Lejos del soporífero pastiche que fueron los episodios I, II y III, la trilogía que debería dar cierre a la saga intergaláctica más famosa de la historia (perdónenme Trekis) es puro espectáculo pero como ya vimos en el episodio VII, The Force Awakens, las buenas ideas lucen por su ausencia. En "Los últimos Jedi" nos encontramos sin la descarada copia que fue el inicio de la saga con la tercera trilogía pero seguimos sin dar pie con bola y mareando la perdiz. No hay aquí una Estrella de la Muerte XXL pero tampoco hay ideas ni un guión medio decente. Seguimos tirando de refrito y de plagios semi-descarados que esta vez no acaban funcionando tan bien como en la anterior película o puede que sí y lo que ha cambiado es el efecto sorpresa/ilusión. Hay muchas ganas de gustar, de gustar a todos. Hay por tanto guiños a anteriores personajes, otros nuevos que recuerdan a los míticos, nuevos monstruitos, innumerables cameos .... demasiadas bromitas tontas.... un entrenamiento donde hasta aparece Yoda, una nueva incursión en una nave rival, la muerte absurda del que pensábamos era el malo malísimo, un jugar con quién es el padre de la poderosa nueva Jedi, el adiós de Luke....  el adiós por tanto de Mark Hammill que vuelve a demostrar que es un pésimo actor aunque le queramos mucho por ser uno de los Kinkis más visibles. El film es decepcionante. En eso no hay debate alguno. Más de lo mismo. Refrito. Comida fría. Ingenua y plana pero apabullante en lo visual. Poco más que decir, solo desear ver la última de sus películas para terminar la saga y que nos expliquen los cuatro flecos que quedan pendientes aunque mucho me temo que no abandonarán la gallina de los huevos de oro y habrá muchas más películas, ya sean oficiales de la saga o paralelas... que la fuerza nos acompañe. 
"Rhiannon"


Llegó el buen tiempo, llegó la primavera. Aquí llega el Sol que cantaban los Beatles... Y con ese florecer y esa luz cálida y necesaria me hace repescar antiguos discos de felicidad americana. Miro los discos de mi colección y mi vista se centra en Zoe Muth, y visto como me gustó el disco "Stitch of the world" de Tiff Merritt (favoritísimo del año pasado) y lo que amo a Eilen Jewel pues no me queda otro que repescar su "Starlight Hotel" y cerrar el círculo de mis tres preferidas jóvenes damas de la música de raíces americana. Recuerdo pensar que con una portada tan sensacional ese disco debía ser mío. Daba igual que el autor del disco, autora en este caso, fuese desconocido para mis oídos como lo era también el estilo del artefacto en cuestión pues esa portada había despertado en mi interior ese viejo instinto de compra arriesgada y caprichosa. Me hice con el disco y me enamoré de Zoe. Después de eso me enteré de su amistad con Eilen Jewell y ambas comenzaron a formar parte de mi dieta musical, aunque con el tiempo tengo que reconocer mi predilección por Eilen pues "Queen of the minor key" (2011), "Sundown over ghost town" (2015) son dos razones de peso, alo que hay que añadir su disco de versiones del año pasado, su "Down heart blues", aunque el disco que nos ocupa, este "Starlight Hotel" es en mi opinión algo superior o al menos tiene esa magia que puede que le falten a los otros, o simplemente sea una manía personal, pues adoro este disco. Curiosamente no es el primer trabajo de Zoe Muth, en 2009 apareció su disco debut junto a The Lost High Rollers que fue reeditado posteriormente, y en 2014 confirmó lo escuchado con un excelente tercer disco: World of Strangers. En medio, un EP llamado "Old Gold" (2012)  y el maravilloso "Starlight Hotel" que hoy nos ocupa y del que os quería hablar brevemente.

