Como ya comenté en la reseña de la primera parte de esta tercera temporada (T3), la historia de esta serie parecía coger forma y empezarnos a interesar justo cuando su hermana mayor flaqueaba del todo. The Walking Dead ya está de vuelta pero desgraciadamente tiene ya poco que ofrecernos, "Fear" no es que puede darnos más, ni diferente, ni mejor, pero sí está más por el espíritu inicial, por la idea original que por el culebrón sin sentido. Se barruntaba cancelación, los guionistas se pusieron las pilas con mejores historias, más sangra, más muertes, y zombies, sí, porque parece que quedan en un término secundario y coño, la serie es de zombies y no de vampiros. A veces parece que eso, se olvida. La trama, en esta segunda parte, avanza sin prisa pero sin pausa donde lo dejaron. En el rancho, y acaba de manera violenta y algo sorprendente en la presa, dejándonos la duda de quién habrá sobrevivido y quién no, puesto que muchos ya habían perecido por el camino y el resto, excepto Madison (Kim Dickens), auténtica protagonista y heroína de la serie. Es nuestra Rick Grimes, en un mundo zombie fronterizo y desértico, y de habla hispana. Los personajes empiezan a cuajar, empiezan a enamorarnos aunque hayan tardado mucho en hacerlo, con muchos abandonos de espectadores por el camino. Francamente, esta tercera temporada es mucho mejor globalmente que las de la serie original, ha sido tan estupenda que ya han firmado para una cuarta. Así que tenemos "caminantes" para rato, esos mismos "caminantes" que echamos de menos en The Walkin Dead.


HISS GOLDEN MESSENGER/ HALLELUJAH ANYHOW (2017)/ DOMINO (TIME WILL TELL)


Mi primera sensación, y creo la de muchos, al escuchar el nuevo trabajo de MC Taylor bajo sus Hiss Golden Messenger, fue decepcionante de algún modo. Esperaba un servidor que ese disco le diese la vuelta al corazón y le llegase al alma, y de primeras, esa sensación no apareció. Pasa con "Hallelujah Anyhow" como con otros grandes discos de este año, como por ejemplo "Bobby Fuller died for your sins" de Chuck Prophet, el "Poor David's Almanack" de David Rawlings, o sin irnos muy lejos en el año "Villains" de Queens of the Stone Age. Pasa que sus trabajos anteriores, son tan buenos que su sombra es alargada, y más aún, pasa que sus dos o tres últimos trabajos estaban a un nivel casi inalcanzable e inigualable, hablo más concretamente en el caso del Profeta. Dicho esto, obviamente no voy a descubrir nada si afirmo que este "Hallelujah Anyhow" es muy bueno aunque no sea mágico, pero sigue siendo muy muy bueno, vale, es verdad que no es "Heart like a levee" ni "Lateness of dancers", pero aún así, sigue siendo estupendo. Creo que está al mismo nivel del disco que abría la tripleta mágica de la banda, está a un nivel igual o superior a "Haw", pero es que hablamos de un grupo que además de los discos comentados tiene en su haber otros tres grandes discos a redescubir como son el debut "Country hai east cotton", "Bad dept" y "Poor Moon", que son de notable alto, como el disco que nos ocupa. Y ahora que hemos repasado sus  trabajos originales, y pensándolo bien, podríamos preguntarnos qué banda de la actualidad (que esté en plena forma ahora) tiene esa colección de discos. Tal vez la pega, por poner una, es que "Hallelujah Anyhow" suena a lógica continuación de "Heart like a levee", y no un paso más como este disco en cuestión resultó al compararlo a su predecesor "Lateness of Dancers", el cual, sinceramente, sigue siendo mi favorito. Las canciones de "Hallelujah anyhow" podrían estar en su anterior disco sin cambiar nada, podrían (jugando a imaginar) ser descartes o grabaciones de esas mismas sesiones, porque suenan a eso, a lo mismo, tienen la misma cocción con tan solo el sonar en sus estructuras más aún a un Dylan despreocupado con los arreglos suaves y maduros de los discos de Van the Man de final de los setenta principios de los ochenta sin obviar su estilo propio que rebosa clase y calidad. El disco, como digo, a la primera escucha deja algo frío y descolocado, no por modernez ni cambio de rumbo ni sonido, sino más bien por la sensación de repetición , pero a caso AC/DC no llevan cuarenta años haciendo la misma canción?. Las canciones, que al fin y al cabo, son lo que realmente importa son notabilísimas con alguna cima pseudo-POM como "Harder Rain", tal vez, la mejor del lote. Hay otras, claro, no podía ser de otra manera. Hay otras canciones sobresalientes que se destapan poco a poco hasta llegarnos al tuétano, y dejarnos enganchados a un disco, que sin entrar en comparaciones absurdas, es, otra vez, sobresaliente. 


