DR DOG/ CRITICAL EQUATION (2018)/ BUZZING IN THE LIGHT

 

Seguramente la banda de rock originaria de Philadelphia (Pennsylvania) es el secreto mejor guardado de la música de la última década. Me declaro fan absoluto de Scott McMicken, Tobey Leaman, Zack Miller, Eric Slick, Franck McElroy y de todos aquellos que en algún momento formaron parte de una banda que suena a tradición americana sin olvidarse de los eternos e inigualables Beatles. A pesar que se estrenaron en 2002 con "Toothbrush" no fue hasta la aparición de su segundo disco que lograron cierta audiencia y reconocimiento, fue con "Easy Beat" en 2005 cuando muchos musiqueros descubrieron y empezaron a seguir la pista de una banda que prometía mucho pero que estaba dando sus primeros pasos y tenía todo por hacer. Yo, lo reconozco, no soy de ese grupo puesto que un servidor les descubrió con el maravilloso, mágico e indispensable "Fate" del 2008. Me caló tanto que luego encadené "Easy Beat", el debut, y "We all belong" (2007), y ya no he podido dejar de amarlos. De esos primeros discos, "Fate", sigue siendo mi favorito pero conforme iban pasando los años y los discos creo que Dr Dog sólo han sabido mejorar, ya sea con "Shame, Shame" (2010), "Be the void" (2012), "B-Room" (2013), "The Psychedelict Swamp" y "Abandoned Mansion" ambos del 2016. En ese año llegaron por partida doble. Repescando y regrabando sus viejas canciones olvidadas en "The Psychedelict Swamp" y entregando un disco precioso sin aviso previo y casi sin soporte físico como fue "Abandoned Mansion", sin duda una de sus joyas. Dos discos diferentes, diametralmente opuestos en cuanto a concepción y sonido, pero con un mismo ADN, así que no sorprende que su nuevo disco, el que nos ocupa, su "Critical Equation" tenga un poco de cada uno, una mezcla coherente y en su justa medida que sigue sonando a Dr Dog, que gustará a fans, que acabarás amando, que sigue avanzando y formando parte de una discografía envidiable. El "psychedelict" fue un adiós con el sello "Anti", y parece que ese rescate fue para cerrar contrato y el sorpresivo "Abandoned Mansion" fue el inicio con el sello "We buy gold Records" con los que han repetido en su nuevo disco. El disco está producido por Gus Seyffert (conor Oberst, Beck, Adele, Elvis Perkins, Michael Kiwanuka....); y la autoría de canciones las firman como banda, a la antigua usanza, aunque está claro quién es el responsable de cada una, y siguen repartiéndose entre McMicken y Leaman la voz cantante, y aunque el pequeñín de Scott siempre se lleve el trozo más grande del pastel yo no sé por cual inclinarme, no puedo decidirme cual de los dos me gusta más. 


Dr Dog - Critical Equation (2018): 01.- Listening In/ 02.- Go Out Fighting/ 03.- Buzzing in the Light/ 04.- Virginia Please/ 05.- Critical Equation/ 06.- True Love/ 07.- Heart Killer/ 08.- Night/ 09.- Under the Wheels/ 10.- Coming Out of the Darkness.

La atmosférica "Listening in" abre espléndidamente con unos teclados poderosos de otra década un disco que sabe a gloria. A tradición vestida de modernidad. A inmersión en un sonido propio que les caracteriza y define como banda pero que bebe sin disimulo de Beatles y de otras bandas más modernas como por ejemplo Wilco, pero siempre a su manera, con sus maravillosas letras y su tímida psicodélia. "Listening In" es un inicio perfecto. Musicalmente suena estupenda y por supuesto los coros, y los cambios de ritmo deslumbran. La sencillez que enamora. Lujo. La entrada de "Go out fighting" es deslumbrante. Al principio descoloca pero tiene ese regusto a Lennon que me vuelve tarumba. Seguro que al bueno de John le encantaría este tema, muy suyo, muy del Beatle John... con eso ya lo decimos todo. Tema buenísimo. "Buzzing in the light" es de una melodía arrebatadora digna de su "Fate", una de mis favoritas del disco, y es que cuando baladean me vuelven loco, además tiene ese toque a Tweddy que es tanto de mi agrado, incluso por momentos recuerdan a la banda de Jeff cuando esta se pone de lo más clasicorro. Eso sí, sigue sonando a Beatle, a Abbey Road, con su batería descomunal y esos coros que remiten a aquel mítico disco. Otra de mis favoritas es sin duda "Virginia Please" que originalmente debía ser un tema instrumental y que ahora luce muy cool. La canción que da nombre al disco, "Critical equation", suena a sixtie total. Suena a siesta psicodélica, a amanecer placentero, perezoso y lisérgico. Maravillosa. "True Love" es una canción típica de Leaman donde no le cuesta lucirse, de enganche fácil y de escucha agradable que tiene un crescendo enérgico delicioso. Estos temas son pura medicina del Dr Dog. "Heart Killer" es un pelotazo estratosférico que recuerda como bien he leído por ahí a las locuras de Cheap Trick. Encaminándonos al final nos encontramos con "Night" y "Under the Wheels". La primera es una balada acústica de las que ponen los pelos de punta y la piel de gallina. Preciosa. Mientras que la segunda luce con sencillez un rocanrol viejuno pasado por un filtro de modernidad, es decir, un tema clasicón puesto al día. Llegamos al final con un tema espléndido, con "Coming out the darkness", con otro tema atmosférico muy marca de la casa, muy "Fate" otra vez. Otra delicia, otra maravilla, otra joya de las que me enamoran y me vuelven loco. En definitiva, otro discazo más de Dr Dog. Amo a esta banda. 

