Llegué a esta serie por casualidad. Ni sabía de qué trataba cuando comencé a verla. Bueno, la primera temporada pues hay dos, aunque creo que aún está en camino. Es "Doctor Foster" una miniserie de BBC ONE ( de ahí que acabara viéndola), de cinco episodios que claramente va de más a menos. Una serie que arrasó en las Islas en audiencia pero que tampoco sé muy bien el motivo porque su factura es muy de teleserie barata y su tema ya no es nuevo, pues en mi opinión se habla de algo parecido, más y mejor, en "The Affair", que tiene esa genialidad de darnos todos los puntos de vista de los implicados aunque también es muy tramposa. Aquí, en Doctor Foster, no tenemos ni a Dominic "McNulty" West ni a mi musa Ruth Wilson, como no, hay buenas actuaciones pero la serie tiene algo que no acaba de gustarme y no sé que es. La protagonista, Suranne Jones, lo borda pero no así alguno de los secundarios que no dan el pego. Por ejemplo, el marido sobreactúa y no convence.. y eso es demasiado importante para dejarlo pasar. La serie se pude ver en Netflix, creo que en exclusiva. Como digo, no  mata pero se puede disfrutar. Un drama psicológico bien llevado, realista y crudo.


JETHRO TULL/ AQUALUNG (1971)/ LOCOMOTIVE BREATH

 

Me declaro fan absoluto de Jethro Tull, fan absoluto desde su extraordinario debut "This Was" pasando por obras imprescindibles como "Stand Up" (69), "Benefit" (70), el disco que hoy nos ocupa: "Aqualung" (71), que es considerada por un servidor su POM, "Thick as a Brick" (72) que es su apoteosis creativa , y así con todas las obras que le siguen hasta, tal vez, la dupla formada por "Songs from the wood" y "Heavy horses" en 1977 y 1978 respectivamente, luego, después de eso, nada sería igual, lo entregado no estaría al nivel e incluso podríamos decir que discos como "A" (80) producen vergüenza ajena, provocando que muchos de los seguidores de los Tull lo lleven, como las hemorroides, en secreto. Para bien o para mal la banda de Ian Anderson tiene un sonido muy particular, un sonido propio que les define y caracteriza, y de ahí no les vamos a sacar (ni falta que nos hace) pues cuando ellos mismos se salen del guión, con perdón, la cagan. La etiqueta de rock progresivo, la flauta, la forma circular de componer de Anderson, sus manías y neuras, los cambios de formación, etc, etc... no son plato fácil, pero sin duda si por algún disco se tiene que empezar es por el disco por el cual todo bicho viviente debe recordarlos:"Aqualung".  En España, ese país de bellota en el que vivimos, "Aqualung" fue uno de los discos que fueron recortados por la censura, era la época del Caudillo y aunque sólo sabía tres palabras en inglés, si detectaba algo en la portada o contraportada inadecuado el tipo sacaba la tijera, y precisamente este disco sufrió una amputación devastadora. Como muchos terrícolas de este país, yo poseo el vinilo original español, y allí, en esa perlita, no está "Locomotive breath". Incomprensible y brutal, pues si el Caudillo y sus secuaces hubieran entendido el idioma de Shakespeare el disco no hubiese visto la luz en el territorio español, pues su temática (anti)religiosa es demoledora. En el tema "Aqualung" se habla de un mendigo alcohólico y pedófilo, en "Cross-eyed Mary" la María de siempre no es virgen, sino una prostituta bizca. o como el mítico "My God" donde se ensañan con la Iglesia, La víctima fue el temazo absoluto "Locomotive Breath", sustituido por la menor e insulsa "Glory Row" que desentona un poco aunque desde luego no es mala canción. De aquellas sesiones hubieron otras canciones que han ido apareciendo posteriormente como "Like your fingers clean" (que apareció modificada en 1974 en el disco War Child y otras compilaciones varias), "Wondring again" (en el Living for the Past), o varias tomas de canciones en esas mismas sesiones que aparecieron posteriormente en las ediciones deluxe en disco compacto. 