Zoe Muth and The Lost High Rollers - Starlight Hotel (2011): 01.- I've Been Gone/ 02.- Whatever's Left/ 03.- Let's Just Be Friends For Tonight/ 04.- Before The Night Is Gone/ 05.- Harvest Moon Blues/ 06.- New Mexico/ 07.- If I Can't Trust You With A Quarter/ 08.- Tired Worker's Song/ 09.- Starlight Hotel/ 10.- Come Inside.

La cantante originaria de Seattle entregó con "Starlight Hotel" un sensacional álbum heredero del country folk americano de bar de carretera, de caravana, de cerveza y revolcón matinero, de desengaño y desamor. Ofreciéndonos un repertorio de lujo que recordaba a los grandes y no escondía influencias, desde Emmylou a Lucinda, pasando por papá Bob y Van Zandt, y hasta rememorando el sonido Cash trompetas mediante en alguna que otra canción. Todo muy bien presentado y empaquetado, adornado con una voz de lujo que hace de “Starlight Hotel” una joya oculta a descubrir. Un disco de esos que te arrancan la sonrisa y te obligan a ser feliz, al menos durante el tiempo que dura su maravillosa música. Ya desde la canción inicial uno sabe que disfrutará a lo grande. Suenan trompetas fronterizas y guitarras al galope, y la voz de Zoe nos reconforta como hacía mucho tiempo que no recordaba. “I’ve been gone” es un temazo, no me canso de escucharlo. Una pequeña joya que, como os digo, esboza en mi cara una sonrisa placentera. En el disco encontraremos todo aquello que amo de la música americana, además de ese rollo americano countril, hay mandolinas, trompetas, guitarritas y el clásico sonido de pedal steel. Lujazo, lujazo. El disco poco a poco y a cada escucha te va ganando y llevando al huerto, así encontraremos melodías fantásticas como la de “Whatever’s Left” sin duda una de mis favoritas del paquete, a medio camino del country y el pop. “Let’s just be friends for tonight” que es una delicia con un estribillo muy a lo Lucinda, o las inconmensurables baladas “Before the night is gone” y “If I can’t trust you with a quarter” que ponen el listón muy alto con un country maravilloso, de etiqueta. Quedan más sorpresas, más joyas ocultas como por ejemplo "New Mexico", o la deliciosa "Harvest moon blues". Uno de los mejores temas del disco es el que le da nombre. "Starlight Hotel" es simplemente redonda, y el cierre con "Come inside" nos invita a volver una y otra vez al Hotel de la luz de las estrellas, al mejor disco de Zoe Muth, a este maravilloso artefacto perfecto para los primeros calores primaverales. Felicidad y belleza en estado puro. 

*Post aparecido originalmente en Exile SHMagazine por Nikochan

Una de las grandes sorpresas de HBO que tenía pendiente y que no paraban de recomendarme era la serie creada por Paolo Sorrentino sobre la Iglesia y el Papa. La serie es una producción italiana pagada por el sospechoso habitual Jaume Roures que tirando de chequera consiguió a Jude Law para el papel principal (Papa Pío XIII/Lenny Belardo) y Diane Keaton (hermana Mary) más una serie de secundarios gloriosos como James Cromwell, Javier Cámara y un espléndido y descomunal Silvio Orlando que construye un insuperable Cardenal Voiello. Sin duda estamos ante una serie Top. Una de las mejores y más inteligentes series que uno pueda ver en la actualidad. Lo extraño es que visto lo visto nadie haya protestado, y puede que aunque  les gustaría poner a la serie de vuelta y media creen que es mejor no darle cancha puesto que es difícil que salga del circuito privado de HBO y por tanto la acaben viendo unos pocos de miles, que en definitiva y mundialmente son pocos. La serie es compleja, es inteligente y visualmente es un placer, no está exenta de buen humor y surrealismo , ya digo, para mi es una de las grandes sorpresas de los últimos años y mi única pega son los dos últimos episodios o más bien el último donde la historia flaquea un algo. Creo que la serie va de más a menos pero siempre se mueve en el sobresaliente. No quiero destripar mucho la historia, pero si no la habéis visto no sigáis leyendo a partir de ahora porque os diré que sí habrá una segunda temporada donde no saldrá Jude Law, y que llevará por título de "The New Pope", así que ya podéis imaginar por donde irán los tiros. Recomendable para aquellos a los que las neuronas aún les funcionan. Genial.