Hiss Golden Messenger - Hallelujah Anyhow (2017): 01.- Jenny of the Roses/ 02.- Lost Out in the Darkness/ 03.- Jaw/ 04.- Harder Rain/ 05.- I Am the Song/ 06.- Gulfport You’ve Been on My Mind/ 07.- John the Gun/ 08.- Domino (Time Will Tell)/ 09.- Caledonia, My Love/ 10.- When the Wall Comes Down.

El nuevo disco de Taylor comienza con la preciosa "Jenny of the Roses" que descaradamente nos ofrece ese aroma a The Band para entregarse inmediatamente a una maravilla de la americana como es "Lost out in the darkness", una de esas canciones que te ganan con las escuchas, con las señas de identidad de Hiss Golden Messenger, con una armónica muy Dylan. "Jaw" es un despiporre, otra vez tiene esa dylanesque llena de sensibilidad y armonías, de esas que rebosaban en su anterior trabajo, justo allí donde este tema no desentonaría para nada. Hasta este momento y siendo justos, el disco es un pelotazo descomunal, si nos olvidamos de lo anterior y nos centramos en él, sin duda es un gran disco, no hay discusión. Más aún cuando nos topamos con una de las grandes canciones del año, hablo de "Harder Rain", una POM en sí misma. Siguiendo por la vía Dylan, claro está, pero abrazando a Van the Man, aquel que nos enamoró (otra vez) en "Veedon Fleece". "I am the song" tiene cierta épica ochentera, algo de Petty, algo del Boss, algo de soul, y un mucho de Taylor. Ya pasando el ecuador me sigo preguntando donde está el bajón de nivel en este disco, yo es que no lo encuentro y la única explicación a la decepción de muchos seguidores de la banda sea la repetición, pero qué queremos? que Taylor haga tecno? que se vuelva Bon Iver? No, desde luego no, queremos canciones como las de "Hallelujah Anyhow", como ese acercamiento al Dios BOB en "Gulfport you've been on my mind" y esa velada reverencia al León de Belfast en "John the gun", que sin duda se ha convertido en una de mis favoritas del lote. "Domino (time will tell)" es acojonantemente buena con esa guitarra tabernera, como lo es también la delicada "Caledonia, my love". Cierra el disco "When the wall comes down" con una letra descomunal. Positiva, amorosa, llena de verdad, de vida. El listón estaba muy alto pero para nada han bajado de nivel, para nada han entregado un disco menor, si el error es no superar lo escuchado anteriormente creo que aceptarán la crítica, pero escuchando con detenimiento el disco, no pensáis sinceramente que es maravilloso?

Venía precedida de una crítica muy positiva y me habían recomendado decenas de veces ver la enésima película basada en las viñetas de superheroínas pero me resistía pues ando muy cansado y aburrido de este tipo de películas. Mucha cantidad y muy baja calidad. Todo el mundo me decía que sí, que sí valía la pena ver "Wonder Woman" que era una de las mejores películas del género de los últimos años y que además era todo un alegato feminista. Y sí, la protagonista es una mujer, faltaría! no va a salir Matt Damon vestido de Wonder Woman (que podría), y sí, Gal Gadot es guapísima, tiene una mirada hipnótica, y un nombre y apellido de estrella pero qué queréis que os diga, a mi su actuación me parece muy normalita y nunca acabo de conectar con su personaje. Si es una película feminista porque su protagonista sea una mujer, una amazona con poderes, pues bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía, que decía aquel anuncio. Supongo que muchos cambiarán de opinión cuando vean a Wonder Woman plancharle la capa a Superman en La Liga de la Justicia. A mi, esto de vender esta película como feminista me parece una estupidez supina. Si esto es feminista, Alien el octavo pasajero que era?. Hace falta más que una mujer pegando leches para decir que estamos ante un film feminista. Esto es un panfleto infantiloide, ni más ni menos. Un pastiche comiquero de más de dos horas que no hay quién se lo acabe. Típico y plano, con una protagonista que va muy justita interpretando, más pendiente de morderse el labio inferior que de convencernos con su personaje. Como podéis imaginar a mi la película me ha parecido soporífera. Ojo, que está muy bien hecha (faltaría!). Luego está esa villana... esa Dra Posion (Elena Anaya) que es de chiste o vergüenza ajena. Ya lo de Chris Pine, Robin Wright, Danny Huston o David Thewlis es de desperdicio total. Qué personajes más anodinos! Nada, que no sé porque me entretengo a ver películas de capas y poderes, intentando vender unos valores 2.0 que rozan el ridículo, todo por ser políticamente correctos y hacer taquilla. Este film es muy aburrido y eterno, ya digo, 141 minutos de metraje es abusar de nuestra paciencia. Y confieso, la paré en el minuto 96. Horrorosa.
"Sunken Treasure"