Me habían hablado muy bien de ella. Me la habían puesto por las nubes, y siendo del género que es, era imposible negarse a su visionado. Con guión y dirección de Robert Eggers, el film "The Witch" consiguió ser galardonado como mejor película del festival de Sundance de su año gracias a una historia simple pero muy bien plasmada para ser una ópera prima, así que habrá que estar muy atentos a lo próximo del señor Eggers. No situamos en Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII, donde la religión y las creencias populares dominan la sociedad, por esos motivos religiosos una familia con cinco hijos es expulsada de la comunidad y deciden ir a vivir al bosque. Todo parece idílico hasta que los cultivos dejan de crecer y su bebé desaparece misteriosamente.... No quiero explicar nada más pero esa tensión terrorífica sin casi enseñarnos nada es una delicia para los amantes del género. Visualmente es arrebatadora, su ritmo lento encaja perfectamente con una historia en la que la tensión puede cortarse a cuchillo. Demostrando que no hacen falta efectos especiales sino una buena historia y dirección, aquí con cuatro leyes básicas de dirección ofrece todo un espectáculo. Estamos ante una pequeña joya que ganará con el tiempo y sin duda se convertirá en pieza de culto. 
"Roadrunner"


Hace nada más y nada menos que quince años que sigo al cantautor de Nebraska, afincado en la costa valenciana, Josh Rouse. Aquel maravilloso disco de esencia setentera llamado "1972" (2003) hizo que me fijase en él y que hasta el día de hoy siga sus pasos y le perdone sus pecados. Aquel disco que data del 2003 es para mí su mejor disco y un auténtico clásico moderno, puede que con el siguiente álbum, otra joya que responde al nombre de "Nashville" (2005), se confirmase como uno de los más interesantes cantautores de su generación, más pop que folk pero indudablemente con una calidad pasmosa. Su problema es básicamente que es un hombre muy soso, sin gracia, sin chispa. Sus conciertos carecen de magia y no dan ganas ni de ir a saludarle e intentar compartir con él unas palabras. Sobre sus discos no hay duda. Exceptuando su época de Turista/Paellador y su unión con The Long Vacations (qué daño hace a veces la influencia del amor....) su carrera es notabilísima. Además de los dos discos anteriormente comentados es indispensable no olvidar su tripleta inicial: "Dressed up like in Nebraska (98), "Home" (00) y sobretodo "Under Cold Blue Stars" (02); confirmando que después de "Nashville" y a pesar que en "Subtítulo" encontramos alguna joyita toda fue cuesta abajo, pareciendo que la creatividad y la inspiración habían desaparecido. Para nuestra suerte en sus dos últimos trabajos, "The Happiness Waltz" (13) y en mayor medida "The Embers of Time" (15), se apreciaba una subida de calidad que hacía pensar en la plena recuperación de Josh, yo creo sin duda que le hemos recuperado para los buenos discos. Y es cuando anuncia su siguiente trabajo, el que nos ocupa, su "Love in the modern age". Y las dudas nos asaltan a casi todos cuando según la prensa Rouse ha creado un disco con aroma ochentero, sonido que se lleva mucho últimamente. Miedo, pánico y estupor. Un cambio de estilo, de fondo, pero volviendo a la idea de volver a dedicarle un disco, como ya hizo en "1972" a un sonido de otra década. Después de varias escuchas creo que no es precisamente el mejor disco de Rouse pero desde luego aplaudo su valentía y en general (con la boca pequeña) puedo decir que me gusta su nueva colección de canciones aunque bien es cierto que no le veo mucho recorrido al disco, tan poco como ninguno.