Si nos centramos en el disco, en "Aqualung", está claro que para la banda fue un punto de inflexión, un nuevo y brillante comienzo. La formación sufría constantes cambios, fue el último disco del batería Clive Bunker, y llegaron justo en este momento John Evan (como miembro oficial) y el bajista Jeffrey Hammond;  estaba Martin Barre y David Palmer quién años más tarde llegada su jubilación decidió convertirse en Dee Palmer y abrazar la transexualidad. Curiosidad y chismorreos rosas a un lado, el disco se centra en la temática Religión/Dios, y ha sido su disco con mayor éxito en cuanto a ventas. Y si no recuerdo mal, fue el primer disco de esta magnífica banda que llegó a mis manos, fue una compra compulsiva, fue comprado al enamorarme de esa portada mítica, ese mismo día también compré "Little Creatures" de Talking Heads, lo recuerdo porque fue el día del impulso artístico, suerte que lo que ambos contenían era un enorme tesoro. Un tesoro ya desde su mítica portada realizada por Burton Silverman hasta la última nota. Una Puta Obra Maestra, lo miren ustedes como lo miren, de arriba a abajo y de principio a fin. En el disco encontraremos rocanrol de toda la vida plagado de riffs infecciosos como los de "Locomotive Breath", "Wind up" y "Aqualung" o maravillas acústicas que como bien se dice beben descaradamente de Ben Jansch o Roy Harper, hablo de pequeñas joyas como "Cheap day Return", "Wondring aloud" o "Slipstream". El disco es una muestra de ese rock progresivo de los años setenta, con una temática global, algunas canciones de alto minutaje y dos caras bastante diferenciadas, donde en la primera se habla de la espiritualidad del hombre y en la segunda hay un pequeño ataque a la religión y su business. Además, es imposible no destacar el trabajo de Martin Barre, simplemente acojonante.

"Sitting on a Park Bench…"


El riff mítico de "Aqualung" da comienzo al disco, y nos deja ya tocados, deslumbrados, aturdidos. Temón de la historia del rocanrol, por su letra pedófila, su riff atronador y su solo de guitarra. Presenta ya una particular forma de componer de Anderson, con estrofas que se repiten circularmente, y la combinación de electricidad con momentos más acústicos. Una POM, indiscutible. La intro a la flauta de Cross-eyed Mary es de las que marcan época. El ritmo va cogiendo fuerza, y la flauta va perdiendo la vergüenza hasta conseguir estallar y dar inicio a la canción. Un lujo. Una maravilla. "Cheap day return" forma parte de esas pequeñas maravillas acústicas del disco, de poca duración pero de belleza gigantesca. "Mother goose" es el ejemplo claro de lo que es Jethro Tull. Riffs, flauta, teatralidad, voz fenomenal y letra con segundas. Eso son los Tull, nada más y nada menos. La maravillosa "Wondring aloud" es la siguiente en aparecer en escena, otro tema acústico delicioso y bello, muy folki él, muy bonico del to. Nada que decir, sólo comprobar que sigue apareciendo la piel de gallina al escucharlo. Cierra la primera cara el divertido e irónico tema "Up to me". Y abre la cara B ese brutal "My God" que quita el aliento. Siete minutazos de sobresaliente rocanrol, de POM absoluta, de mágico rock progresivo. Un temón inconmensurable por el que vale la pena no sólo un disco sino toda una banda. La flauta desbanca a los riffs de guitarra con su tono celestial y su maravillosa melodía a la que acompañan unos memorables coros. Imprescindible aquí en la Tierra como en el Cielo. Amén. "Hymn 43" sigue electrificando el tono general del disco hasta que "Slipstream" vuelve a regalarnos un minutito folki delicioso antes de la tormenta con "Locomotive Breath", que contiene, tal vez, la mejor intro de una canción de rocanrol de la historia (ahí queda eso): flauta, piano desbocado, guitarra eléctrica aullando, y todo cada vez a más velocidad hasta que aparece el mítico riff y un Anderson cantando como el mismísimo diablo. Brutal. Para cerrar el disco original nos encontramos con "Wind Up", otro tema largo que combina a la perfección lo acústico con lo eléctrico, lento y bonico del to de inicio, casi susurrante, y que avanza hasta un clímax explosivo con un Martin Barre demoledor a la guitarra, cerrando así (bonus tracks a un lado) un disco mítico, inigualable, una auténtica e indiscutible POM de su género y de una banda con un estilo propio, muy suya, y no apta para todos los paladares pero con una discografía, al menos hasta 1978 para enmarcar, y lógicamente "Aqualung" es uno de esos discos que deben tenerse en cuenta cuando hablamos de lo mejor entre lo mejor.