La última trilogía de Chuck Prophet es algo al alcance de muy pocos. "Temple Beautiful", "Night Surfer" y su último trabajo "Bobby Fuller Died for your Sins" son tres obras supremas donde el Profeta muestra todas sus virtudes. Donde se reafirma en su discurso rocanrolero heredero de Alex Chilton, los Clash y los Kinks, todo con ese toque de San Francisco y del clasicismo roquero aliñado con unas letras siempre excelentes. Nada que no sepamos, nada que sea noticia pues la discografía de Chuck es todo un tesoro. Otra de las cosas que ya no son noticia cuando se relacionan con el Profeta son sus excelentes conciertos. Chuck lo da todo en ello, es muy bueno en directo, sobretodo a las seis cuerdas pues es un guitarrista fantástico, pero además es un gran showman y por supuesto es un tipo majo, muy simpático y atento que tiene siempre un momento y una sonrisa para los fans. Muchos diréis que es lo normal, que va con el trabajo, pero no, lo de Chuck es simpatía pura y dura, amor a la música, y al trabajo del músico, así pues como seguidor y fan no queda otra que corresponderle comprando sus discos y asistiendo a sus giras. Esta vez, la gira de su nuevo disco, comenzaba en Barcelona para continuar en cinco ciudades más españolas. La sala escogida fue Be Good, un local pequeño y alargado perfecto para rocanrolear si estás en primera línea porque si estás al final toda la magia se pierde. Por suerte, un servidor se colocó a un par de metros de distancia del Profeta y la experiencia volvió a ser inmejorable. Antes de la actuación de Chuck fue el turno del quinteto británico Lords of Lono que vienen siendo los telonerors durante toda la gira y que venían a presentar su disco "Severed" con un sonido interesante pero al que creo que le faltaba algo de chispa, de garra, de embrujo.

Media hora más tarde de lo anunciado Chuck Prophet y The Mission Express subieron al escenario contagiando sus optimismo y felicidad. Un tema instrumental a tope para con el clásico 1,2,3,4! dar paso al tema que da nombre y abre su último disco. En ese momento la contagiosa alegría confirma que será otra gran noche del Profeta. Del disco nuevo no tocó demasiadas canciones para mi sorpresa, se dejó muchas que hubiesen sido la repera pero sí sonaron "Bobby Fuller", "Bad year for rock and roll" puro ochenterísmo, "Jesus was a social drinker" ya un clásico instantáneo, "In the mausoleum" junto a Stephanie. Todas ellas excelentes, y por supuesto muchos de sus grandes hits de todos los tiempos: Temple Beautiful, Lonely desolation, Willie mays is up a bat, Summetime thing, You did.... bueno, fue un despiporre como siempre, aunque uno se queda con la sorpresa de "Holding On" que me pareció espléndida y el cierre con la versión "Shake some action" de los Flaming Goovies. A pesar de contar con su bajista a medio gas por enfermedad, la banda estuvo como siempre espléndida, y chuck magnífico. Otro gran concierto del Profeta que fideliza su parroquia y que sigue haciendo nuevos apóstoles. Grande Chuck.