DR DOG/ CRITICAL EQUATION (2018)/ BUZZING IN THE LIGHT

 

Seguramente la banda de rock originaria de Philadelphia (Pennsylvania) es el secreto mejor guardado de la música de la última década. Me declaro fan absoluto de Scott McMicken, Tobey Leaman, Zack Miller, Eric Slick, Franck McElroy y de todos aquellos que en algún momento formaron parte de una banda que suena a tradición americana sin olvidarse de los eternos e inigualables Beatles. A pesar que se estrenaron en 2002 con "Toothbrush" no fue hasta la aparición de su segundo disco que lograron cierta audiencia y reconocimiento, fue con "Easy Beat" en 2005 cuando muchos musiqueros descubrieron y empezaron a seguir la pista de una banda que prometía mucho pero que estaba dando sus primeros pasos y tenía todo por hacer. Yo, lo reconozco, no soy de ese grupo puesto que un servidor les descubrió con el maravilloso, mágico e indispensable "Fate" del 2008. Me caló tanto que luego encadené "Easy Beat", el debut, y "We all belong" (2007), y ya no he podido dejar de amarlos. De esos primeros discos, "Fate", sigue siendo mi favorito pero conforme iban pasando los años y los discos creo que Dr Dog sólo han sabido mejorar, ya sea con "Shame, Shame" (2010), "Be the void" (2012), "B-Room" (2013), "The Psychedelict Swamp" y "Abandoned Mansion" ambos del 2016. En ese año llegaron por partida doble. Repescando y regrabando sus viejas canciones olvidadas en "The Psychedelict Swamp" y entregando un disco precioso sin aviso previo y casi sin soporte físico como fue "Abandoned Mansion", sin duda una de sus joyas. Dos discos diferentes, diametralmente opuestos en cuanto a concepción y sonido, pero con un mismo ADN, así que no sorprende que su nuevo disco, el que nos ocupa, su "Critical Equation" tenga un poco de cada uno, una mezcla coherente y en su justa medida que sigue sonando a Dr Dog, que gustará a fans, que acabarás amando, que sigue avanzando y formando parte de una discografía envidiable. El "psychedelict" fue un adiós con el sello "Anti", y parece que ese rescate fue para cerrar contrato y el sorpresivo "Abandoned Mansion" fue el inicio con el sello "We buy gold Records" con los que han repetido en su nuevo disco. El disco está producido por Gus Seyffert (conor Oberst, Beck, Adele, Elvis Perkins, Michael Kiwanuka....); y la autoría de canciones las firman como banda, a la antigua usanza, aunque está claro quién es el responsable de cada una, y siguen repartiéndose entre McMicken y Leaman la voz cantante, y aunque el pequeñín de Scott siempre se lleve el trozo más grande del pastel yo no sé por cual inclinarme, no puedo decidirme cual de los dos me gusta más. 


Dr Dog - Critical Equation (2018): 01.- Listening In/ 02.- Go Out Fighting/ 03.- Buzzing in the Light/ 04.- Virginia Please/ 05.- Critical Equation/ 06.- True Love/ 07.- Heart Killer/ 08.- Night/ 09.- Under the Wheels/ 10.- Coming Out of the Darkness.

