada y de alto nivel comparar con un Ray Davies de antaño.... Otras como "Our modern world" son pura decadencia matinera después de una juerga descomunal, en cambio "A rolling tambourine", que cierra estupendamente el disco, tiene esos ecos lisérgicos a Syd Barrett, al pop británico de siempre, a los Blur con Albarn endrogado... un tesoro que cierra un disco que sorprenderá a muchos y que a tantos otros cogerá con el pié cambiado, aunque sinceramente creo que a la mayoría se les quedará en el tintero. Sería un error en mi modesta opinión, pero como les dije antes, no es un discón, un discarral o una POM, es sólo buena música, buenas canciones que rememoran otra época, otro tiempo. Es un disco muy personal, fuera de modas, y eso hace que me guste todavía más. 

Me habían hablado estupendamente de este melodrama que retrata el Mississippi posguerra durante los años 40. Esa América sureña, racistas, machista y clasista. La afroamericana Dee Rees hace un retrato maravilloso de esa época y una descripción estupenda de dos familias bien diferentes aunque igualmente afectadas por la época que las ha tocado vivir, en ambos casos e independientemente de blancos o negros, tendrán un ex-soldado que debe adaptarse de nuevo a la vida cotidiana. La historia avanza con lentitud y nos pide paciencia, todo en la película es notable, tanto las actuaciones como la fotografía y el guión.  No en vano dispuso de muchas nominaciones en los premios Oscar aunque no obtuvo finalmente ninguno: mejor actriz reparto para Mary J Blige, fotografía para Rachel Morrison, guión Virgil Williams y Dee Rees, y mejor canción para Blige por "Mighty River". Lo contadopuede que ya lo hallamos visto mil una veces anteriormente, no digo que no, por eso tampoco es la película para recordar y recomendar pero desde luego es un film para no perderse. La sinopsis robada habla de dos hombres regresan de la Segunda Guerra Mundial a su hogar, en una pequeña población rural en Mississippi, donde tendrán que readaptarse a su nueva vida tras la guerra, y al racismo imperante en la región.... pero tiene más de crítica racial y social que de posguerra. Tiene más de superación vital que otra cosa. Y puede que no tirar de dramón o de racismo a tope le reste puntos para llegar a ser lo que debería haber sido pero el buen sabor que deja al finalizar no tiene precio. Muy recomendable. 

Hyperion es un clásico de la fantasía y la ciencia-ficción. La novela de Dan Simmons fue premiada en 1989 con el Hugo, el Locus y el Ignotus. Así que con esa carta de presentación parece difícil entender como un servidor se había resistido a su lectura. El pasado verano después de leer varias novelas de fantasía que me apasionaron como el "Transcrepuscular" de Bueso necesitaba algo de ese nivel o superior, y mi particular "influencer" literario me paso la novela de Simmons que además es el primer libro de una tetralogía: Los cantos de Hyperion. La trama inicial es sencilla. Hay siete elegidos para peregrinar a las Tumbas del Tiempo en el planeta Hyperion donde dicen habita un ser llamado Alcaudón, como no pertenecen al culto de dicho ser cada peregrino decide contar los motivos por los que han decidido formar parte de esa expedición que tendrá lugar mientras unos seres llamados "Exters" atacan el planeta para apoderarse de la tumbas. En realidad, y dicho así, toda la historia gira alrededor de las historias de cada peregrino, cada una de ellas interesantísimas y muy diferentes entre ellas en cuanto a estilo literario lo que hace muy rica a esta novela. Tal vez la historia del coronel Kassad sea la que menos me ha gustado pero todas ellas tienen algo especial. El libro por tanto está dividido en unas seis partes conectadas por la historia troncal del viaje que queda en mero nexo de unión, y puede que todo eso se deba a que se rumorea que las historias fueron escritas como mini-relatos antes incluso de la idea del libro, arreglados después para hacerlos encajar en la historia, cosa que desde luego a mi particularmente me parece más genial si cabe. No es una novela para recomendar de primeras pero sí es una novela estupenda.