La inicial "Salton Sea" no es para nada de mi agrado. Ese sonido ochentero de puticlub barato no me gusta nada. Ha tenido la misma idea que The Decemberists pero no le ha salido igual el invento. El tema es para olvidar y por suerte con "Ordinary people, ordinary live" lo arregla, gracias sin duda a una melodía digna del mítico Casio PT1 que se engancha cual sanguijuela y no te suelta. El siguiente tema es el que da nombre al disco. Decente e interesante pura radiofórmula de la época con saxofón de aquí te pillo aquí te mato incluido. La idea de ir haciendo temas que recuerden a los que podían sonar durante aquella época hace que podamos hablar de mini-album conceptual. Desde luego consigue teletransportarnos a otra época, sobretodo cuando suena la que para mi es la mejor canción del disco, hablo de "Businessman" que sin duda en la época hubiese sido todo un pelotazo radiofónico. El disco sigue avanzando sin darnos ninguna alegría memorable, todo fluye agustito, con sonidos amables y guiños a esto o aquello. Easy-listening sin historia. "Women and the wind" me gusta, tiene una estructura típica de Rouse pero vestida de "ochentas" y creo hubiese sido mejor con toques folk, imaginarla con los arreglos de "1972" no le hubiese venido mal. De lo que queda poco que destacar, "Tropic moon" y "I'm your man" son resultonas pero nada más, "Hugh and kisses" es regulera y tal vez "There was a time" es lo más parecido al Rouse de siempre, al que de verdad nos gusta porque este "Love in the modern age" no pasará a la historia, ni creo que vaya a formar parte de mi colección de discos ni creo lo escuche dentro de unas semanas. Amable y retro, poco más. 

Josh Rouse - Love in the Modern Age (2018): 01.- Salton Sea/ 02.- Ordinary People, Ordinary Lives/ 03.- Love in the Modern Age/ 04.- Businessman/ 05.- Women and the Wind/ 06.- Tropic Moon/ 07.- I’m Your Man/ 08.- Hugs and Kisses/ 09.- There Was a Time


La asociación entre Netflix y BBC siempre es bienvenida. Un servidor es un apasionado de las miniseries inglesas y cuando descubro la serie de SJ Clarkson y David Hare "Collateral" no puedo resistirme y acabo merendándome sus cuatro capítulos de una sentada. Estamos ante una serie coral, aunque sí tenemos una protagonista, la detective Kip Glaspie (Carey Mulligan). quién se ocupa de un caso de asesinato al parecer al azar a un pizzero pero todo se complica al descubrir que era un imigrante ilegal sirio, etc, etc... Lo de Carey Mulligan es de traca. Está fantástica. Un servidro la recuerda de "Drive" pero sin duda está llevando una carrera interesantísima. Luego le siguen los secundarios, que están magníficos. Su importancia es absoluta puesto que la historia es bastante coral. De entre todos la cara más conocida son las de John Simm y Billie Piper pero casi todas las caras nos sonarán de buenas producciones inglesas. La serie que tiene un inicio algo absurdo y poco interesante se acaba convirtiendo en una espectacular trama política y detectivesca que se centra en la inmigración ilegal para acabar entregándonos una reflexión de nuestros tiempos, del poder, del concepto de país, etc, etc..  El único fallo es que no todas las pequeñas historias están tan bien ligadas como nos gustaría y a veces (pocas) se dispersa un algo. De todas manera tanto el guión, el tono, el ritmo son altamente recomendables y si a uno le gustan las miniseries inglesas debería marcar está como imprescindible.


EELS/ THE DECONSTRUCTION (2018)/ TODAY IS THE DAY

 

"... the deconstruction has begun..."