*post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

Fan de Guillermo del Toro y de su trilogía vampírica literaria junto a Chuck Hogan. Como sabréis o suponéis también fiel seguidor de la serie televisiva basada en los libros y producida por ambas cabezas creativas. La serie finalizó hace unas semanas con una cuarta temporada que se realizó para estirar el producto y poco más, pues con tres temporadas de sobra se explica todo lo que acontece en los libros a pesar que muchos de los personajes corran diferentes destinos. La serie va seguro de más a menos, tanto en general como en su última temporada pues el desenlace, que no es otro que el final del Amo, no sorprende y obliga a que éste cometa unos fallos que de ser tan maléfico y mortal sería imposible que cometiese. Dicho esto, yo he disfrutado porque este tipo de productos me encantan: vampiros, virus, infecciones, nazis, mucha sangre y serie b... Vamos que todo lo que uno desea lo encuentra aquí si es fan acérrimo de la ciencia-ficción terrorífica. La temporada 3 de The Strain dejó todo preparado para un gran desenlace, para un final espectacular que no se dio. Ahondamos en ese vampiro que soporta la luz, en el nacido, en Quinlan. Un personaje maravilloso que merece serie propia. Mientras que el resto se fueron desdibujando, incluyendo Setrakian y el Amo. Nada nuevo, nada espectacular, nada que no esperásemos pero imposible dejar de verla si uno desde pequeño es un adicto al terror y la ciencia-ficción. Podía haber sido mejor? sin duda, sí, pero es una gran serie, serie b, que merece ser devorada de un mordisco.


DANNY AND THE CHAMPIONS OF THE WORLD/ BRILLIANT LIGHT (2017)/ WAITING FOR THE RIGHT TIME


La pérdida de Grand Drive en su día no fue un gran problema para un servidor puesto que todavía no conocía la grandeza de su líder Danny George Wilson. Los discos de la banda que Danny creó junto a su hermano Julian Wilson no encontraron acomodo en el hogar nikochiano hasta que Danny nos llegó al corazón con los trabajos de su nueva aventura, los Champions of the World. Lo creado por estos hermanos de origen australiano pero londinenses de adopción es digno de estudio, pues su media docena de discos no tienen desperdicio y me atrevo a decir, con la ventaja que otorga el tiempo, que son uno de los grandes tesoros de la música de las dos últimas décadas. Me quedo, sin dudar, con "True love and high adventure" del 2000 y con "See the morning in" (2002), dos discos por los que muchos artistas matarían o pagarían lo indecible por poder componer algo de este nivel. Curioso es que para la gran mayoría de seres humanos, estos discos han sido olvidados, o simplemente aún no han sido descubiertos. No sé a que espera ese gran tanto por ciento de humanidad para ponerse manos a la obra. Imposible no caer rendido ante esos dos grandísimos discos. Aún con ese nivelón Danny decidió disolver la banda, aventurarse con algún disco en solitario y finalmente crear un nuevo grupo para moverse en otros estilos. Fue entonces cuando nuestros caminos se cruzaron. Fue sin duda "Henry the Van" la canción que me cautivó, ese tema dylaniano que era el corazón de "Street of our Time", disco maravilloso que retomo habitualmente y que fue uno de los más escuchados en el ya lejano 2009. Una joya. Todo lo que ha venido después es oro puro y, poder seguir sus pasos y ver como ha ido evolucionando tanto a nivel compositivo como en variedad estilística, no tiene precio. A cada disco Danny nos sorprendía e inicialmente nos dejaba con el paso cambiado, hasta que caíamos rendidos a sus pies.

La evolución de Danny Wilson en sus discos con los Champions es alucinante. Del folk dylaniano de "Street of our time" (2009), pasando por la épica Springstiniana de "Hearts and Arrows" (2011) hasta abrazar al soul en el espléndido e imprescindible "Stay True" (2013), sin duda su mejor disco, su obra cumbre, repleta de magia e inolvidables canciones. Esa evolución pareció tirar de freno de mano en el 2015 con "What kind of love" que estaba un peldañito por debajo del anterior pero que nos daba todo lo que necesitábamos de los Champions. No defraudaban pero no sorprendían. Era una lógica continuación al haber dado con la tecla correcta, al haber encontrado un estilo y un sonido como banda, banda que en directo (más aún si llevan teclados) es una apisonadora. A todo esto, llega 2017, y es el momento de un nuevo disco, disco que ya sabíamos que llegaría puesto que el dicharachero y alegre Danny ya había anunciado personalmente en su concierto de Frías (en el festival tributo a The Band: el último vals), tocando incluso algún tema nuevo. El disco en cuestión hace mucho tiempo que está en mi poder, hace mucho tiempo que lo llevo escuchando y la verdad, es que he querido dejarlo madurar y aposentarse en mi cabeza puesto que se trata de un disco doble, compuesto por nada más y nada menos que 18 canciones, en las que Danny no abandona su manera de entender el soul pero que lo lleva hacia otros estilos ya conocidos, pues hay trazas de Grand Drive, y del folk y americanismos de sus primeros discos con los Champions. Es como bien escuché o leí por ahí, su "Exile on Main Street", un despiporre musical y de estilos que de primera aturde al personal, lo descoloca, y hace que la mayoría quede empachado por tanta canción y tanto minutaje, tildando al álbum de demasiado largo, y concretamente al segundo disco de flojo. Nada cierto en mi opinión si uno no se apresura en la crítica y deja que el disco vaya arropándole. No digo que sea su mejor trabajo, no lo es en absoluto, pero desde luego creo que está a un nivel excelente, manteniendo la línea sobresaliente de los Champions y aportando aire fresco, dando importancia a la banda, a los Campeones del mundo, puesto que todos participan en la composición de los temas dándonos un disco de country/soul/rock excelente donde todos ellos, todos los músicos tienen su momento para lucirse.