La atmosférica "Listening in" abre espléndidamente con unos teclados poderosos de otra década un disco que sabe a gloria. A tradición vestida de modernidad. A inmersión en un sonido propio que les caracteriza y define como banda pero que bebe sin disimulo de Beatles y de otras bandas más modernas como por ejemplo Wilco, pero siempre a su manera, con sus maravillosas letras y su tímida psicodélia. "Listening In" es un inicio perfecto. Musicalmente suena estupenda y por supuesto los coros, y los cambios de ritmo deslumbran. La sencillez que enamora. Lujo. La entrada de "Go out fighting" es deslumbrante. Al principio descoloca pero tiene ese regusto a Lennon que me vuelve tarumba. Seguro que al bueno de John le encantaría este tema, muy suyo, muy del Beatle John... con eso ya lo decimos todo. Tema buenísimo. "Buzzing in the light" es de una melodía arrebatadora digna de su "Fate", una de mis favoritas del disco, y es que cuando baladean me vuelven loco, además tiene ese toque a Tweddy que es tanto de mi agrado, incluso por momentos recuerdan a la banda de Jeff cuando esta se pone de lo más clasicorro. Eso sí, sigue sonando a Beatle, a Abbey Road, con su batería descomunal y esos coros que remiten a aquel mítico disco. Otra de mis favoritas es sin duda "Virginia Please" que originalmente debía ser un tema instrumental y que ahora luce muy cool. La canción que da nombre al disco, "Critical equation", suena a sixtie total. Suena a siesta psicodélica, a amanecer placentero, perezoso y lisérgico. Maravillosa. "True Love" es una canción típica de Leaman donde no le cuesta lucirse, de enganche fácil y de escucha agradable que tiene un crescendo enérgico delicioso. Estos temas son pura medicina del Dr Dog. "Heart Killer" es un pelotazo estratosférico que recuerda como bien he leído por ahí a las locuras de Cheap Trick. Encaminándonos al final nos encontramos con "Night" y "Under the Wheels". La primera es una balada acústica de las que ponen los pelos de punta y la piel de gallina. Preciosa. Mientras que la segunda luce con sencillez un rocanrol viejuno pasado por un filtro de modernidad, es decir, un tema clasicón puesto al día. Llegamos al final con un tema espléndido, con "Coming out the darkness", con otro tema atmosférico muy marca de la casa, muy "Fate" otra vez. Otra delicia, otra maravilla, otra joya de las que me enamoran y me vuelven loco. En definitiva, otro discazo más de Dr Dog. Amo a esta banda. 

Me habían hablado muy bien de ella. Me la habían puesto por las nubes, y siendo del género que es, era imposible negarse a su visionado. Con guión y dirección de Robert Eggers, el film "The Witch" consiguió ser galardonado como mejor película del festival de Sundance de su año gracias a una historia simple pero muy bien plasmada para ser una ópera prima, así que habrá que estar muy atentos a lo próximo del señor Eggers. No situamos en Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII, donde la religión y las creencias populares dominan la sociedad, por esos motivos religiosos una familia con cinco hijos es expulsada de la comunidad y deciden ir a vivir al bosque. Todo parece idílico hasta que los cultivos dejan de crecer y su bebé desaparece misteriosamente.... No quiero explicar nada más pero esa tensión terrorífica sin casi enseñarnos nada es una delicia para los amantes del género. Visualmente es arrebatadora, su ritmo lento encaja perfectamente con una historia en la que la tensión puede cortarse a cuchillo. Demostrando que no hacen falta efectos especiales sino una buena historia y dirección, aquí con cuatro leyes básicas de dirección ofrece todo un espectáculo. Estamos ante una pequeña joya que ganará con el tiempo y sin duda se convertirá en pieza de culto. 
"Roadrunner"