Cuatro años después de sus cuentos con moraleja, Mark Oliver Everett y sus anguilas se han roto en mil y un pedacitos para volver a montarse de igual manera pero diferente. Así que Mr E ha llegado a la conclusión que la deconstrucción era sin duda su única salida para volver a ser quién era y no convertirse en una sombra de lo que fue. Su nueva colección de canciones es estupenda que nadie se lleve a engaño. Suena a Eels porque es puro Eels. No quiere sonar a nada más pero tal vez necesitaba de un reinicio, de un nuevo comienzo, y tal vez por eso todo lo que escucharemos en este disco tiene ese aroma a déjà vu, a auto-homenaje pero para nada a piloto automático. Encontramos todas sus señas de identidad, todos sus trucos y todo su romanticismo a la hora de escribir. No encontraremos otro "Electro-Shock blues" (1998) pero es que eso es francamente imposible, pero sí que el resultado final no está lejos de "Daisies of the Galaxy", "Hombre Lobo", "Wonderful, Glorious" o "The Cautionary Tales", tal vez no llegue al nivel de ellos o tal vez sí puesto que cada vez que lo escucho me atrapa más y más, pero desde luego tiene un poquito de cada uno de ellos y es por eso que muchos les acusan de repetitivos o faltos de ideas. No es mi caso. Yo lo veo como una deconstrucción en toda regla. Deconstrucción que ha tenido lugar en el estudio The Compound en Los Feliz, California, junto a sus compinches Koool G Murder al bajo y P-Boo  (guitarra, teclados, percusión...) quienes por separado colaboran con Mr E en la composición de los temas, más el añadido de la orquesta y coro de la deconstrucción. Todo excelente. Quince temas como quince soles que conforman un disco sensacional que te va ganando con cada escucha, un disco que comienza con la espléndida canción que da nombre al disco. "The deconstruction" tiene esos arreglos orquestales futuristas que recuerdan muy mucho al inicio del maravilloso disco de Damon Albarn en solitario del 2014, aquel "Everyday Robots" que para mi es ya un clásico moderno y que empiezo a ver que está influyendo muy mucho en discos presentes. En aquel disco Albarn estaba ayudado por Brian Eno quién claramente dejaba su huella, y aquí E se lo guisa y se lo come a su estilo, con su positiva melancolía y su extraño romanticismo. La canción inicial es una delicia. No hay duda. Con su pausada melodía y su instrumentación orquestal, añadiendo un Mr.E fantástico en la parte vocal. La deconstrucción ha comenzado y la apreciamos claramente con el segundo tema, y también segundo single del disco. "Bone dry" es puro Eels. De popa a proa y de la quilla a la perilla. Un inicio marca de la casa y unas guitarras que encajarían en cualquiera de sus discos menos tristones, ya sea "Soul Jacker", "Hombre Lobo" o "Wonderful Glorious". Un temazo. Un single en toda regla. Shouby dooby dooby doo. Shouby dooby. Shouby dooby dooby dooo..... 

".. I had a premonition. It's all gonna be fine.."

Hasta el momento Eels tampoco parecen haberse movido tanto de su estilo pero claro, esa no es su intención. Mr.E no es Beck. No se pondrá a cambiar de estilo con cada disco porque corre el peligro de darnos un discón como "Morning Phase" o una grandísima y soberana mierda como "Colors". Puede que un día estuviese escuchando "Colors" y tuviese una premonición, o puede que estuviese escuchando a sus adorados Kinks (dice que Village Green es uno de los discos de su vida) y se acordase de aquel lema suyo setentero: Give the people what they want, y se pusiese a ello. Gracias E. Antes de esa maravilla llamada "The Premonition" nos encontramos con "The quandary" una instrumental bonica del to que no llega al minuto. Volviendo al cuarto tema, "The Premonition", uno solo puede sentarse y disfrutar. Tema precioso donde reina una excelente y adormilada guitarra que da paso a otra canción sobresaliente. "Rusty pipes" podría estar con otras vestimentas, o casi las mismas, en el "Daisies", es decir, ese es el nivel. Enlaza después con otra joya que repite la orquesta de "Premonition". La epifanía de Mr.E  es sensacional, en "The Epiphany" E se pone sentimental y le invade la saudade por otros tiempos a los que le gustaría volver. Simplemente maravillosa. "Today is the day" es pura energía anguilosa. Es una pequeña píldora de felicidad. Es pura orfebrería marca de la casa. Justo primer single, y sí, puede que sea más de lo mismo, puede que justifique esa crítica feroz de auto-plagio pero y qué? 

".. It's you and me forever, together. For all that it's worth..."

La delicada, bella y eterna "Sweet scorched earth" ahonda en la idea del disco sobre el amor, el afecto, la felicidad... Los arreglos orquestales le sientan de maravilla y la voz rasgada y rota de E brilla para darnos desde la sencillez una grandiosa canción. Los pajaritos vuelven al redil en "Coming Back" con su sonido a feria y su aroma a nube de caramelo. Minuto instrumental glorioso que nos conduce a "Be hurt", una de mis favoritas del disco, que expresa muy bien ese dolor que sientes cuando la has cagado muy mucho, ese dolor necesario que te hace madurar y ser mejor persona. Es entonces cuando los Eels deciden volver a darnos energía de la buena, con las palmaditas de "Today is the day" y la guitarra de "Bone dry", un mix de todo eso llamado "You are the shining light", un tema muy lennoniano en su base, en su esqueleto. Nos encontramos justo después con "There I said it", otra exquisita melodía melancólica de E, melodía randynewmana, melodía excelente, bonita, dolorosa, triste. Positiva melancolía. Belleza absoluta: I love you, there I said it.... 