Danny and the Champions of the World - Brilliant Light (2017): 01.- Waiting For The Right Time/ 02.- Bring Me To My Knees/ 03.- It Hit Me/ 04.- You’ll Remember Me/ 05.- Swift Street/ 06.- Consider Me/ 07.- Coley Point/ 08.- It’s Just A Game (That We Were Playing)/ 09.- Never In The Moment/ 10.- Gotta Get Things Right In My Life/ 11.- Waiting For The Wheels To Come Off/ 12.- Don’t Walk Away/ 13.- Hey Don’t Lose Your Nerve/ 14.- Everything We Need/ 15.- Let The Water Wash Over You (Don’t You Know)/ 16.- Long Distance Tears/ 17.- The Circus Made The Town/ 18.- Flying By The Seat Of Our Pants.

El primer disco comienza de manera sensacional con una composición marca de la casa. "Waiting for the right time" tiene todo lo que nos gusta de los campeones del mundo. Tiene soul, tien magia, tiene un estribillo demoledor, solo de guitarra precioso, unas armonías perfectas y el inconfundible sello de Danny. "Bring to my knees" es fantástica. La guitarra llora rememorando a los Eagles, mientras que la melancolía del piano nos enamora. Segundo tema, segundo temón. "Hit me" es el soul de siempre, un temón descomunal (y ya van tres) que como bien dice Johnny JJ en su reseña del disco nada tiene que envidiar a clásicos del género. Muchos se quedan en esta tripleta. En el fantástico regusto que deja pero el disco solo ha hecho que empezar a andar, a dar sus primeros pasos. La balada "You'll remember me" es de pelos de punta, como nos los pone también uno de los mejores temas del disco, "Swift street". "Consider me" nos devuelve la energía, y nos viene a la memoria el "Hearts and arrows" donde este tema sin duda encontraría acomodo, puesto que tiene esa épica springstiniana que tan bien llevan a cabo los "champions". Lo de "Coley Point" es de traca, bajo esa primera escucha fría se muestra con el tiempo un tema inmenso, uno de mis favoritos del disco. "It's just a game" es un tema con gancho heredero del "Stay True", un as ganador, un triunfo asegurado. Una pedazo de canción que vale por un disco. El final del primer disco se acerca, y "Never in the moment" está allí para desear que nunca termine. Un tema donde asoma la esencia de "what kind of love" y que nos lleva a otro temón para cerrar el primer acto. "Gotta get things right in my life" es oro puro. Nada más que decir.

El segundo disco empieza increíble con una gran canción titulada "Waiting for the wheels", con todas las señas de identidad de los "Champs", un tema que en directo promete ser incendiario, y que es sin duda otro de los grandes momentos del disco. Su toque funk engancha, sus vientos y su ritmo trotón deslumbran, y como siempre Danny vocalmente sensacional. El baladón "Don't walk away" nos lleva a ese regusto de Simon y Garfunkel, ese aroma, esa sensación. En "Hey don't lose your nerve" practica ese soul agustito que borda Van the Man, y es fácil imaginar la canción cantada por el León de Belfast, rugiendo en ella, y haciéndola más grande si cabe pues el tema es excepcional. "Everything you need" y "Long distance tears" son ligeras y nos llenan de felicidad, en el medio de ambas "Let the water wash over you" brilla rememorando a la Creedence. El final está cerca, primero con "The circus made the town" a la que no le acabo de coger del todo el punto y finalmente cierran el disco con la romanticona "Flying by the seat of our pants". Un disco que para nada se hace largo, que para nada baja el nivel de la banda, que los posiciona en una situación privilegiada, como a una gran banda con mucho que decir todavía. Un señor disco al que hay que dedicarle su tiempo, un disco que enamora a fuego lento y que el tiempo lo colocará donde debe, entre los grandes del año.