"... he's not the kind you have to wind up on Sundays.. "





*Post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan


Aquello de "passion is no ordinary world" se le queda pequeño al bueno de Joserra Rodrigo. Primero fue el llevarse el "IV Rust Fest" a un lugar inigualable y mágico, para repetir algo más tarde con el homenaje a The Band en "El último Vals de Frías". El pueblo, su castillo y su gente son simplemente de otro mundo, o tal vez así es como debería ser nuestro mundo. Este verano en Frías se ha montado algo más pequeño pero no con menos cariño y pasión, se ha montado otro fin de semana de música y amistad que lamentablemente me perderé por motivos laborales, a pesar de la insistencia de mis pequeñas por volver al castillo y ver a su tío "Joserra" porque ellas son "tobalineras" de corazón. El festival tendrá lugar los días 30 de Junio y 1 de Julio, con la excusa de rendir homenaje a Muddy Waters y a The Rolling Stones, y contará como siempre con un cartel de lujo: 

Viernes 30 de Junio
21:00 horas: Confluence (de Bilbao)
22: 30 horas: Copernicus Dreams (de Castro Urdiales -Cantabria-)

Sábado 1 de Julio
21:00 horas: Moses Rubin (de Madrid) 
22: 30 horas: Sleepy Roosters (de Madrid)
24:00 horas: The Sugar Stones (de Madrid)

Uno no puede sino lamentar el no poder estar allí pero animo a todos aquellos que tengan esos días libres a acercarse a un lugar de enorme belleza. Cruzo los dedos para poder volver a un evento musical en ese castillo, tal vez Joserra nos sorprenda con un homenaje a The Kinks por los 50 de "The Village green preservation society" el año que viene.... Por soñar.... ya se sabe: pasión no es una palabra cualquiera. 

Programa del Festival:
Bonos ya disponibles:  18 €
Venta: Turismo Frías Ciudad de Frías y bares de Frías.
Entrada Viernes 30 Junio: 8 € 
Entrada Sábado 1 de julio: 12 €.
Aforo Limitado. * entrada gratuita para menores hasta 12 años acompañados por adultos.
Lugar : Patio de Armas Castillo de Frías.

"Waterloo Sunset"


Sarah Shook ronda la treintena, es americana, caucásica y aspirante como Nikki Lane, Lydia Lovelees, o Tift Merrit al nuevo trono del country, y aunque yo la corona ya se la he entregado a Nikki, cada una de ellas en su estilo reina. Algunas más folk otras más rock, y en el caso de Sara Shook algo más punk. Junto a los Disarmers firmó en 2015 un disco que recupero estos días para la Isla, un disco excelente donde Shook se destapa como una gran compositora y una excelente intérprete. Su voz suena real, tiene fuerza y cierto grado de mala leche pero sigue sonando country como lo demuestra la inicial y fantástica ""Keep the homes fires burning" que fácilmente imaginamos en una fiesta yanquiloide por su estructura básica y sus guitarras bailongas. "The Nail" tiene ese inicio puro Cash con giro a la Creedence cosa que me agrada y me hace feliz. "Heal me" se aproxima más a cantautoras más viejunas, algo de Lucinda vemos en un tema que tiene uno de esos estribillos para enmarcar. "Sidelong" es la canción que da nombre al disco y en cierta manera la canción que se sale algo del tiesto para demostrar la versatilidad de Shook. Un temón. Dos temones más encontraremos en el disco: "No Name" y "Fuck up", que sin desmerecer al resto de canciones se llevan la mayor atención. "Misery without company" es una debilidad personal así como el cierre con "Road that leads to you". "Sidelong" es un disco maravilloso y muy recomendable, aunque posiblemente sólo lo disfrutarán aquellos, que como yo, amen el country. 