".. We are safe. We are free. Always were and will be.."


Llegando al final Mr E nos regala una pequeña joya que no llega al minuto. "Archie Goodnight" es un caramelito. Una delicatessen que me recuerda muy mucho a lo hecho hace unos años por Conor Oberst en su "Ruminations" y la enlaza con otro tema, instrumental en este caso, que es de una belleza exultante. La tripleta melancólica final se cierra con un temazo espectacular. "In our Cathedral" donde tal vez la presencia de Randy Newman esté más presente que nunca, donde resume muy bien toda la idea del disco, de esa deconstrucción como artista pero sobretodo como persona. Deconstrucción que todos deberíamos hacer. Rompernos en trocitos y reconstruirnos de nuevo, sin vicios ni manías, sin perjuicios, sin estúpidas y falsas convicciones, y así poder vivir tranquilamente y en paz en nuestra catedral, en nuestro mundo, en nuestra casa con los nuestros que son todos aquellos que nos aman y con aquellos que nos encontramos a salvo. Gracias Mr E por este magnífico disco, otro más, gracias por darnos todo lo que necesitábamos, ni más ni menos. Gracias por ser el más grande, genuino, puro y sincero artista de su generación. 

Eels - The Deconstruction (2018)

01.- The Deconstruction/ 02.- Bone Dry/ 03.- The Quandary/ 04.- Premonition/ 05.- Rusty Pipes/ 06.- The Epiphany/ 07.- Today Is The Day/ 08.- Sweet Scorched Earth/ 09.- Coming Back/ 10.- Be Hurt/ 11.- You Are The Shining Light/ 12.- There I Said It/ 13.- Archie Goodnight/ 14.- The Unanswerable/ 15.- In Our Cathedral.



*post aparecido originalmente en EXILE SHMagazine por Nikochan


La cuarta película de Duncan Jones no ha dejado a nadie indiferente. La mayoría de quienes han visto "Mute" han decidido enterrar con vida al hijo de David Bowie. Parece que su "Moon" y su "Código Fuente" no den más crédito. Vale, es verdad que su "Warcraft" dejaba mucho que desear pero tampoco era un engendro, simplemente era regulera y familiar, una simple "Señor de los Anillos" de garrafón. Eso le dejó tocado, sin duda. Así que la llegada de la película que le congraciara de nuevo con el público no podía tardar demasiado, y tardó dos años y no se estrenó en cines sino en Netflix, y tardó porque por el medio murió su padre, a quién va dedicada la película y de quién utiliza por primera vez una de sus coplas aunque si no eres fan del Duque Blanco te pase inadvertida. A mi, si os soy sincero, su nueva película me ha parecido notabilísima. Sí, me ha gustado. No es por hacer la contraria, de verdad que me ha parecido bastante buena a pesar que la historia es lo más simple que uno pueda imaginar. El resto, lo que le da cuerpo a la película me parece notable. Desde la música, la estética, la fotografía, las actuaciones, el ritmo... todo correcto.... Seguimos metidos en una moda cyberpunk que ni os cuento...  Su protagonista, Alexander Skarsgard, interpreta a Leo, un chico amish en un Berlin futurista que perdió la voz en un accidente y que ahora ha perdido a su misteriosa novia, quién tiene más sombras que luces, en su empeño por encontrarla se topará con un entramado delictivo del que le resultará difícil salir ileso. Skarsgard no lo hace mal, su tarea es difícil. Su cara debe expresarnos todo lo que no dice, y a veces lo consigue y otras no, pero en general está más que correcto. Sorprenden los secundarios. Sobretodo Paul Rudd como "Cactus" al que creía encasillado, y Justin Theroux como "Pato" intentando desencasillarse de la fantástica The Leftovers. Como digo, la historia es sencilla, y la ejecución notable pero siempre tenía la sensación mirando el film que podría haber sido mucho mejor, esa es mi única pega. El film va de más a menos, perdiendo fuerza, misterio y encanto conforme avanza pero para nada es un horror como he leído por ahí, no me parecen justas las críticas cuando esos mismos que hablan de film terrible aplauden otras películas de pelaje similar que son una broma. No nos pondremos de acuerdo y pienso que si un millón de personas dicen que es regulera, y yo que es buena, pues seguramente ande equivocado, pero que queréis que os diga, a mí me gustó. Recomiendo su visionado si esperar nada, sin esperar o desear un hito de la ciencia-ficción puede que entonces pueda disfrutarse.