Hace nada más y nada menos que quince años que sigo al cantautor de Nebraska, afincado en la costa valenciana, Josh Rouse. Aquel maravilloso disco de esencia setentera llamado "1972" (2003) hizo que me fijase en él y que hasta el día de hoy siga sus pasos y le perdone sus pecados. Aquel disco que data del 2003 es para mí su mejor disco y un auténtico clásico moderno, puede que con el siguiente álbum, otra joya que responde al nombre de "Nashville" (2005), se confirmase como uno de los más interesantes cantautores de su generación, más pop que folk pero indudablemente con una calidad pasmosa. Su problema es básicamente que es un hombre muy soso, sin gracia, sin chispa. Sus conciertos carecen de magia y no dan ganas ni de ir a saludarle e intentar compartir con él unas palabras. Sobre sus discos no hay duda. Exceptuando su época de Turista/Paellador y su unión con The Long Vacations (qué daño hace a veces la influencia del amor....) su carrera es notabilísima. Además de los dos discos anteriormente comentados es indispensable no olvidar su tripleta inicial: "Dressed up like in Nebraska (98), "Home" (00) y sobretodo "Under Cold Blue Stars" (02); confirmando que después de "Nashville" y a pesar que en "Subtítulo" encontramos alguna joyita toda fue cuesta abajo, pareciendo que la creatividad y la inspiración habían desaparecido. Para nuestra suerte en sus dos últimos trabajos, "The Happiness Waltz" (13) y en mayor medida "The Embers of Time" (15), se apreciaba una subida de calidad que hacía pensar en la plena recuperación de Josh, yo creo sin duda que le hemos recuperado para los buenos discos. Y es cuando anuncia su siguiente trabajo, el que nos ocupa, su "Love in the modern age". Y las dudas nos asaltan a casi todos cuando según la prensa Rouse ha creado un disco con aroma ochentero, sonido que se lleva mucho últimamente. Miedo, pánico y estupor. Un cambio de estilo, de fondo, pero volviendo a la idea de volver a dedicarle un disco, como ya hizo en "1972" a un sonido de otra década. Después de varias escuchas creo que no es precisamente el mejor disco de Rouse pero desde luego aplaudo su valentía y en general (con la boca pequeña) puedo decir que me gusta su nueva colección de canciones aunque bien es cierto que no le veo mucho recorrido al disco, tan poco como ninguno.

La inicial "Salton Sea" no es para nada de mi agrado. Ese sonido ochentero de puticlub barato no me gusta nada. Ha tenido la misma idea que The Decemberists pero no le ha salido igual el invento. El tema es para olvidar y por suerte con "Ordinary people, ordinary live" lo arregla, gracias sin duda a una melodía digna del mítico Casio PT1 que se engancha cual sanguijuela y no te suelta. El siguiente tema es el que da nombre al disco. Decente e interesante pura radiofórmula de la época con saxofón de aquí te pillo aquí te mato incluido. La idea de ir haciendo temas que recuerden a los que podían sonar durante aquella época hace que podamos hablar de mini-album conceptual. Desde luego consigue teletransportarnos a otra época, sobretodo cuando suena la que para mi es la mejor canción del disco, hablo de "Businessman" que sin duda en la época hubiese sido todo un pelotazo radiofónico. El disco sigue avanzando sin darnos ninguna alegría memorable, todo fluye agustito, con sonidos amables y guiños a esto o aquello. Easy-listening sin historia. "Women and the wind" me gusta, tiene una estructura típica de Rouse pero vestida de "ochentas" y creo hubiese sido mejor con toques folk, imaginarla con los arreglos de "1972" no le hubiese venido mal. De lo que queda poco que destacar, "Tropic moon" y "I'm your man" son resultonas pero nada más, "Hugh and kisses" es regulera y tal vez "There was a time" es lo más parecido al Rouse de siempre, al que de verdad nos gusta porque este "Love in the modern age" no pasará a la historia, ni creo que vaya a formar parte de mi colección de discos ni creo lo escuche dentro de unas semanas. Amable y retro, poco más. 

Josh Rouse - Love in the Modern Age (2018): 01.- Salton Sea/ 02.- Ordinary People, Ordinary Lives/ 03.- Love in the Modern Age/ 04.- Businessman/ 05.- Women and the Wind/ 06.- Tropic Moon/ 07.- I’m Your Man/ 08.- Hugs and Kisses/ 09.- There Was a Time