Sarah Shook and The Disarmers - Sidelong (2015): 01.- Keep the Home Fires Burnin’/ 02.- The Nail/ 03.- Heal Me/ 04.- Sidelong/ 05.- No Name/ 06.- Dwight Yoakam/ 07.- Misery Without Company/ 08.- Solitary Confinement/ 09.- Nothin’ Feels Right but Doin’ Wrong/ 10.- Fuck Up/ 11.- Make It Up to Mama/ 12.- Road That Leads to You


Bloodline es esa serie que de entrada da mucha pereza ver pero que sorprendentemente te acaba atrapando. Es ese tipo de serie que sin duda va de más a menos, con una primera temporada (T1) notable, con algún que otro resbalón, y una segunda (T2) más floja en plan continuista que intenta mantener el pulso pero a la que se le empieza a ir la mano. Netflix estrenó hace unos meses la tercera y última temporada de su exclusiva serie, y francamente os tengo que decir que es una temporada aburrida e innecesaria. Los guionistas se han hecho un lío morrocotudo desdibujando a sus personajes y haciendo desaparecer a otros de forma absurda e incomprensible, no respetando la trama ni la premisa original, esa que decía que "no somos gente mala pero hemos hecho algo terrible...". Los dos últimos episodios rondan el pestiño, y el cierre final decepciona mucho. Bloodline no jugaba en las grandes ligas pero destacaba entre la serie media como ninguna. Realmente es una pena lo que han hecho en esta tercera temporada, estirada en exceso y dirigida sin rumbo hacia su cancelación. Podría haber sido grande, se quedó en medianía.


PAUL WELLER/ A KIND REVOLUTION (2017) WOO SE MAMA

 

Llevaba el ModFather dos o tres discos deshojando la margarita... Despistando a sus fans sin centrarse del todo, probando demasiadas cosas que pensábamos nunca escucharíamos en sus discos como sonidos krautrock y acercamientos al Duque Blanco Bowie, pero Weller iba a lo suyo, dándonos modernidad cuando nosotros solo queríamos su modsoul. "22 Dreams" del año 2008 fue una de sus cimas creativas, un disco sublime y casi inigualable. Tal vez solo "WildWood" pueda competir con él cara a cara, en calidad y en misticismo. Después de aquel maravilloso disco, Paul Weller, vive una montaña rusa de emociones en su vida. Desde la muerte de su padre a su nueva paternidad. Todo ello le lleva a editar un disco fresco con esencia a The Jam donde incluso hace las paces con Bruce Foxton, hablo del notabilísimo "Wake Up the Nation" del 2010. Y es entonces, o durante el proceso cuando su mente creativa hace un nuevo click. Decide dar un volantazo y probar nuevas sonoridades, cosa que a muchos les pilla con el pie cambiado, provocando quejas, incomprensibles malas críticas y mucha pereza entre el personal, pero al final tanto "Sonic Kicks" (2012) como "Saturn's Pattern" (2015) no bajan del notable. Es imposible que Weller entregue un mal disco, es imposible que sus canciones no tengan calidad, pero sí que lo es que nosotros no estuviésemos preparados. En mi opinión sí que del 2010 al 2015 firma su trilogía más floja. No estamos ante su sobresaliente tripleta formada por “Heliocentric” (2000), “Illumination” (2002) y “As is now” (2005), y mucho menos sus últimos discos se acercan a la magia de "Stanley Road" (95) pero desde luego, una vez pasado el tiempo y con cientos de escuchas, para nada son malos discos. Es más, son discos más que buenos pero diferentes a lo esperado y a lo acostumbrado. En esas, Weller llega este 2017 con "A Kind Revolution" bajo el brazo, donde da continuidad al sonido aparecido en sus dos discos anteriores pero añadiendo su sonido clásico, tanto el de sus primeros años en solitario como el de su época con The Style Council. Prueba de ello es el protagonismo que recibe Andy Crofts (órgano, hammond, moog, guitarra, voces...) en detrimento de su compinche Steve Craddock. A todo esto, es necesario subrayar las colaboraciones que en el disco encontramos. Tenemos a Boy George, a Robert Wyatt y, tenemos a PP Arnold y Madeleine Bell, dos grandes voces negras de los sesenta que vuelven a conectar al ModFather con el soul de toda la vida, a pesar de sonar más que nunca a Bowie en algunos tramos del disco. Un disco que reconcilia a todos, incluso al mismísimo Weller, con su sonido clásico sin olvidar que estamos en 2017. Un disco que gana mucho a cada escucha, que tiene nervio e intención, que tiene eso que le faltaban a los dos anteriores, y que demuestra que Weller ha entrado por la puerta grande, a sus 59 años, en el club de la bella arruga. Pues miles de arrugas lucen en su cara, orgullosas de su historia. Y habrá seguro más, de arrugas y de canciones, y todas seguirán siendo maravillosas. 


Paul Weller - A Kind Revolution (2017): 01.- Woo Se Mama/ 02.- Nova/ 03.- Long Long Road/ 04.- She Moves with the Fayre/ 05.- The Cranes are Back/ 06.- Hopper/ 07.- New York/ 08.- One Tear/ 09.- Satellite Kid/ 10.- The Impossible Idea.

Confieso abiertamente que las primeras escuchas de "A kind revolution"  me dejaron dudas. No sé cuando fue, ni qué canción fue la responsable pero en un momento determinado noté un click, de repente el disco me había embrujado, y a día de hoy me parece un trabajo sobresaliente. El disco, por cierto, viene con su edición supedeluxe, pero para la reseña creo que será mejor centrarse en los excelentes diez temas que lo componen. Así pues, Weller comienza con la supervitaminada y rocanrolera "Woo se Mama", heredera de sus disco noventeros y hermana gemela de "Peacock Suite". En "Woo se Mama" destaca esa electricidad y energía positiva, pero sobretodo el soul llevado al terreno del modfather y por supuesto ese órgano que viste a la canción con ecos doorsianos, recordando, porqué no decirlo, a aquella espléndida "I Might" de Wilco, no en un parecido total pero sí en su esencia. "Nova" es puro Duque Blanco, como un Bowie mezcla del "Ziggy" y del "Scary". Más que nunca Weller suena o quiere sonar como Bowie en un tema que de primeras nos descoloca para más tarde hacernos totalmente suyo. "Long Long Road" es la balada clásica de Weller, balada McCartniana e incluso con dejes al bueno de Costello, balada maravillosa. La trompeta de Robert Wyatt aparece en "She moves with the Fayre" para embrujarnos. Uno de mis temas favoritos del disco, donde el funki se apodera de nuestras almas. En este momento del disco comenzamos a ser conscientes o a intuir que estamos ante algo grande y "The cranes ara back" sólo hace que reafirmarnos en esa idea. Es una balada clásica, una balada soulera que Weller borda, y que no por tener una estructura escuchada mil y una veces en su cancionero deja de ponernos la piel de gallina. "Hopper" es puro clasicismo sixtie, tanto en sus arreglos como en su composición. Caben en ellas Beatles, Small Faces y Kinks. Deliciosa. "New York" es una de mis debilidades. en la que el hammond de Andy Crofts vuelve a brillar arropado perfectamente por el genial Steve Craddock. El déjà vu con "One Tear" y The Style Council es demoledor, sólo que aquí Boy George se pega un cantecito. Adictiva a tope. "Satellite Kid" es muy blusera en su adn, la más americana del lote, y en mi opinión la más floja, en cambio "The Impossible Idea" es el cierre deseado y perfecto para un disco de una calidad indiscutible que ya no esperábamos, y tal vez por eso, por la sorpresa y sus enormes diez canciones ha acabado por atraparnos.

*Post aparecido originalmente por Nikochan en Exile SH Magazine